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Conservar alimentos de manera efectiva para ahorrar en tu cocina

conservar alimentos

Consumir productos de temporada durante todo el año no significa que irremediablemente tengas que renunciar a cierto tipo de alimentos durante algunos meses. Hay técnicas de conservación que te permitirán comer, por ejemplo, frutas de primavera, en invierno y de esta manera conseguir ahorrar en tu cocina. Aprende a hacer conservas en casa, es fácil y una buena práctica para aprovechar excedentes. Por ejemplo, si los tomates están demasiado maduros y a punto de estropearse, puedes hacer salsa de tomate frito y envasarla al vacío para usar en cualquier momento del año.

Cómo conservar alimentos para ahorrar en tu cocina

En la nevera también hay toda una serie de buenas prácticas para ahorrar y comer bien. Para los alimentos ya cocinados es mejor esperar a que se enfríen antes de meterlos al refrigerador, y hay que guardarlos en recipientes adecuados y herméticos para que no haya intercambio de aromas ni sabores. No refrigeres frutas como la piña, el mango (ni cualquiera tropical) o el plátano si no quieres que pierdan parte de sus cualidades, y si vas a sacar queso, fiambre o fruta para comer, hazlo un rato antes para disfrutar más de su sabor.

Conservar alimentos secos

Los alimentos secos, como la pasta, el arroz, las legumbres, las conservas o los productos frescos de larga duración, como las patatas, las cebollas o los ajos, guárdalos en la despensa, pero cuidado, este es el lugar donde quedan en el olvido un montón de productos que al final acaban caducando. Un truco es, cada vez que se vuelve de la compra y se añaden latas y paquetes, colocar los de fecha de caducidad más próxima delante.

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Utilizar el congelador para preservar alimentos

Congelar es la mejor manera de mantener el producto en buen estado durante más tiempo a la vez que se preservan todas sus cualidades, tanto organolépticas (sabor, aroma, textura) como nutricionales. Pero muchas veces no lo hacemos de la manera adecuada o de la manera más efectiva o de la manera más ahorrativa, por ejemplo, una buena idea es hacerlo en porciones, para así poder ir descongelando a medida que se va necesitando en la cocina y despilfarrando menos.

Como sabrás, una vez descongelado un alimento, no se puede volver a congelar porque podría generar problemas de contaminación, pero lo que quizá no sepas es que es mejor dejar que el producto se vaya descongelando en la nevera o descongelarlo en el microondas que hacerlo a temperatura ambiente. Si se trata de un alimento que posteriormente vas a hervir, también puedes meterlo sin desembalar en agua tría.

Todo tipo de alimentos

Sacar partido a todas las partes comestibles de los alimentos es hoy casi un arte, a pesar de que hace no mucho era habitual en cualquier hogar. Aquello que por lo general tiramos, nos puede resultar útil para otras preparaciones, y comprar las piezas enteras además sale más barato. Por lo tanto, un doble ahorro para nuestro bolsillo. Aquí te damos algunas ideas de cómo cocinar con mermas, o lo que es lo mismo, con restos:

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Hojas para caldos a futuro

Troncos, hojas oscuras o pencas, en lugar de tirarlas ve almacenándolas en bolsas herméticas en el congelador. Cuando tengas suficientes, prepara un caldo con ellas.

Pieles de frutas

Las pieles de los tomates se pueden salpimentar y confitar a fuego suave con un chorrito de aceite de oliva para añadir a la ensalada o acompañar de una manera original muchos platos.

También se pueden elaborar originales aceites y vinagres aromáticos con las pieles de los cítricos.

Verduras

Sí dispones de muchas verduras pero en poca cantidad, congélalas ya cortadas para hacer un salteado rápido en el sartén sin necesidad de descongelarlas previamente. Ideal para emergencias.

Si aprovechando la temporada, se compra más fruta, se pueden elaborar mermeladas o compotas. También se pueden congelar troceadas para hacer en cualquier momento del año un rico postre helado.

Guarda siempre la cabeza y las espinas de los pescados congelados en bolsas herméticas. Cuando tengas suficiente, prepara un caldo de pescado. Las cabezas de crustáceos y sus cáscaras sirven también para hacer un fumet.

Redacción: Equipo de Vida Lúcida