Las piñas secas son uno de esos materiales naturales que permiten crear muchísimas decoraciones sin que todas terminen pareciéndose entre sí. Dependiendo de su forma, tamaño, color y de los elementos con los que se combinen, pueden transformarse visualmente en flores, botones, ramas decorativas o pequeños puntos de color dentro de un arreglo. Una de las técnicas más prácticas consiste en colocarles una varita de madera para convertirlas en piezas independientes que podamos insertar y acomodar prácticamente igual que los tallos de un ramo.

Y aunque solemos relacionarlas sobre todo con el otoño y la Navidad, no tienen por qué reservarse únicamente para esas temporadas. Pintadas en lila, rosa, azul, blanco, verde o tonos naturales pueden utilizarse durante todo el año; en rojo, verde, dorado, blanco y acabados nevados se vuelven claramente navideñas; y en terracota, borgoña, mostaza, naranja, beige, marrón o verde oliva resultan perfectas para el otoño.
Existen además muchos tipos de piñas. Algunas son largas y estrechas, otras cortas y redondeadas y otras tienen escamas muy abiertas que recuerdan especialmente a una flor. Las formas redondas son ideales para colocarlas en la parte frontal de los arreglos, mientras que las alargadas funcionan muy bien para crear altura. La disponibilidad depende de la especie de pino y del clima de cada lugar, aunque suelen encontrarse en mayor cantidad cuando los conos maduros caen de los árboles, especialmente desde finales del verano y durante el otoño. Lo ideal es recoger únicamente las que ya estén en el suelo, se encuentren firmes y no presenten humedad, moho o deterioro.
Materiales

- Piñas secas de distintos tamaños y formas.
- Varitas de madera, palitos redondos o brochetas de bambú.
- Pistola de silicón caliente y barras de silicón.
- Punzón, barrena manual o broca fina.
- Pinturas acrílicas.
- Pinceles de diferentes tamaños.
- Jarrones, macetas, tarros, tazas, jarras, cestas u otros recipientes.
- Espuma floral seca, unicel compacto o algún material firme para sujetar los tallos.
- Musgo seco o preservado.
- Follaje artificial, seco o preservado.
- Bayas, frutos artificiales y ramas decorativas.
- Piedras o cuentas decorativas para recipientes transparentes.
- Tijeras o pinzas de corte.
- Cordón de yute, cuerda y cintas, según el diseño.
- Sellador transparente para manualidades, opcional.
Cómo colocar una varita a las piñas
Para preparar estos arreglos es muy útil convertir cada piña en una especie de flor con tallo. De esta manera podremos moverla, cambiar su altura y colocarla exactamente donde la necesitemos sin tener que pegarla directamente al recipiente.
La técnica que utilizaremos consiste en hacer un pequeño orificio en la base de la piña, justo en la zona donde originalmente estaba unida a la rama. La perforación solamente necesita tener la profundidad suficiente para sujetar la varita; no debemos atravesar toda la piña.

Primero limpia bien la base y elimina cualquier resto quebradizo. Localiza aproximadamente el centro y, con ayuda de una broca fina, una barrena manual o un punzón resistente, abre lentamente un pequeño orificio.
Introduce la varita sin pegamento para comprobar que quede recta y que entre varios milímetros. Si el orificio es demasiado estrecho, amplíalo poco a poco en lugar de forzar el palito, ya que podrías romper la piña.
Cuando la posición sea correcta, coloca una pequeña cantidad de silicón caliente dentro del orificio o directamente en la punta de la varita. Introdúcela inmediatamente y mantenla inmóvil durante unos segundos.
Deja que el silicón enfríe completamente antes de mover la pieza. Una vez preparado todo el grupo de piñas, podrás recortar las varitas a diferentes alturas mientras vas construyendo el arreglo.
Otras formas de sujetarse la varita
Esta no es la única forma de hacerlo. Las piñas pequeñas también pueden sujetarse mediante alambre floral alrededor de su base y después unir ese alambre a una varita. Otra posibilidad es pegar el palito directamente sobre la zona inferior, aunque esta unión suele ser menos resistente. Para arreglos que quieras conservar durante bastante tiempo, la pequeña perforación con silicón proporciona una fijación más firme y limpia.
Ramo navideño azul con efecto nevado
Materiales: piñas naturales de distintos tamaños, pintura azul claro, pintura blanca, pincel o esponja, varitas de madera, silicón caliente, jarrón de vidrio, pequeñas ramas de pino o cedro, bayas rojas y nieve artificial opcional.

