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Lo que revela tu tipo de Sangre.

tipo de sangre y personalidad

El Ingeniero Japonés Masahijo Nomi ha realizado un estudio sobre el tipo de sangre y la relación con los diferentes tipos de personalidades y comportamientos.

¿Tipo sanguíneo? En Japón, mucha gente vive pendiente de esa información desde hace un cuarto de siglo, cuando menos. En la televisión, cuando se presenta a un personaje, es normal mencionar su grupo sanguíneo como indicador de su modo de ser. En los periódicos, algunos anuncios para contratar personal ponen énfasis en que los candidatos sean de un grupo determinado. En otras palabras, es un indicador importante —a veces indispensable— para que una persona tenga un empleo. Por ejemplo, la Hitachi y la Toyota reclutan sólo trabajadores cuyo grupo sanguíneo sea el B.

¿Por qué sucede esto allá? ¿Por qué hay ese interés por saber si una persona es del grupo A, B, AB u O? Por la publicación, en 1975, del libro Good Combinations of Blood Types (Buenas combinaciones de tipos sanguíneos), de Masahijo Nomi, ingeniero y publicista de Tokio. Aparte del millón de ejemplares vendidos, los periódicos y los noticieros de radio y televisión influyeron para que, literalmente, todo el pueblo japonés conociera los hallazgos de Nomi.

Éste señaló, en su libro, que el 40 por ciento de la población japonesa está integrado por individuos con sangre del grupo A, los cuales, a decir del autor, se distinguen por ser trabajadores y concienzudos; que el 30 por ciento está formado por individuos con sangre del grupo O (emprendedores y realistas); que el 20 por ciento está integrado por individuos con sangre del grupo B (creativos e individualistas); y que el 10 por ciento restante está formado por personas con sangre del grupo AB (analíticos y dignos de confianza, pero a menudo caprichosos).

Comportamientos distintivos según el tipo de sangre o el grupo sanguineo.

Tipo O. Concienzudo, trabajador y el más social de los cuatro. Tiene muchos amigos que ha elegido con cautela y a los que les expresa directamente sus emociones del momento, fuertes, pero poco duraderas. Suele fijarse un objetivo muy claro y guiarse de modo realista en función de las ventajas y los inconvenientes. Le gusta exhibirse, presumir, llamar la atención (se encuentran más personas O entre los actores y cantantes que en la población media). Sobresale en las tareas de coordinación, como jefe de equipo o director de un proyecto, pues su optimismo inspira confianza. Se adapta con facilidad a un medio competitivo. A menudo quiere y alcanza los primeros puestos, gracias a la seguridad que siente en sí mismo. Su curiosidad intelectual es, por lo general, limitada.

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Tipo A. Es el que soporta más la soledad y el dolor prolongado. Es fiel a sus amistades, desinteresado, pero exigente. Sus juicios, a menudo subjetivos, lo cierran ante los argumentos de los demás. Se siente herido con facilidad y guarda rencor durante mucho tiempo. Es un reprimido, capaz de hacer cualquier cosa bajo el dominio del alcohol. También es más combativo que cualquiera cuando se siente atacado. No se siente a gusto en un puesto de responsabilidad que exija adaptación y decisiones rápidas. En el trabajo es un perfeccionista que se concentra en una sola tarea a la vez y es capaz de realizar sólo esfuerzos prolongados. Puede sobresalir en los trabajos de erudición, ser un excelente secretario o contador. Es cortés de entrada, evita los conflictos e intenta adivinar los sentimientos de los demás.

Tipo B. Creativo e inconforme. Es el más “independiente” del medio, de las imposiciones sociales y de las costumbres. A diferencia del O, persigue lo que le interesa, tanto si se trata de su trabajo como de un pasatiempo, con una gran voluntad y un gran dinamismo; esto lo acerca al fanatismo. Aborrece las imposiciones y desprecia las convenciones, las reglas sociales y los modales. Aborda cualquier tema de manera directa, lo cual influye para que a menudo se le considere descarado y egoísta. Es impulsivo y dueño de sus sentimientos. Se toma todo en serio y carece del sentido del humor. Suele ser paciente y conducirse de un modo conciliador, pero también puede estallar con violencia. En las relaciones con los demás no es sutil, como el A y el O, debido a lo cual “mete la pata” con frecuencia.

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Tipo AB. Según Nomi, es el más complejo de los cuatro. Es sociable, cortés y conciliador (como el A), pero, también, voluntarioso y egoísta (como el B). Es racional y analítico, y está dotado para la organización. Puede dirigir varios negocios a la vez y sobresalir como diplomático o negociador… Por otro lado, puede cambiar de partido sin escrúpulos; es decir, traicionar, cuando las circunstancias cambian. Además, es muy crítico.

Reacciones y críticas.

Por supuesto, los hallazgos de Nomi no sólo han recibido elogios. También tienen severos críticos, como el doctor Kakashi Fuke —director del Instituto de Ciencia Humana de Tokio—, quien ha señalado la futilidad de encasillar a las personas en cuatro grupos sanguíneos, cuando por lo menos hay doscientos cuarenta.

Por su parte, Nomi alega que si bien existen tantos grupos sanguíneos, todos se resumen en esos cuatro básicos y que sus conclusiones sobre los comportamientos de la personas tienen un sustento estadístico que les da validez. Aún más, reta a sus críticos a comprobar la veracidad de sus hallazgos, analizando su propio comportamiento de acuerdo con su grupo sanguíneo.

También afirma que él nunca ha pensado que el grupo sanguíneo sea el único factor que interviene en el comportamiento humano, pero que siempre es bueno tener más información sobre ese componente al que, por lo general, no se le da importancia, salvo cuando alguien necesita una transfusión sanguínea.