Reflexiones

El éxito sabiendo quién soy. Martin Garello


El proceso integral.

El concepto que retuve por largo tiempo acerca del progreso evolutivo del conocimiento del Yo o auto-descubrimiento hoy ha sido llevado a un nuevo campo de interpretación para mí:

He apreciado, con entusiasmo, cómo la gloria personal (antes para mí siendo el resultado definitivo del proceso del auto-descubrimiento) es sólo el principio básico de la independencia y auto-reconocimiento del control sobre el cambio interno que aplicamos, identificando un Yo auténtico.
¿Entonces, cuál es el siguiente paso, si ahora contemplo éste como el principio básico? El mal difundido término “éxito” es el siguiente paso.

Como dije anteriormente, el concepto equívoco de éxito que se tiene y tuve, viene a ser una interpretación superficial de la ejecución de este logro, no del proceso que lo ejecuta en mi mismo. Cuando miramos a una persona exitosa veremos el boceto de su afán pero no el motor que lo produce, y es aquí en donde deseo detenerme para comprender la raíz del éxito, en cómo llega a ser el resultado del principio básico de la “gloria personal”.

Antes de seguir, deseo darle definición académica a esta palabra para no generar falsas expectativas o interpretaciones diversas sobre la palabra a tratar:

El éxito:

La definición precisa se basa en la aceptación de algo o alguien para un tercero.

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Este proceso, como veremos, es el resultado de la interacción entre la conquista interior y la integración de ese Yo, reconocido primeramente, con el exterior, que finalmente confluyen en la interpretación consciente de nosotros, ese yo, en un determinado ámbito relacionándose.

La diversidad de “éxitos” confunden al principio básico de la palabra: Por ejemplo, uno puede ser exitoso moldeando una madera y ésto no es precisamente ser menos o más exitoso que un millonario, porque consiste en aplicar en determinado escenario o ámbito la ejecución de ese Yo. Pero independientemente del primer paso (la gloria personal) se puede tener aceptación, no queriendo decir con esto, que el éxito en determinado espacio sea un logro personal, sino una adaptación al entorno más directo (esto ya más relacionado al nivel de posibilidades económicas y sociales)

Ahora, ¿Por qué entonces antecede la gloria personal (el auto-descubrimiento) al éxito?

Esta respuesta resultará lógica, y para mí, irónicamente, recién ahora suena así.

Los procesos que dan lugar al descubrimiento de un nuevo escenario pueden quedar en un letargo de inconscientes actitudes, y no por ello se frena el flujo del aprendizaje, pero sí tiende a dilatarse, dentro de un esquema temporal, la asimilación consciente de nuestro proceso.
Cuando yo me descubro a mi mismo, descubro el escenario en donde está situada mi experiencia. Puedo ver hacia donde van mis metas, pero más importa ver desde donde nacen, que fluyen en ese Yo mismo, en mi propia gloria personal es donde manifiesto los ideales mas potentes del universo que experimento. Identificar mi verdadera naturaleza es equivalente a llegar a todas las metas.

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Cuando se integran la gloria de mí mismo y el éxito.

La gloria personal depende de mi propio aplauso, no del tuyo. Pero el éxito, depende de tu aplauso para conmigo.
Esta aparente diferencia existe sólo dividiendo las partes cuando el proceso previo no es efectuado (la gloria de mi mismo) Pero cuando Yo, quien soy el actor identificado, me sitúo en el escenario erguido de anhelos y metas, el éxito se vuelve consecuencia, no logro. El éxito se vuelve eslabón de mis propias cadenas del “hacer”. No hay superación, no hay defectos, sólo hay proacción consciente. La neutralidad de mi existencia parece irse identificando a si misma a través de mí. Yo soy el proceso del universo. Yo soy el universo en proceso. La suprema acción de todo lo que se manifiesta.

Como pueden observar, es un proceso de identificación en mí mismo para luego, en un todo mismo, donde se integra el uno con el todo.