Comienza seleccionando algunas piñas para conservar en su color natural y otras para pintar de azul. No es necesario utilizar exactamente el mismo tono en todas; pequeñas variaciones entre azul hielo, azul grisáceo y azul medio dan mucha más profundidad al conjunto.
Cuando la pintura esté seca, utiliza un pincel casi sin pintura para rozar las puntas de algunas escamas con blanco. En las piñas naturales este acabado produce una apariencia similar a la nieve acumulada.
Coloca las varitas y empieza el arreglo con las piñas más altas en la parte central y posterior. Añade después las piezas medianas y deja las más redondeadas para las zonas frontales. Introduce pequeñas ramas verdes entre ellas para suavizar el conjunto y termina con algunas bayas rojas.
Centro navideño en rojo, blanco y verde
Materiales: piñas alargadas y redondeadas, pintura borgoña o rojo profundo, blanco roto o gris muy claro, follaje verde, eucalipto, musgo, pequeños adornos rojos y una cesta o recipiente rústico.

Coloca dentro del recipiente un bloque de espuma floral seca procurando que quede bien sujeto. Cubre toda la superficie visible con musgo antes de comenzar a introducir las piezas.
Las piñas más altas deben colocarse primero, preferentemente hacia el centro y la parte posterior. Alterna piezas rojas y claras para que los colores aparezcan repartidos por toda la composición.
Después agrega follaje entre las piñas. Puedes combinar hojas redondeadas con pequeñas ramas de conífera para añadir variedad de texturas. Los pequeños adornos rojos se colocan al final y funcionan como puntos de atención.
Arreglo navideño con jarrón verde y bayas
Materiales: piñas naturales, algunas piñas pintadas de rojo, pintura blanca, ramas de cedro o pino, bayas blancas, varitas de madera, silicón, espuma floral seca y un jarrón verde.

Recorta la espuma floral para que entre en el recipiente y quede ligeramente por debajo del borde. Comienza colocando algunas ramas verdes que definan la anchura y la silueta general.
Introduce después las piñas naturales a distintas alturas. Las piezas rojas pueden repartirse entre ellas como puntos de contraste.
Para conseguir un efecto ligeramente escarchado, utiliza un pincel casi seco con pintura blanca y pásalo únicamente por los extremos de algunas escamas. Añade finalmente los tallos de bayas blancas, dejando algunos ligeramente más altos que las piñas.
Jarra otoñal con piñas y frutos
Materiales: jarra metálica, piñas pequeñas y medianas, pinturas borgoña, morado, terracota, verde oliva, dorado, mostaza y naranja, frutos artificiales, bayas, hojas otoñales y espuma floral seca.

Corta un bloque de espuma a la medida de la jarra y colócalo firmemente en el interior. Empieza con los elementos más altos y trabaja progresivamente hacia la zona frontal.
Pinta las piñas utilizando una gama de colores otoñales, pero procura conservar pequeñas diferencias entre ellas. Algunas pueden quedar completamente cubiertas y otras conservar parte de su tono natural.
Mezcla las piñas con pequeños frutos, bayas y hojas para romper la repetición de formas. Los frutos más pequeños pueden colocarse cerca del frente y algunos incluso sobresalir ligeramente por encima del borde.
Arreglo otoñal de ramas secas en vidrio
Materiales: recipiente cilíndrico de vidrio, corteza, pequeñas ramas o material vegetal seco, piñas pintadas en terracota, ocre, rojo oscuro, verde bosque, marrón y beige, ramas secas, varitas y hojas deshidratadas.

Este diseño funciona especialmente bien cuando se mantiene ligero y algo irregular. Coloca primero una capa de corteza, trocitos de ramas o material seco en el fondo del recipiente transparente.
Prepara las piñas con varitas de distintas longitudes e introdúcelas dejando bastante diferencia de altura entre unas y otras. Añade después ramas secas finas, tallos curvos y algunas hojas.
En este caso no debemos intentar cubrir todos los espacios. El aire entre las ramas forma parte del diseño y permite apreciar mejor cada piña.
Florero otoñal de yute con piñas rosadas
Materiales: frasco o recipiente cilíndrico, cuerda de yute, silicón caliente, botones de madera, piñas, pinturas rosa viejo, malva, crema, vino y terracota, ramas, bayas, follaje y una pequeña casita decorativa opcional.

