Psicología Salud emocional

La gente feliz no habla mal de los demás

Una persona feliz no tiene tiempo para dedicarse a llenar su alma de reproches, quejas y críticas hacia todos los demás, prefiere en cambio, enfocarse en su vida y mejorar lo que está a su alcance para seguir disfrutando de su felicidad.

Las carencias emocionales suelen disfrazarse muy bien para engañarnos, (aunque nuestro corazón siempre sepa nuestra verdad) haciéndonos creer que lo que nos faltan son materiales y cosas, y esa carencia motiva a la envidia y los celos, el querer comprarnos y querer desmerecer lo que alguien nos proyecta equivocadamente.

La proyección negativa de la crítica

Cuando lo que nos falta en nosotros mismos nos impide juzgar a los demás objetivamente,  surge un fenómeno conocido como  proyección negativa. Este es un mecanismo de defensa en el que atribuimos nuestros propios defectos y debilidades hacia otros. En situaciones de conflicto emocional, atribuimos a los demás y fuera de nosotros, nuestros propios sentimientos o pensamientos que son inaceptables para nosotros mismos.

La proyección negativa manipula situaciones de conflictos emocionales que se originan de asuntos internos, atribuyendo a otras personas nuestros propios sentimientos o pensamientos que son inaceptables para nosotros. Proyectamos los sentimientos o pensamientos que no podemos aceptar como propios porque nos causan angustia o ansiedad,  así que los dirigimos a otros y los atribuimos enteramente a esas personas como si fueran sus pensamientos o sentimientos.

Es necesario saber separar nuestra historia de la historia de los demás, para establecer un límite saludable que nos mantenga como individuos y no como proyecciones hacia todos los demás. Esta carga genera angustia y nos aleja demasiado de un estado parecido a la felicidad, e incluso nos aleja de lo que en verdad tienen las personas para ofrecernos.

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Hablar mal de los demás te mantiene en una zona de confort

El cotilleo o el “hablar mal de los demás” es una forma de mantener la distancia. Si estamos hablando de otra persona, eso no nos da tiempo a hablar sobre nosotros mismos. En muchos sentidos el cotilleo o chisme es una gran manera de mantenerse a salvo mientras también se siente como si estuviéramos “haciendo algo por cambiar las cosas“. Podemos hablar de alguien más, destacar lo malo o lo que consideramos errado pero nunca nos ponemos en una situación vulnerable, ni estamos realizando algún cambio.

El chisme negativo

El chisme negativo está difundiendo noticias dañinas acerca de alguien, hablando mal de alguien detrás de su espalda, hablando con desprecio de los demás, ridiculizando o riendo de alguien, o diciendo algo detrás de alguien a quien luego no se lo dirías en la cara.

El problema es que cuando chismeamos, además de lastimar a los demás también nos perjudicamos a nosotros mismos. Nos lastimamos porque enseñamos a la gente que no se puede confiar en nosotros. Recuerdo que estaba en un grupo de mujeres que hablaban de otras personas sin pensarlo dos veces. Inevitablemente, me alejaría preguntándome qué iban a decir sobre mí una vez que saliera de allí. Fue una sensación muy incómoda. En ese momento me di cuenta de que si hablamos de conocidos, no hay razón para pensar que no hablaremos de nuestros amigos también.

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Demuestran una personalidad tóxica

 

Las personas criticonas o que siempre tienen algo malo que decir de los demás, son personas tóxicas y carecen de iniciativas para rodearse de bienestar y felicidad, esta apatía por buscar el bienestar y siempre destacar lo negativo las convierte en personas que intoxican a todos aquellos con los que habla.

La diferencia entonces parece muy evidente, la persona que se siente a gusto consigo mismo y con lo que tiene, difícilmente pueda emplear casi todo el día para buscar lo malo en los demás y estar destacándolo a los cuatro vientos, si conoces a alguien así, probablemente puedas notar que tienen una vida amargada o carecen de sentido del humor (que es un privilegio hoy en día); lo más recomendable es alejarse de este tipo de personas, pero si en cambio eres tú quien vive criticando y hablando mal de los demás, deberías cambiar tu punto de enfoque, y ponerte a mirar tu vida, quizás haya más de una cosa que puedas ajustar para llenar tu corazón de alegría y tus días de buenos momentos.

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