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Cómo ahorrar dinero en las compras para la cocina

como ahorrar en la compra de alimentos

¿Sabes comprar bien? ¿Conoces los productos de temporada? ¿Y cómo aprovechar mejor los alimentos? Si dominas estos conceptos, podrías ahorrarte una buena cantidad de dinero.

Todo parte de una primera fase de organización, aprende a gestionar bien la alimentación es importante. Valora más los productos de la tierra y evita el despilfarro. Intenta equilibrar la frecuencia de cada grupo de alimentos en la planificación semanal o saber calcular raciones y comensales antes de comprar. No es lo mismo cocinar para dos que para cinco y menos si hay niños en casa, porque las cantidades también cambian.

Otro propósito para llevar a buen puerto nuestra planificación semanal es tener en cuenta los alimentos que ya tenemos en la nevera para darles salida antes de incorporar otros. Y lo mismo pasa con la despensa. Ábrela antes y cuenta en tu menú con productos de temporada, pues no solo se notan en el paladar (lógico, porque están en su mejor momento) sino también en el bolsillo, ya que al haber más oferta, el precio es mejor. Además, sí sigues esta práctica durante todo el año, tu menú irá variando según las estaciones, y así no saldrán siempre los mismos platos de tu cocina.

Del huerto a la mesa

Ya sabemos que vivimos en una sociedad globalizada donde consumir casi cualquier cosa que se produce en la otra punta del mundo es posible. Sin embargo, la geografía y el clima siguen influyendo, afortunadamente, en la temporalidad de los productos, en su sabor, y en su precio.

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Párate y date cuenta lo sabia que es la naturaleza: en invierno, que es cuando más vitamina C necesitamos para hacer frente a catarros y gripes, es tiempo también de naranjas, mandarinas y otros cítricos. ¿Casualidad?
Otro ejemplo: en verano, las sandías y melones nos aportan esa cantidad extra de agua que necesitamos para estar hidratados y combatir el calor.
El problema es que estamos cada vez más acostumbrados a encontrar todos los productos en el mercado durante el año entero, y hemos perdido la capacidad de saber cuándo conviene comprar más un producto u otro.

Y si quieres ir un poco más allá, también podrías escoger productos de proximidad, pues no solo contribuye a reducir el impacto medioambiental, sino que favoreces la agricultura local, que al fin y al cabo son tus vecinos y tu localidad, y además el producto siempre estará más rico, pues disminuye el tiempo desde su recolección hasta que llega a tu mesa.

La compra inteligente

Antes de ir a la compra revisa el espacio libre que tienes en la nevera y la despensa. Haz la lista por grupos de alimentos; de esta manera ahorrarás tiempo en el súper.
Siempre deja los congelados para el final, así no se romperá completamente la cadena de frío y si llevas una bolsa isotérmica en el carro que vayas reutilizando compra tras compra, mucho mejor.
No compres con hambre. De verdad; está demostrado que con el estómago vacío se tiende a comprar más y peor, pues acabarás llenando el carro de la comida más calórica, como bollos, patatas, galletas.
No siempre un 3×2 te conviene. Piensa sí te va a dar tiempo a consumirlo antes de que se estropee.
Comprar pescados enteros reduce el coste final del producto, siempre que aprendas que elaborar con cada parte. Pide al carnicero que te lo prepare, para aprovechar cada parte. Siempre busca carnes orgánicas de libre pastoreo, pueden ser en algunos lugares un poco más elevados los precios, pero a la larga resultan en una inversión para tu salud.
Fíjate en las etiquetas de las estanterías para comparar marcas; sabrás a cuánto sale el kilo o el precio por unidad y podrás elegir mejor.
Busca si en tu supermercado tienen una sección de productos en oferta porque están a punto de caducar; si los consumes en el tiempo estipulado podrás ahorrar mucho.

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Redacción: Equipo de Vida Lúcida