Cuando se toma metformina, la atención suele concentrarse en los niveles de glucosa. Sin embargo, hay otro aspecto que merece seguimiento: este medicamento puede reducir los niveles de vitamina B12, especialmente con dosis mayores y tratamientos prolongados.

El cambio puede pasar inadvertido al principio. Más adelante, algunas personas presentan cansancio, hormigueo o molestias que podrían confundirse con otros problemas de salud.
La buena noticia es que esta deficiencia se puede detectar y tratar. Encontrarla no significa que haya que abandonar la metformina: habitualmente es posible corregir la vitamina mientras continúa el tratamiento indicado para la diabetes.
Por qué la metformina puede afectar a la vitamina B12
La B12 llega al organismo principalmente a través de alimentos de origen animal y productos fortificados. Para aprovecharla, el aparato digestivo debe liberarla de los alimentos y completar varios pasos que permiten absorberla.
La metformina puede interferir con ese proceso en el intestino. Se considera que intervienen varios mecanismos, y no todos están completamente aclarados.
Lo que sí está reconocido es la relación entre su uso y una mayor posibilidad de presentar niveles bajos de B12. El riesgo aumenta con la dosis y el tiempo de tratamiento, aunque no todas las personas desarrollan una deficiencia.
La agencia británica de medicamentos, MHRA, incluye este efecto entre los que deben tenerse en cuenta durante el seguimiento. Recomienda medir la vitamina cuando aparecen síntomas sospechosos y considerar controles periódicos si existen factores de riesgo.
Para qué necesita el cuerpo esta vitamina
La B12 participa en la formación de glóbulos rojos y en el mantenimiento del sistema nervioso. Por eso, cuando falta, puede afectar tanto a la energía como a la sensibilidad o al equilibrio.
Una de sus consecuencias es la anemia, que puede producir debilidad y cansancio. Pero existe un detalle importante: los problemas neurológicos pueden aparecer incluso sin anemia.
Esto significa que un hemograma sin alteraciones no responde, por sí solo, a todas las preguntas sobre la B12. La valoración depende también de los síntomas y, cuando corresponde, de pruebas específicas.
El organismo guarda reservas de esta vitamina. Por eso, una dificultad de absorción puede tardar en hacerse evidente y no necesariamente provoca molestias al comenzar el medicamento.
Las señales que conviene reconocer
Los síntomas suelen ser poco específicos. Pueden aparecer gradualmente y no siempre se presentan juntos.
Cansancio o debilidad que resultan inusuales
Las actividades cotidianas pueden sentirse más pesadas de lo habitual. Cuando existe anemia, también pueden aparecer palpitaciones o falta de aire con el esfuerzo.
Un cansancio persistente merece investigarse, especialmente si representa un cambio respecto a cómo se encontraba la persona anteriormente.
Hormigueo o adormecimiento en manos y pies
La sensación de pequeños pinchazos, la pérdida de sensibilidad o la debilidad muscular pueden relacionarse con una deficiencia de B12.
En una persona con diabetes, estas molestias requieren atención porque también pueden tener otras causas. No basta con reconocer el síntoma para decidir qué lo está provocando.
Lengua dolorida y cambios en la boca
Una lengua roja o dolorida, a veces acompañada de úlceras en la boca, puede formar parte del cuadro. Son molestias que fácilmente se consideran aisladas si no se relacionan con el resto de los síntomas.
Problemas de memoria o equilibrio
La deficiencia también puede acompañarse de cambios en la memoria, dificultad para pensar con claridad o inestabilidad al caminar.
Estas señales no confirman una falta de B12, pero ayudan a orientar la consulta. Si progresan, no conviene esperar a que desaparezcan por sí solas.
Quiénes necesitan prestar más atención
Además de la dosis y la duración del tratamiento, pueden influir otros factores:
- Tener niveles de B12 cercanos al límite inferior antes de empezar.
- Seguir una alimentación con pocas fuentes de esta vitamina.
- Presentar enfermedades o antecedentes de cirugía digestiva que dificulten su absorción.
- Ser una persona mayor con problemas para aprovechar la B12 de los alimentos.
- Tomar otros medicamentos que interfieran con su absorción, como algunos utilizados para reducir la acidez.
La combinación de varios factores hace más relevante el seguimiento. La frecuencia de los controles debe ajustarse a cada caso.
Cómo se comprueba si está faltando
La evaluación suele incluir un análisis de vitamina B12 y, según los síntomas, un hemograma. También se revisan la alimentación, los medicamentos y los antecedentes digestivos.
Si el resultado de B12 queda en una zona dudosa, el profesional puede solicitar pruebas complementarias, como el ácido metilmalónico, para aclarar la situación.
Los resultados se interpretan junto con los síntomas, no de forma aislada. Algunas personas tienen niveles bajos sin molestias evidentes y otras necesitan una investigación más amplia.
Encontrar la causa importa tanto como detectar el descenso: tomar metformina no excluye que exista, además, otro motivo de mala absorción.
Qué se hace cuando se confirma la deficiencia
El tratamiento consiste en reponer la vitamina mediante comprimidos o inyecciones, dependiendo de la causa, la gravedad y la presencia de síntomas neurológicos.
La alimentación también se revisa. Pescados, carnes, huevos y lácteos aportan B12, al igual que determinados productos fortificados. Sin embargo, una deficiencia establecida puede necesitar tratamiento específico aunque la dieta sea adecuada.
Cuando hay dificultades persistentes de absorción, la reposición puede mantenerse a largo plazo. El seguimiento permite valorar tanto los análisis como la evolución de las molestias.
No existe un tiempo de recuperación idéntico para todos. Algunas manifestaciones mejoran con el tratamiento, pero ciertos daños neurológicos pueden dejar secuelas si la deficiencia permanece sin atender.

Revisar la B12 sin descuidar la diabetes
La metformina no debe suspenderse por cuenta propia ante la sospecha de una deficiencia. El cansancio o el hormigueo necesitan evaluación, no un cambio improvisado del tratamiento.
Incluir la B12 en esa revisión permite detectar un problema corregible y distinguirlo de otras causas. Controlar la glucosa y cuidar el estado nutricional forman parte del mismo objetivo: mantener la salud durante un tratamiento prolongado.
Fuentes de consulta:
- Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido, MHRA: Metformina y reducción de los niveles de vitamina B12: recomendaciones de seguimiento.
- Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos: Vitamina B12, ficha para profesionales de la salud.
- Servicio Nacional de Salud británico: deficiencia de vitamina B12, síntomas, diagnóstico y tratamiento.
