Alimentación Dietas Salud

Edulcorantes artificiales como aspartame y la salud

aspartame

El uso de los edulcorantes artificiales ha ido en aumento desde hace sólo un par de décadas, y junto a ello, muchos problemas relacionados a la salud.

Se han creado una sin fin de debates acerca de los beneficios que puede dar el edulcorante para las dietas reductoras, pero también tiene su contraparte, y es mucha la evidencia de que los edulcorantes no sólo no ayudan en las dietas, sino que puede aumentar el peso y causar otros problemas de salud.

La Enfermedad del Edulcorante Artificial EEA (ASD -en inglés-) está extendiéndose por todo Estados Unidos, afectando a decenas de miles de consumidores, y la medicina occidental le llama cualquier cosa menos lo que realmente es, por lo que los médicos pueden recetar medicamentos caros y agendar citas para las semanas siguientes.

Edulcorantes artificiales y problemas de salud

Llámalo dolores de cabeza recurrentes, migrañas insoportables, depresión, ansiedad, dolores musculares, artritis, zumbidos o pitidos en los oídos, fatiga crónica, fibromialgia, síndrome del intestino irritable (SII), enfermedad de Crohn, inflamación, inclusive reflujo ácido, pero no lo llames EEA, o el paciente puede dejar de consumir edulcorantes sintéticos, y luego no programar más visitas al médico.

La enfermedad de los edulcorantes artificiales

Los síntomas de la enfermedad de los edulcorantes artificiales pueden cambiar durante la noche, dependiendo de la cantidad de edulcorante químico que consumes, y cuáles. Algunas combinaciones son especialmente tóxicas. Los consumidores pueden tener, desde un dolor de cabeza, vómitos o problemas de visión hasta malestar estomacal. Muchas personas experimentan desórdenes en el sistema nervioso central, espasmos nerviosos, cólicos y reflejos anormales. (holisticmed.com)

Todo comenzó cuando Ronald Reagan asumió la presidencia en 1980. De inmediato despidió al jefe de la FDA, bajo la consideración de Donald Rumsfeld (CEO de la Farmaceútica Searle en el momento), y contrató al Dr. Arthur Hull Hayes, Jr., que auspiciosamente aprobó el aspartame. Fue la década de la locura de la dieta, y Rumsfeld y sus electores hicieron una fortuna con el edulcorante artificial que había sido prohibido durante décadas debido a los resultados de pruebas de laboratorio que demostraron que era cancerígeno. El mismo proceso de aprobación de la FDA, dio paso a la sucralosa en 1991, y luego de sorbitol en 2003.

No dejes de leer:
10 datos sobre la inteligencia del intestino que no sabías

Investigación y redacción: equipo de Vida Lúcida.
Imagen de:  Steve Snodgrass

Post relacionados al tema específicamente:La amarga verdad sobre el Splenda