Alimentación Obesidad

La comida chatarra afecta nuestro cerebro.

Según las últimas investigaciones, “la comida basura, no sólo perjudica a los dientes o agranda la cintura, sino que también perjudica al cerebro.”

El consumo de grasas trans se encuentra, generalmente, en los alimentos fritos o elaborados, envía señales confusas y perjudiciales para el cerebro y disminuye su capacidad para controlar el apetito.

Según el doctor Gene Bowman de la facultad de ciencia y salud de la Universidad de Oregon, “debido al consumo de comida basura, el cerebro se vuelve menos capaz de detectar lo que ha comido, y continúa con apetito, esto le lleva a seguir comiendo, está claro que las grasas trans son perjudiciales para el corazón, y ahora, como vemos, para el cerebro.”

Las grasas trans es el nombre común para las grasas no saturadas, que son más difíciles para el cuerpo de digerir debido a su doble enlace carbono-carbono.

La lesión cerebral se presenta como la última incorporación a una larga lista de problemas de salud que derivan del consumo de grasas insaturadas, como son las enfermedades coronarias, colesterol alto, obesidad y diabetes.

La batalla contra las grasas trans no es algo nuevo.

Mientras que en los restaurantes de Nueva York y Suiza se prohibieron los platos con alto contenido en grasas trans, todavía existen muchos alimentos diarios que esconden sigilosamente estos destructivos ingredientes.

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