Psicología Reflexiones

Las preocupaciones constantes pueden acabar con tu salud mental rápidamente

Sufrir y padecer preocupaciones constantes puede traer serios problemas para nuestro organismo, aumentando el estrés y generando lo que se conoce como fatiga crónica, sin embargo, allí no termina todo, ya que las preocupaciones repetidas pueden arruinar tu salud mental también.

Mujer con preocupaciones constantes

Es natural que meditemos sobre una experiencia perturbadora o dolorosa. Después de todo, pensar en estas escenas puede ayudarnos a aprender de ellas. Sin embargo, reflexionar sobre los fracasos y los momentos frustrantes en la vida puede convertirse en un problema más grave.

Cómo las preocupaciones constantes pueden deteriorar la salud mental

Cuando rememoramos sucesos perturbadores en la mente una y otra vez, corremos el riesgo de agitarnos, confundirnos e incluso deprimirnos. Si tomaste medidas para reducir tu estrés, pero sientes que tus preocupaciones te ahogan, podrías tener un problema de rumia. Aunque con habilidades de afrontamiento, puedes dejar de preocuparte y recuperar el control de tu salud emocional.

¿Que es la rumiación?

Antes de avanzar con el desarrollo del artículo, vamos a definir qué significa el término rumiar o rumiación. Cuando hablamos de la rumia en el contexto de los seres humanos, estamos hablando de una compulsión para reflexionar en repetidas ocasiones sobre los acontecimientos del pasado, lo que también se puede considerar como cargarse de preocupaciones constantes que no nos benefician.

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Rumiar puede conducir a depresión y otros problemas de salud

Es suficientemente doloroso sentirse atrapado por preocupaciones constantes, pero por desgracia, este hábito puede generar más problemas de salud. El problema con la rumia de acontecimientos dolorosos, es que se convierte en algo adictivo y peligroso. Volver a los recuerdos de tu jefe gritándote o tu profesor haciéndote sentir estúpido en la clase, es realmente nocivo.

Rumiar te pone en riesgo

La rumiación pone a las personas en riesgo significativo de desarrollar depresión clínica, alcoholismo, trastornos alimenticios e incluso enfermedades cardiovasculares. Recordar constantemente también fomenta el pensamiento negativo y puede perjudicar tu capacidad de resolver problemas.

Debido a que hace casi imposible sanar las heridas emocionales, la incubación habitual puede tener un efecto peligroso. Especialmente si tienes muchos factores estresantes en tu vida o traumas dolorosos en tu pasado. El primer paso hacia una vida interior más sana es reconocer que estás atrapado en un ciclo de rumiación. Entonces puedes tomar las medidas necesarias para liberarte.

Cómo interrumpir el ciclo de la rumia

La mejor manera de detener la rumia es reconocerla lo antes posible y encontrar una distracción inmediata. La investigación ha demostrado que basta una breve distracción, incluso de dos minutos, para interrumpir el ciclo de nidificación. Además de reducir la secreción de las hormonas del estrés en el torrente sanguíneo.

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Cualquier cosa que te obligue a concentrarte en algo más funcionará, pues no te dejará anclar en ese estado. Cuando las escenas y los recuerdos perturbadores no tienen la oportunidad de desarrollarse y reforzar el hábito, el deseo de regresar a esos pensamientos disminuirá.

Intenta salir

Se ha demostrado que caminar en la naturaleza puede reducir la rumia y prevenir la depresión. Para medir los niveles de rumiación, los investigadores hicieron caminar a un grupo por la ciudad y a otro por la naturaleza. La preocupación se manifiesta como un incremento de actividad en la corteza prefrontal subgenual del cerebro. El grupo que caminó por la naturaleza mostró una caída significativa de esta actividad cerebral. Mientras que el grupo urbano no mostró ninguna variación en absoluto.

Reconocerlo y luego seguir adelante

Practicar la meditación consciente funciona como un mecanismo de afrontamiento para la rumia crónica o las preocupaciones constantes. Cuando se puede reconocer el surgimiento de un pensamiento inquietante, se puede dejarlo ir o moverlo a un lado. Hagas lo que hagas, sé amable contigo mismo y dale el valor adecuado al problema.

Hace muchos años la gente empezó a preocuparse por su higiene personal y la esperanza de vida aumentó significativamente. Nuestra calidad de vida también podría tener un incremento si empezamos a practicar la higiene emocional.

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