Comienza aplicando una pequeña línea de silicón en la zona inferior del frasco y ve enrollando la cuerda de yute de forma compacta. Continúa hacia arriba procurando que cada vuelta quede junto a la anterior.
Cuando todo el exterior esté cubierto, añade algunos botones de madera de diferentes tamaños para romper la uniformidad de la superficie.
Introduce en el recipiente un trozo de espuma floral seca y cúbrelo parcialmente con musgo. Coloca primero las piñas más grandes y continúa con las medianas. Completa con follaje, pequeñas bayas y ramas.
Arreglo atemporal morado con piedras
Materiales: jarrón de vidrio, piedras pequeñas, piñas redondeadas, pinturas en varios tonos de morado, follaje verde claro, varitas y silicón.

Coloca una capa de piedras en la parte inferior del florero. Si necesitas mayor estabilidad para las varitas, puedes esconder entre ellas un pequeño trozo de espuma floral.
Pinta las piñas utilizando dos o tres tonos cercanos, por ejemplo lavanda, violeta medio y ciruela. Empieza formando la estructura con las ramas verdes y después coloca las piñas como si fueran flores.
Distribuye las más grandes en la zona central y las pequeñas hacia el exterior. Este tipo de arreglo no está ligado a una temporada determinada y puede utilizarse durante prácticamente todo el año.
Centro morado con helechos
Materiales: recipiente bajo, espuma floral seca, piñas alargadas y redondeadas, pinturas lavanda y morado oscuro, helechos artificiales o secos y pequeñas ramas verdes.

Coloca primero la espuma floral dentro del recipiente y comienza creando una base amplia con los helechos. Algunas ramas deben extenderse hacia ambos lados.
Introduce las piñas alargadas verticalmente y utiliza las más altas cerca del centro. Las piezas redondeadas funcionan mejor en la parte frontal y en los laterales.
Alterna tonos oscuros y claros y agrega pequeñas ramas verdes entre las piñas para suavizar el conjunto.
Florero colorido con piñas y cuentas azules
Materiales: florero de vidrio, cuentas o piedras decorativas azules, piñas, pinturas roja, fucsia, amarilla, azul, blanca y azul marino, hojas de helecho, varitas y cordón de yute.

Coloca las cuentas azules en el fondo del recipiente. Además de decorar, ayudan a disimular los tallos.
Pinta las piñas en distintos tonos y deja que sequen completamente. Introduce después las varitas y comienza a colocarlas procurando que dos piezas grandes del mismo color no queden juntas.
Las piñas más altas deben ocupar la parte posterior y central, mientras que las piezas redondeadas pueden concentrarse en la zona delantera. Añade algunas hojas de helecho y termina con una vuelta de cuerda o un lazo sencillo.
Ramo azul intenso en recipiente de fibra
Materiales: piñas de varios tamaños, pintura azul intensa, recipiente de fibra natural o cesta pequeña, follaje verde, varitas, silicón y espuma floral seca.

Pinta las piñas utilizando distintos azules dentro de una misma gama. Algunas pueden quedar más oscuras y otras ligeramente más claras.
Fija un bloque de espuma floral dentro del recipiente y coloca primero las piezas de mayor tamaño en el centro. Después completa los laterales con las medianas y pequeñas.
Introduce follaje verde entre ellas para separar visualmente unas piñas de otras. El contraste entre el azul intenso y la fibra natural hace que el arreglo destaque sin necesitar demasiados adornos.
Taza con ramo de piñas multicolor
Materiales: taza grande o jarra decorativa, piñas pequeñas, pinturas pastel y colores vivos, follaje de hoja ancha, pequeñas bayas, varitas y espuma floral.

Coloca dentro de la taza un bloque pequeño de espuma floral seca y cubre su superficie con un poco de musgo.
Utiliza una pieza algo más grande como punto central y construye el arreglo a su alrededor. Combina piñas rosas, amarillas, verdes, azules y lilas procurando repartir los colores de forma equilibrada.
Añade follaje entre ellas, pero deja suficiente espacio para que las piñas continúen siendo las protagonistas.
Arreglo turquesa en maceta negra
Materiales: maceta negra, espuma floral seca, piñas grandes, pinturas turquesa y verde azulado, eucalipto, ramas oscuras, varitas y silicón.

