Sentir un ardor persistente en los pies, especialmente por la noche, es un síntoma que muchas personas minimizan o atribuyen al cansancio, al calzado o al calor. Sin embargo, cuando el ardor se vuelve constante, se acompaña de hormigueo, adormecimiento o sensibilidad exagerada al roce de las sábanas, puede ser una señal de daño en los nervios periféricos.

Una de las causas más frecuentes y mejor documentadas de este síntoma es la neuropatía diabética periférica, una complicación de la diabetes mellitus cuando los niveles de glucosa en sangre permanecen elevados de forma prolongada (diabetes no controlada).
Qué es la neuropatía diabética y por qué produce ardor
La neuropatía diabética periférica es el tipo más común de daño nervioso asociado a la diabetes. Afecta preferentemente a los nervios más largos del cuerpo, por lo que suele comenzar en los pies y las piernas (distribución en “calcetín”) y, con el tiempo, puede extenderse a las manos.
El mecanismo principal es el daño crónico que produce la hiperglucemia sobre las fibras nerviosas y los pequeños vasos sanguíneos que las nutren. Con el tiempo, los nervios pierden su capacidad de transmitir correctamente las señales sensoriales. Esto genera sensaciones anormales: ardor, hormigueo, pinchazos, dolor punzante o incluso dolor al mínimo contacto (alodinia).
Según datos de la American Diabetes Association y revisiones clínicas, hasta el 50 % de las personas con diabetes desarrollan neuropatía periférica en algún momento de la enfermedad. El riesgo aumenta con los años de evolución de la diabetes y, sobre todo, con un control glucémico deficiente (HbA1c elevada de forma sostenida).
Los síntomas suelen empeorar por la noche y pueden interferir con el sueño y la calidad de vida. En fases avanzadas, la pérdida de sensibilidad protege menos al pie de lesiones, lo que eleva el riesgo de úlceras y complicaciones graves del pie diabético.
Evidencia clínica
Estudios y revisiones médicas confirman la fuerte asociación:
- El ardor (“burning feet”) es uno de los descriptores de dolor más frecuentes en la neuropatía diabética dolorosa. En encuestas clínicas, más del 70 % de los pacientes con neuropatía dolorosa describen sensación de quemazón.
- El control intensivo de la glucemia reduce el riesgo de desarrollar neuropatía, especialmente en diabetes tipo 1 (ensayos como el DCCT mostraron reducciones importantes). En diabetes tipo 2 el beneficio existe, aunque es más modesto porque suelen coexistir otros factores (obesidad, dislipidemia, hipertensión).
- La duración de la diabetes y los valores de HbA1c son predictores claros del riesgo de neuropatía.
Organizaciones como la Mayo Clinic, el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) y la American Diabetes Association coinciden en señalar la diabetes no controlada como una de las principales causas de ardor crónico en los pies.
Otras causas posibles de ardor en los pies
Aunque la diabetes es la más frecuente, no es la única. Otras condiciones que pueden producir síntomas similares incluyen:
- Deficiencia de vitamina B12 (a veces relacionada con el uso prolongado de metformina).
- Neuropatía alcohólica.
- Enfermedad renal crónica.
- Hipotiroidismo.
- Neuropatía de fibras pequeñas (que puede aparecer incluso en prediabetes).
- Compresiones nerviosas o problemas circulatorios.
Por eso es fundamental no automedicarse ni asumir el diagnóstico sin evaluación médica.
Cuándo consultar al médico
Se recomienda acudir a un profesional de la salud si el ardor en los pies:
- Es constante o empeora por la noche.
- Se acompaña de hormigueo, adormecimiento o pérdida de sensibilidad.
- Dificulta caminar o dormir.
- Aparece en una persona con diabetes conocida o con factores de riesgo (sobrepeso, hipertensión, antecedentes familiares).
- Se asocia a heridas que no cicatrizan, cambios de color o infecciones en los pies.
El médico puede realizar una exploración neurológica sencilla (monofilamento, vibración, reflejos), solicitar analíticas (glucosa, HbA1c, vitamina B12, función renal y tiroidea) y, si es necesario, pruebas más específicas.
Qué se puede hacer
El pilar del tratamiento cuando la causa es la diabetes es mejorar el control de la glucosa. Mantener la HbA1c en el rango objetivo recomendado por el médico reduce el riesgo de progresión del daño nervioso.
Además:
- Cuidado diario de los pies (inspección, higiene, calzado adecuado).
- Control de otros factores de riesgo cardiovascular (presión arterial, colesterol, peso).
- En casos de dolor neuropático, existen fármacos específicos (pregabalina, gabapentina, duloxetina, entre otros) que el médico puede valorar.
- Evitar el alcohol en exceso y corregir posibles déficits nutricionales.
No existen “remedios caseros” que reparen los nervios dañados. El enfoque debe ser médico y multidisciplinar.
Conclusión
El ardor constante en los pies no es un síntoma banal. En muchas personas, especialmente aquellas con diabetes de larga evolución o mal controlada, es una manifestación de neuropatía periférica. Detectarlo a tiempo permite actuar sobre la causa principal —el control de la glucosa— y prevenir complicaciones más graves.
Si experimentas este síntoma de forma persistente, la recomendación más segura es consultar a tu médico para una evaluación completa. Un diagnóstico correcto y un buen control de la enfermedad de base marcan la diferencia.
Fuentes principales:
- American Diabetes Association. Neuropatía periférica. Información oficial sobre síntomas, causas y manejo.
- Mayo Clinic. Diabetic neuropathy – Symptoms and causes.
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Peripheral Neuropathy.
- Revisiones clínicas sobre prevalencia y características de la neuropatía diabética dolorosa (incluyendo descripción de “burning feet”).
- Datos de ensayos como el DCCT sobre el efecto del control glucémico intensivo en la prevención de neuropatía.
