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El Ayuno y sus beneficios

El Ayuno y sus beneficios para una salud óptima

En nuestra sociedad hablar de ayuno suena a sacrificio, tristeza, privación de placer.

Es causa de nuestra influencia de antepasados europeos, mesas repletas como símbolo de prosperidad, salud y felicidad. Estos desbordes, por décadas, hacen que miremos el ayuno con una actitud de profundo sacrificio.

El ayuno fue siempre en otras culturas el camino para lograr salud, serenidad, fuerza interior y también vitalidad y rejuvenecimiento.

Actualmente en países como Inglaterra, EE.UU., Francia, Alemania, Argentina, Brasil, etc., existen clínicas muy bien equipadas, en zonas en contacto con la naturaleza, apoyadas con médicos de la Medicina Oficial, para internar a los pacientes y practicar curas por el ayuno. También algunos de los habitantes de estos países mencionados, practican regularmente ayunos de 24 horas, para que el cuerpo repose y lograr mejor calidad de vida.

El ayuno en la antigüedad, tanto lo han practicado místicos como los defensores de las terapias naturales. También Aztecas, Egipcios, Esenios, Persas. Espartanos, Vikingos, Celtas, Druidas. Indios americanos, tenían el ayuno como práctica.

En la Biblia lo vemos en Moisés, Elias. Jesús y sus apóstoles. Místicos como San Agustín. Santo Tomás de Aquino. San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola. y otros hacían del ayuno una práctica corriente. El Judaismo, el Islamismo, el Hinduismo y el Cristianismo, recomiendan en nuestros días, el ayuno como forma de limpieza interior. Mahoma decía: “El ayuno y la oración, son los únicos medios de acceder a la liberación de uno mismo”.

Hipócrates, Sócrates, Pitágoras, aconsejaban el ayuno. Platón sostenía que los ayunos regulares mejoraban la capacidad física y mental. Plutarco decía que abstenerse de alimento un día, era preferible a cualquier medicamento para curar la mala salud.

Paracelso consideraba al ayuno como el mejor remedio. Ateneo, físico griego del Siglo II, dejó escrito: “El ayuno cura las enfermedades, seca los humores corporales, expulsa los demonios, libera de los pensamientos impuros, aclara la mente, purifica el corazón y eleva al hombre al trono de Dios”.

El pueblo Hunza, vive en un territorio en el Oriente de Pakistán. Fueron encontrados en 1920. Son casi vegetarianos, viven en comunidad, comen cereales, porotos, semillas, vegetales y tienen como práctica el ayuno. No tienen las enfermedades del hombre “civilizado” y llegan a vivir hasta los 130 años, con perfecta salud.

Cuando hablamos de las enfermedades del hombre civilizado, hablamos de las enfermedades de esta vida moderna. Es bien sabido que de las 10 principales causas de muerte en el mundo, 6 tienen que ver con la alimentación: Cáncer, Diabetes, Cirrosis Hepática, Hipertensión, Enfermedades Coronarias y Colesterol. Como vemos nuestra forma de comer antinatural compromete nuestra salud. Arroz blanco, azúcar blanca, aditivos químicos, carnes, fiambres, son algunos de los principales causantes del P H ácido. Este lleva al envejecimiento y a la enfermedad.

En una oportunidad, un científico llamado Hukley, separó un gusano de sus compañeros y lo sometió a ayunos periódicos. Cuando este gusano no ayunaba, comía lo mismo que los otros. Con el tiempo observó que el gusano separado y sometido a ayuno, vivió 19 veces más que los otros.

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Se sabe que algunos animales ayunan voluntariamente en algunos períodos de su vida. El Salmón no ingiere nada durante el tiempo que dura el remonte de los ríos y esto le requiere mucha actividad física. El pingüino y el macho de la Oca, hacen lo mismo durante la época de incubar. La Foca macho, lo hace también en época de acoplamiento. También es sabido que muchos animales cuando están enfermos o heridos, ayunan. Otros se quedan encerrados por problemas climáticos en sus madrigueras y ayunan obligadamente y no sucumben.

Los ayunos, contrariamente a lo que se cree, yanguizan, es decir, nos dan mucha fuerza y vitalidad. Mentalmente nos dejan más claros y activos. Limpiamos el cuerpo y dejamos descansar esa compleja y perfecta maquinaria, que muchas veces no la cuidamos lo suficiente.

