Psicología Reflexiones

El hombre que inventó su existir

El hombre que inventó su existir

Una mañana, un hombre salió a caminar por la ciudad, temprano, cuando se siente el silencio de otra manera, cuando los transeúntes son solo huellas de pasos que han dado ayer, y que simulan el recorrido que harán hoy, mas tarde. Entre esas huellas con forma de bolsas o papeles, con formas de escupitajos y chicles pegados en la vereda, este hombre se encontró un destornillador, lo levantó y lo cargó en su bolsillo.

Al llegar a su casa, se preguntó. ¿Por qué me encontré con esta herramienta? ¿Para qué puede serme útil? (era introspectivo) y se dijo: -Utilizándolo sabré para que puede servirme-

Lo que hizo fue comenzar a buscar todas las formas donde esa herramienta encajase, y descubrió que había miles en su propia casa, lo que hizo fue desarmar, reparar, reinventar objetos con diseño propio y cuando sentía que no quedaban objetos en su propia casa, hacía lo mismo con objetos encontrados en la vía pública, incluso se obsesionó con desarmar y armar cosas y se trepaba los tapiales para hacer lo mismo con los objetos de sus vecinos…

Pasados 20 años del encuentro de este destornillador, su casa ya no era la misma, en el transcurso de esos años había descubierto que esta herramienta también servía para cortar, para raspar y calar, que servía para los quehaceres hogareños, en fin, para lo que se le antojara y su casa era una auténtica obra de arte.

No dejes de leer:
6 fórmulas para canalizar la manía de quejarnos de todo

Se sentó a contemplar su casa y recordar los desastres que hizo a sus vecinos y los grandes inventos que había creado, recordó sus dos preguntas, de hacía 20 años: El ¿Por qué? y el ¿Para qué? y se dio cuenta que aún no había encontrado respuestas a ello. Miró su hogar nuevamente y reflexionó: Esas preguntas en verdad no tienen importancia, porque mi vida es lo que yo decidí que fuera cada vez que usaba esta herramienta.

Martin Garello