Gene Hackman convivió una semana con el cuerpo sin vida de su esposa, pero, ¿qué pasó exactamente?

El 26 de febrero de 2025, el mundo se estremeció al saber que Gene Hackman, leyenda de Hollywood, y su esposa Betsy Arakawa fueron encontrados muertos en su casa de Santa Fe, Nuevo México, junto a su perro Zinna. Las autopsias revelaron que Betsy falleció el 11 de febrero por hantavirus, mientras que Hackman murió una semana después, el 18 de febrero, de un fallo cardíaco agravado por Alzheimer avanzado.

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Durante esos siete días, el actor convivió con el cuerpo de su esposa, probablemente sin comprender lo que ocurría. Pero más allá de las causas oficiales, ¿qué pasó realmente en esa semana de soledad? A continuación indagaremos en los detalles menos conocidos, las lagunas pendientes y las preguntas que aún resuenan sobre este triste final.

Una cronología fragmentada: Los últimos días

Las autoridades han establecido que Betsy Arakawa, de 65 años, fue vista por última vez el 11 de febrero en una farmacia y una tienda de mascotas, según registros de cámaras y transacciones reportados por El Observador. Ese mismo día, tras recoger a Zinna del veterinario el 9 de febrero por una cirugía, pudo haber sucumbido al hantavirus, una enfermedad pulmonar rara transmitida por roedores, con una tasa de mortalidad del 38-50%, según los CDC. Su cuerpo fue hallado en el baño, cerca de un calentador y pastillas de tiroides que no influyeron en su muerte, según la forense Heather Jarrell.

Gene Hackman, de 95 años, sobrevivió hasta el 18 de febrero, cuando su marcapasos registró su último latido, según El País. Encontrado en una antesala con su bastón y gafas, su estómago vacío sugiere que no comió durante días, un dato desgarrador confirmado por Jarrell en Clarín. Su Alzheimer avanzado, descrito como un “factor significativo” por BBC News Mundo, probablemente lo dejó desorientado, incapaz de reconocer la muerte de Betsy o buscar ayuda. Pero, ¿cómo transcurrieron esos siete días? ¿Qué nos dicen las pistas sobre su estado mental y físico?

El papel del Alzheimer: Una mente atrapada en el olvido

El Alzheimer de Hackman, hasta entonces poco conocido públicamente, añade una capa trágica a esta historia. Expertos como el forense Michael Baden, citado por Fox News, sugieren que su deterioro cognitivo lo incapacitó para reaccionar tras la muerte de Betsy, su cuidadora principal durante 30 años. Sin ella, Hackman pudo haber vagado por su casa de 12 acres, perdido en un estado de confusión. La médica Jarrell, en Infobae, señaló que “es bastante posible que no supiera que ella había fallecido”, un escenario que explicaría por qué no hubo llamadas ni intentos de contacto, según el sheriff Adan Mendoza, quien aún espera los registros telefónicos.

Este aislamiento plantea una pregunta inquietante: ¿intentó Hackman alimentarse o salir? La ausencia de comida en su estómago y su posición cerca de la cocina podrían indicar un esfuerzo fallido por sobrevivir, frustrado por su enfermedad. Vecinos, según The New York Times, notaron que la pareja se había vuelto cada vez más retraída tras la pandemia, pero nadie sospechó la magnitud de su soledad hasta que un trabajador de mantenimiento los encontró el 26 de febrero. ¿Pudo alguien haber intervenido antes?

Zinna y los otros perros: Un enigma paralelo

El destino de Zinna, la mezcla de Kelpie australiano de 12 años, añade otro misterio. Encontrada muerta en una jaula en el baño, a metros del cuerpo de Betsy, la veterinaria Erin Phipps (BBC News Mundo) descartó hantavirus en animales y apuntó a inanición o deshidratación como causas probables, según la necropsia pendiente. Encerrada tras su cirugía, Zinna no tuvo quien la liberara tras la muerte de Betsy, un detalle que subraya la incapacidad de Hackman para actuar. Sin embargo, los otros dos perros, Bear y Nikki, sobrevivieron vagando libres con acceso a comida y agua, según Infobae. ¿Por qué Zinna quedó atrapada mientras los demás no? ¿Fue un descuido de Betsy antes de morir o una decisión que Hackman no pudo revertir?

Este contraste entre los perros resalta la fragilidad de la rutina de la pareja. Betsy, descrita por su hija Elizabeth como una cuidadora meticulosa (BBC News Mundo), mantuvo a Hackman a flote hasta el final. Su ausencia dejó un vacío que ni él ni Zinna pudieron superar, mientras Bear y Nikki, por azar o instinto, escaparon al mismo destino.

¿Qué falló en el sistema de apoyo?

La pregunta más perturbadora no es solo qué pasó, sino por qué nadie lo notó antes. La pareja, conocida por su vida reservada, había reducido el contacto externo, pero Hackman tenía tres hijos de un matrimonio anterior y vecinos cercanos. Según El Financiero, el último registro de actividad fue hace dos semanas antes del hallazgo, y las hijas admitieron en Mundo Deportivo no haber hablado con ellos en meses.

¿Fue esta privacidad autoimpuesta una elección consciente o una señal de vulnerabilidad ignorada? En una era de tecnología y conectividad, que Hackman pasara una semana solo con el cuerpo de su esposa sugiere un fallo en las redes de apoyo, ya sea familiar, comunitario o médico.

La investigación, aún abierta según Mendoza (NY Times), busca respuestas en los teléfonos y la necropsia de Zinna, pero la falta de intervención temprana sigue siendo un enigma. Para un hombre de 95 años con Alzheimer y una esposa de 65 con una enfermedad rara, ¿no había señales previas que alguien pudo haber captado?

Una semana que revela más preguntas que respuestas

Gene Hackman convivió una semana con el cuerpo sin vida de Betsy Arakawa, pero lo que pasó exactamente en esos días sigue siendo un rompecabezas. Entre el Alzheimer que nubló su mente, la muerte silenciosa de Zinna y la supervivencia de dos perros, esta tragedia expone la fragilidad de una pareja aislada en sus últimos momentos.

Más allá de las causas oficiales —hantavirus y fallo cardíaco—, quedan lagunas: ¿qué pensó Hackman en su confusión? ¿Pudo evitarse este desenlace? Mientras Hollywood llora a una leyenda, su final nos interpela sobre la soledad, la enfermedad y los límites del cuidado. Quizá la verdadera historia de esa semana nunca se conozca del todo, pero su eco nos invita a mirar más de cerca a quienes nos rodean.