Fija la espuma floral dentro de la maceta y comienza con las ramas más largas. Estas determinarán la altura y la forma exterior del arreglo.
Coloca después las piñas grandes alternando distintas tonalidades de turquesa. Las piezas pequeñas pueden utilizarse cerca del borde.
Introduce hojas de eucalipto y algunas ramas más oscuras para crear profundidad. El negro del recipiente hace que el turquesa destaque especialmente bien.
Arreglo morado en maceta blanca
Materiales: maceta blanca, piñas alargadas, pinturas ciruela, lavanda y rosa pálido, hojas de eucalipto, musgo, varitas, silicón y espuma floral seca.

Coloca la espuma dentro de la maceta y cubre la parte superior con musgo.
Introduce primero algunas piñas alargadas y distribúyelas a diferentes alturas. Combina piezas oscuras con otras más claras para evitar que el ramo se vea plano.
Añade hojas de eucalipto alrededor de la base y algunos tallos más largos entre las piñas para conseguir una silueta ligeramente irregular y natural.
Arreglo lila con maceta estampada
Materiales: maceta decorativa, piñas redondeadas y alargadas, pinturas lila, violeta y blanca, hojas verdes, bayas oscuras, musgo, espuma floral y varitas.

Pinta primero las piñas en distintos tonos de lila y violeta. Para conseguir un acabado de dos colores, deja secar la primera capa y después pasa un pincel casi seco con blanco únicamente por las puntas de las escamas.
Fija la espuma floral en el interior de la maceta y cúbrela con musgo. Coloca las piezas grandes como puntos principales y completa los huecos con piñas más pequeñas.
Añade hojas verdes para dar frescura y unas pocas bayas oscuras para introducir contraste.
Notas y sugerencias
Antes de utilizar piñas recogidas del exterior es importante prepararlas. Sacúdelas bien y elimina tierra, agujas, semillas y otros restos vegetales utilizando un cepillo seco. Revisa cuidadosamente que no tengan zonas blandas, moho o señales evidentes de deterioro.
Si todavía contienen humedad, déjalas secar completamente antes de pintarlas o almacenarlas. Puedes colocarlas durante varios días sobre papel, cartón o una rejilla en un lugar seco y bien ventilado, girándolas ocasionalmente.
Es normal que algunas piñas cierren sus escamas cuando absorben humedad. Conforme vuelven a secarse suelen abrirse de nuevo. Por este motivo no conviene almacenarlas en bolsas de plástico cuando aún están húmedas.
Una vez completamente secas pueden guardarse en cajas de cartón o recipientes que permitan cierta ventilación. Si quieres proteger las piezas ya pintadas, puede utilizarse una capa ligera de sellador transparente apto para manualidades siguiendo las indicaciones del fabricante.

Cuando vayas a cubrir completamente una piña con pintura, generalmente resulta más fácil hacerlo antes de colocar la varita. En cambio, los acabados realizados con pincel seco, el efecto nevado o pequeños detalles pueden añadirse después.
Procura no saturar las piñas con pintura. Dos o tres capas finas conservan mucho mejor la textura de las escamas que una sola capa demasiado gruesa.
Para recipientes opacos, la espuma floral seca o el unicel compacto son formas sencillas de crear una base. En recipientes transparentes puedes ocultarla entre piedras, cuentas decorativas, corteza, musgo u otros elementos.
Las piedras por sí solas pueden ser suficientes para arreglos pequeños, pero en composiciones altas o pesadas resulta más seguro contar con una base donde las varitas queden realmente sujetas.
Cuando armes cualquier arreglo empieza colocando las piezas que marcarán la altura y la anchura. Después incorpora las piñas medianas y pequeñas. El follaje, las bayas y los pequeños adornos se colocan mejor al final, cuando ya puedes ver dónde quedan los espacios que necesitan rellenarse.
Gira el recipiente varias veces mientras trabajas. Mirarlo únicamente desde el frente puede hacer que no notes huecos o una concentración excesiva de volumen en alguno de los lados.
La combinación de colores es lo que permite transformar completamente esta misma técnica. Para Navidad funcionan especialmente bien rojo, verde, blanco, dorado, plateado, azul hielo y los acabados nevados. En otoño quedan muy bien terracota, mostaza, borgoña, marrón, beige, cobre y verde oliva. Para utilizar los arreglos durante todo el año puedes elegir blanco, crema, lila, azul, rosa empolvado, verde salvia o simplemente dejar algunas piñas en su color natural.
Y no descartes una piña únicamente porque tenga una parte imperfecta. Si el daño es pequeño puedes orientar esa zona hacia la parte posterior del ramo. Las piñas diminutas también son muy útiles para rellenar los espacios cercanos a la base y conseguir que el arreglo se vea terminado sin tener que añadir demasiado follaje.

