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6 fórmulas para canalizar la manía de quejarnos de todo

cómo canalizar la queja para evitar estar quejándonos de todo

La queja puede provocarnos daños si no sabemos canalizarla adecuadamente.

Con el estrés diario es fácil que adquiramos la manía de quejarnos de todo lo que nos rodea. Quejarse de por sí no es malo, pero sí es hacerlo ante cualquier pequeño problema que nos surja. A pesar de que empeora con el tiempo mucha gente no lo asimila como si hiciese realmente mal, racionalizando sus quejas para darles el sentido de ser lógicas. Es aquí donde radica la trampa, haciendo que cuanto más nos quejemos más sencillo sea que ante el siguiente inconveniente que nos surja volvamos a hacerlo.

Cómo transformar la queja en algo positivo

Por suerte es fácil quitarnos esta manía de “la queja”, solo necesitaremos realizar estas seis fórmulas que less presentamos para que podamos afrontar los problemas de una forma mucho más positiva:

Reconocer siempre nuestras quejas

A diferencia de otros comportamientos, la ventaja que tenemos con las quejas es que son muy fáciles de reconocer. Tenemos que aceptar que nos quejamos de forma exagerada para poder reducir su influencia. Un buen truco es anotar en una pequeña libreta todos los momentos en los que notamos que comenzamos a sentirnos hastiados. Seguir adelante con nuestra queja es irrelevante en este momento, solo debemos centrarnos en reconocer nuestra conducta.

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Centrarnos solo en un problema

Cuando nos quejamos continuamente de todo es fácil que acabemos pensando que simplemente nuestra vida es un fracaso detrás de otro. Es mejor focalizar nuestra atención en un único problema y analizarlo correctamente. Descubriremos cómo no es para nada tan grave como pensábamos, permitiéndonos estudiarlo en condiciones hasta llegar a la idea de que no hace falta ponernos tan irascibles.

Aceptar que no tenemos el control del mundo

Este truco está muy ligado a la errónea idea de que cuando surge un problema es porque no hemos sabido prepararnos correctamente. La mayoría de situaciones que nos ocurren están fuera de nuestro control. Si nos quejamos por todo acabamos pensando que no somos capaces de solucionar los problemas, haciendo que nos quejemos todavía más. Es natural que aparezcan complicaciones, cuanto antes lo aceptemos antes avanzaremos.

La mala suerte existe

Muchas quejas se relacionan directamente con la supuesta mala suerte que tenemos. Bien, esta es la clave: la mala suerte existe y es común a todo el mundo. Igual que hemos conseguido beneficiarnos gracias a ella habrá ocasiones en las que tendremos que aceptar que hemos tenido mala suerte, y que quejarse por ello no nos va a ayudar en nada. Hay que tener cuidado de no catalogarlo todo con dicha suerte, antes que usar este truco es importante que sepamos valorar correctamente los problemas que nos surgen.

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‘Descansa’ de ti mismo

Te quejas mucho, lo sabes y vives con ello. Mantenerlo durante mucho tiempo conlleva un desgaste personal imposible de sobrellevar. Una vez hayamos aceptado nuestra manía podemos comenzar por darnos tiempo a nosotros mismos. Si nos sentimos muy quejicas ese día es mejor dejar de pensar en cualquier cosa relacionada y tomarlo como descanso, aunque sea por dentro. Con el tiempo podremos aplicar otras técnicas a la vez que mejora nuestro estado de ánimo.

Ten tu elemento relajante

Aunque la superstición no es recomendable sí nos puede ser útil en casos como este. Tener algo que nos relaje en esos momentos donde vemos todo negro nos permitirá reflexionar mejor sobre lo que hacemos. Puede ser desde una pelota que giramos en el bolsillo hasta las llaves de casa, lo importante es que esta fórmula nos permita poco a poco utilizar otras mentadas en la lista.

Redacción: Equipo de Vida Lúcida