Los estorninos, pájaros comunes pero fascinantes, son conocidos por sus espectaculares “murmuros” – grandes bandadas que vuelan en patrones sincronizados y fluidos.
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Este fenómeno, más que una simple exhibición visual, es un complejo ejercicio de coordinación y supervivencia. En América del Norte, estos pájaros, originalmente introducidos en 1880, son a menudo considerados plagas.
Sin embargo, su capacidad para formar murmuros ha cautivado a científicos y observadores por igual. Estas formaciones, en gran parte, son respuestas defensivas a depredadores como los halcones, donde los estorninos buscan poner distancia entre ellos y la amenaza.
La sincronía en el vuelo: un fenómeno físico y biológico
Contrario a lo que se podría pensar, no hay un líder en las bandadas de estorninos. Cada ave responde a los movimientos de las demás, y lo hacen de manera casi instantánea, independientemente del tamaño de la bandada.
Esto resulta en una “correlación sin escala”, donde la información se transmite a través de la bandada muy rápidamente y con mínima degradación. Este fenómeno ha sido estudiado por físicos como Andrea Cavagna, quienes han utilizado modelado computacional avanzado para analizar cómo surge este comportamiento grupal espontáneamente de muchos individuos.
Un juego de teléfono aéreo
Los estudios han revelado que los estorninos coordinan sus movimientos con sus siete vecinos más cercanos. Esta interacción no es aleatoria: se ha descubierto que interactuar con seis o siete vecinos optimiza la cohesión grupal y el esfuerzo individual.
De hecho, la forma de la bandada, más que su tamaño, influye en esta cifra, siendo siete el número óptimo para las bandadas densamente conectadas que caracterizan a los estorninos.
La evolución de la cohesión grupal y la gestión de la incertidumbre
La elección de siete vecinos por parte de los estorninos no es trivial; representa un equilibrio óptimo entre los beneficios de la robustez y los costos asociados con la sensación y la atención. Este equilibrio sugiere que la robustez ante la incertidumbre podría haber sido un factor en la evolución del vuelo en bandada de los estorninos.
Curiosamente, el número óptimo de vecinos a los que un estornino presta atención es constante en una amplia gama de tamaños y densidades de bandadas, lo que implica que este comportamiento podría ser una característica evolutiva.
Conclusión
Los estorninos, a través de su complejo comportamiento de vuelo en bandada, presentan un fascinante ejemplo de cómo la biología y la física se entrelazan en el mundo natural.
La capacidad de estos pájaros para coordinar sus movimientos de manera tan eficiente y efectiva ofrece valiosas lecciones sobre la gestión de la incertidumbre y la toma de decisiones colectivas, tanto en el reino animal como en aplicaciones humanas, desde la robótica hasta la gestión de redes sociales.
Estas investigaciones no solo proporcionan una ventana a la dinámica de vuelo de los estorninos, sino que también abren caminos para entender mejor otros sistemas biológicos y artificiales que operan bajo principios similares de coordinación y comunicación.
