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El estrés femenino repercute en lo ginecológico.

El estrés femenino repercute en lo ginecológico

El estrés femenino repercute en lo ginecológico.

Cuando una mujer está estresada, es muy probable que canalice esa situación por el lado de lo ginecológico, por una sencilla razón: ‘es lo nuestro’. Lo que ocurre es que, a diferencia de cuando el eje de la problemática es otro factor, que probablemente pueda solucionarse con tratamiento, cuando hablamos del estrés, en líneas generales podríamos decir que si eso no se soluciona definitivamente, será muy difícil evitar la recurrencia de las molestias o las complicaciones, entre las que se destacan las infecciones del área vaginal”, expuso la doctora Susana Pilnik, médica ginecóloga especialista en endocrinología ginecológica y miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y de la Reproducción (SAEGRE). Las infecciones del área vaginal se producen -como las de alguna otra parte del cuerpo- cuando la mucosa, que está recubierta por bacterias y hongos (microorganismos no patógenos, es decir que no producen daño) es invadida por otros microorganismos que sí pueden provocar enfermedad.

Esto ocurre, generalmente, cuando se altera el pH habitual, aquel que debería proteger esa zona del organismo, por alguna razón como por ejemplo, el estrés o la falta de higiene, debido a la multiplicidad de actividades.

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En el caso del área genital, el pH, que actúa como defensa frente a agresiones o infecciones externas, es ácido o inferior al que hay en otras partes del cuerpo (se encuentra en el rango que va de los 3,8 a los 4,2), a fin de impedir el crecimiento de bacterias.
“Sin embargo, más allá de la protección que nos brinda el propio cuerpo, esto puede ocurrir más que nada como consecuencia de la vida que hoy tiene la mujer que, sin duda, dista mucho de la que tuvieron las abuelas. Hoy se vive de aquí para allá todo el día, sentadas mucho tiempo frente a la computadora, teniendo que hacer mil cosas en un día, o a la vez, y en medio de un estrés terrible que sin dudas afecta. Entonces, puede ocurrir que la limpieza del área vaginal no sea la adecuada, sobre todo si tenemos en cuenta que pese a ser los ginecólogos los médicos de cabecera de la mujer, a veces en las consultas no se dice todo lo que debería decirse, o no se habla todo lo que habría que hablar y explicar”, sostuvo la doctora Pilnik.

“Al contrario, la consulta se genera recién después que haya aparecido la infección, como consecuencia, por ejemplo, de la disminución de las defensas, producto del estrés. ¿Pero qué pasa? Una vez llegado a ese punto, muchas no entienden que por más que no se trate de complicaciones serias, aunque sí muy molestas, hasta que no se elimine el factor que las está produciendo, no tendremos posibilidad de erradicar el problema, añadió la especialista.

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No obstante, aclaró que “el tratamiento es muy importante, sin mencionar que es fácil de hacer, porque se basa simplemente en una mejor higiene, para lo cual en la actualidad hay herramientas sumamente efectivas, como los jabones líquidos”.

“Es importante higienizarse, no sólo al bañarse, sino también varias veces más al día, especialmente si la mujer se encuentra en su ciclo, si pasó mucho tiempo sentada, si tiene puesta ropa muy ajustada”, detalló Pilnik.

Para concluir, la especialista remarcó que “hay que consultar y no tener vergüenza. A lo largo de la vida reproductiva no existe una mujer que no haya tenido una infección en la zona vaginal. Esto no quiere decir que influya la herencia familiar, sino más bien se relaciona con factores externos (ya mencionados) e internos o propios de cada una como por ejemplo la presencia de diabetes o patologías endocrinológicas”.