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Claudia Mitchell, la mujer biónica

Claudia Mitchell, la mujer biónica

En 2004, Claudia Mitchell perdió un brazo en un accidente de moto. Dos años más tarde se convirtió en la primera mujer en tener un brazo biónico, un brazo protésico que controla a voluntad con la mente.

Su novedoso brazo es obra del Instituto de Rehabilitación de Chicago, y su desarrollo costó la friolera de 3 millones de dólares. Tras el accidente, y hasta que se lo implantaron, Mitchell necesitaba ayudarse con los pies para – por ejemplo – pelar un plátano. Ahora, como podéis apreciar en el vídeo, puede transportar objetos, levantar una taza, coger objetos pequeños como monedas o llaves y mover su brazo de un modo “casi” tan natural como el miembro que le fue amputado.

¿Cómo funciona? El secreto de este brazo son las “señales mioeléctricas”. El brazo recoge las señales eléctricas que provienen del cerebro a través de los nervios, y mediante electrodos hacen saltar estas señales del nervio a la prótesis. Luego una computadora trata de figurarse el movimiento que está en la mente de Mitchell y replicarlo con el brazo protésico.

Los cirujanos simplificaron el proceso redireccionando buena parte de los nervios del brazo de Mitchell hasta su pecho. Esto hizo más fácil la interface hombre máquina, pero trajo algunos efectos secundarios. Cuando se ducha, por ejemplo, y el agua cae sobre su pecho, Mitchell siente el agua cayendo sobre su miembro fantasma.

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En el pecho de Mitchell existen varios puntos que responden al tacto despertando en ella sensaciones del tipo “ese es mi codo” o “ahí está mi mano”. Estos “cortocircuitos” han servido precisamente para que los científicos ubicaran los puntos calientes a los que unir los electrodos y con los que poder programar la computadora para que reconociera las señales y activara las zonas “codo” o “mano” en la prótesis.

Poco a poco, en un proceso de busca, localiza y conecta, los investigadores fueron educando al brazo protésico para que respondiera a las señales cerebrales y replicase el comportamiento de un miembro real.

 Fuente:  elcomercio.es