Consejos para el cuidado de libros que mantendrán tu biblioteca en excelentes condiciones

Recientemente, la gente está dando cada vez más preferencia a los medios electrónicos, pero, contrario a las previsiones, los libros de papel normales todavía no han dejado de utilizarse. Mucha gente tiene su propia biblioteca, sea grande o pequeña. Para que los libros duren el mayor tiempo posible y se mantengan en perfectas condiciones, es muy importante darles un cuidado adecuado.

Una niña leyendo un libro

El cuidado de los libros se puede dividir a grandes rasgos en varias categorías: almacenamiento de libros, uso de libros y restauración de libros. El almacenamiento adecuado de libros es una garantía no solo de su seguridad, sino también de su salud, porque no hay nada que acumule tanto polvo como los libros.

Cómo almacenar correctamente tus libros

El cuidado de los libros empieza con la elección del lugar adecuado para almacenarlos. En primer lugar, debes ordenar los libros, clasificarlos en grupos (por autores, géneros, tamaño, etc. Ya que así será más conveniente para ti). Deja a un lado los libros que no leerás por separado. No los tires, es mejor donarlos a la biblioteca local; ellos estarán muy felices de recibirlos. 

Deja a un lado los libros andrajosos que también necesitan una pequeña restauración y ocúpate de ellos más tarde. Los libros son afectados por la luz solar directa, por lo que es mejor instalar estanterías y estantes perpendiculares a la ventana. Es mejor usar lámparas incandescentes para iluminar la habitación: estas no dañarán los libros. 

Cuidar adecuadamente tus libros también significa organizarlos correctamente. Los volúmenes no deben colocarse demasiado apretados. Es mejor no poner los libros en dos filas, incluso si deseas ahorrar espacio: la fila de atrás no tendrá espacio para “respirar” y se acumulará más polvo allí. 

Cuando saques un libro del estante, no lo tomes por el lomo, ya que podría romperse. Los libros deben estar en posición vertical. Si no hay suficiente espacio en el estante, asegúrate de que no estén en ángulo.

Para evitar confusiones en tu biblioteca, organiza los libros en un orden determinado y crea un catálogo de libros. Afortunadamente, usar una computadora te permitirá mantenerlo en formato electrónico, por lo que no tienes que asignar espacio en casa para cajas con archivador.

Los libros odian el polvo y la humedad. Por lo tanto, es mejor almacenarlos no en estantes abiertos, sino en un armario o en un estante con puertas. Por la misma razón, el cuidado de los libros implica una ventilación adecuada de la habitación. Además, los libros son sensibles al humo del tabaco. 

Debes limpiar el polvo de los libros 2-3 veces al año, con una aspiradora y un paño húmedo bien escurrido. También debes limpiar las estanterías y, si están cubiertas de vidrio, lavar el vidrio. Las mejores condiciones de almacenamiento para libros son 18-20 ° C con 50-60% de humedad. Si los libros se humedecen, ventila los gabinetes y limpia los libros con un paño suave y seco.

Cuida tus libros mientras los usas

Al leer, también debes estar atento el cuidado de tus libros. Utiliza siempre marcadores para libros. Para estos fines, no puedes utilizar objetos extraños, y más aún, doblar las esquinas de las páginas. Para evitar que la cubierta se ensucie mientras lees, envuelve el libro en plástico o papel. No se puede tomar un libro con las manos sucias, ni leer mientras se come. 

En ningún caso debes arrancar las páginas y escribir sobre ellas, ni siquiera con un lápiz. Es mejor leer libros sobre una superficie dura. No intentes abrir el libro 180 grados; es posible que la encuadernación no resista. 

Finalmente: cómo restaurar un libro

Si, después de todo esto, ocurrió algún tipo de problema con tu libro, vale la pena recordar el tercer componente del cuidado del libro: la restauración del libro. Por supuesto, lograr una restauración profesional de libros está más allá de tus posibilidades, pero el lector promedio está completamente sujeto a un aspecto del cuidado de los libros como la eliminación de manchas. 

Las manchas de grasa se pueden eliminar con gasolina o una mezcla de gasolina y jabón triturado o magnesia muerta. Una mancha fresca se puede espolvorear con tiza triturada seca y planchar sobre papel blanco. Las manchas de óxido se eliminan con ácido cítrico. 

El moho se quita con amoníaco o una solución de formalina al 2-3%, y la mancha restante se puede quitar con peróxido de hidrógeno. Las manchas de dedos las puedes retirar con jabón y luego con un paño limpio y húmedo. La página deberá dejarse secando entre pañuelos de papel. ¡Cualquier mancha debe eliminarse con cuidado para no dañar el texto!

Al cuidar los libros, debes protegerlos de los insectos dañinos. Si notas inquilinos no invitados en tus estanterías, coloca los libros en bolsas de plástico y llénalas con repelente de polillas. En casos más avanzados, puedes usar pesticidas. 

Las manchas de insectos se pueden eliminar con vinagre alcohólico, una solución de ácido acético al 9% o una mezcla de glicerina y amoníaco (4: 1 en peso). Se humedece un hisopo de algodón en líquido, se limpia suavemente el área contaminada, se lava con agua tibia y se seca entre hojas de papel secante con una prensa ligera.