Los ayunos de 24 horas son muy eficaces, no ofrecen ningún riesgo, no precisan control profesional. Es importante cumplir las 24 horas y no menos, para aprovechar el efecto terapéutico. Elegir un solo tipo de líquido para beber. Agua mineral (sin gas) pues el gas acidifica. Si es agua corriente, pasarla por el filtro, para evitar cloro, plomo, etc. Un té estupendo para ayunos, es el alicamento “Té Bancha”. Estuvo 3 años en la planta y esto le hizo perder la teína. Además es rico en calcio, fósforo, hierro, sodio. Es diurético, digestivo y antioxidante. También hay personas que hacen sus ayunos sin ningún líquido.

Es importante mentalizarse, que la motivación sea más fuerte que el deseo de comer. Elegir día y horas adecuadas. Puede ser de mediodía a mediodía. Es preferible no estar en contacto con mucha gente, pues al estar realizando una limpieza del cuerpo, quedamos más sensibles y podemos estar más irritables y con poca paciencia.

Si en algún momento viene un pequeño mareo, es un síntoma de que el cuerpo debe limpiarse, pues cuanto más intoxicados estamos, más cuesta. Pero, estas sensaciones se dan pocas veces. Por ello es importante motivarse. Las razones por las cuales hacemos el ayuno, van a ser el motor que nos impulse a seguir.

También el privarnos de comida nos vuelve más lentos y ello es muy bueno para la reflexión.
Por todo esto es importante elegir el día adecuado y si es posible, que sea el día antes de algún acontecimiento importante que tengamos.

Cuando se haga una práctica de un día a la semana, el cuerpo ya lo pide al octavo día.
Al finalizar el ayuno, ustedes se van a sentir muy vitales. Verán que si lo adoptan semanalmente rejuvenecen, se vitalizan y cultivan la voluntad. Querer es poder.

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Pasadas las 24 horas, cuando ingieran alimentos, procuren que sean lo más armonizados posible. Cereales integrales, vegetales crudos y cocidos, proteínas vegetales, algas marinas. Eviten exceso de harinas, azúcar blanca o carnes.

No deben hacer ayuno los niños, ancianos, embarazadas o enfermos. Y, ante la duda, consulten con un médico que esté en la línea de lo natural.

Fuente: medicinadealternativa

Otras formas de ayuno:

Ayuno con frutas frescas, verduras crudas o líquidos.

Para personas que están emprendiendo una transición a alimentos vegetarianos integrales partiendo de una dieta abundante en productos de origen animal y que no tienen señales de enfriamiento o de deficiencia pueden intentar un ayuno a base de ensaladas frescas o fruta fresca como zanahorias, col, manzanas, etc. Los tés, el agua o los jugos de vegetales se pueden tomar de acuerdo a su sed. Las personas con desarrollo excesivo de cándida deben evitar la fruta y los jugos de fruta.

Nota: la mayoría de las frutas y de las verduras no se combinan bien en la misma comida con excepción del apio y la lechuga, las cuales se pueden comer con fruta.

Para las personas robustas con señales de excesos, prueben uno o más de los siguientes ayunos:

1. Jugos de fruta, jugos de verdura y/o bebida de verde de cebada o de trigo hechas con el verde pulverizado seco o con el jugo del verde recién extraído. Los jugos de verduras incluyen zanahoria, remolacha, apio, col, perejil y otras verduras verdes. El jugo de zanahoria es uno de los más seguros para usarse. Cantidades más pequeñas del jugo de otras verduras se mezclan con el jugo de zanahoria para variar un poco y para obtener beneficio de sus propiedades específicas. Las propiedades purificadoras y curativas de la fruta, la verdura y los jugos de verde de cereal en un ayuno actúan con más rapidez que el agua sola.

2. Fórmulas herbolarias de té como:

2.a. Dos porciones de raíz de bardana y una porción de flores de trébol rojo (para sangre impura, enfermedades de la piel, artritis y exceso de peso).
2.b. Dos porciones de raíz de diente de león, 1 porción de semillas de hinojo, 1 porción de linaza, 1 porción de fenogreco, y 1/2 parte de raíz de regaliz (para moco excesivo, pulmones débiles, inflamaciones gastro-intestinales, excesos en el hígado, para cuando se experimenta hambre los primeros días de ayuno y para una purificación más rápida).
3.b. Agua pura o agua con gotas de limón.

El consumo ideal de líquido durante el ayuno está en un mínimo de 6-8 vasos, aunque se puede tomar más si se tiene sed. El agua y los jugos deben estar a temperatura ambiente, no fríos. Los jugos se pueden diluir en proporción a la mitad en agua.

Fuente: Sanando con alimentos integrales de Paul Pitchford. Ver libro aquí: