5 advertencias que tus encías te dan antes de un problema cardiovascular grave

En diciembre de 2025, la American Heart Association publicó en su revista insignia, Circulation, una declaración científica que actualizó y reforzó algo que la investigación venía sugiriendo desde hace más de una década: existe una asociación real entre la enfermedad de las encías (periodontal) y el riesgo de eventos cardiovasculares graves, incluyendo infarto, derrame cerebral, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca.

Antes de la lista de señales, vale la pena aclarar algo con honestidad: la propia declaración de la AHA es clara en que todavía no hay evidencia suficiente para confirmar una relación de causa y efecto directa — lo que existe es una asociación consistente y cada vez mejor documentada, no una prueba de que una enfermedad cause la otra de forma directa.

Por qué la boca y el corazón podrían estar conectados

La explicación que manejan los investigadores tiene que ver con la inflamación y las bacterias. Cuando las encías se inflaman de forma crónica por acumulación de placa bacteriana, esas bacterias pueden entrar al torrente sanguíneo a través del tejido dañado.

Una vez ahí, contribuyen a la inflamación de los vasos sanguíneos y pueden favorecer la formación de placa en las arterias (aterosclerosis) — el mismo proceso que subyace a la mayoría de los infartos y derrames cerebrales.

De hecho, la propia American Heart Association ha reportado haber detectado bacterias asociadas a la enfermedad de las encías directamente dentro de placas arteriales de pacientes con enfermedad cardiovascular.

Un dato que da dimensión al tema: las personas con enfermedad periodontal moderada a severa tienen entre dos y tres veces más riesgo de sufrir un evento cardiovascular grave, comparadas con quienes tienen encías sanas, según datos citados tanto por la AHA como por Harvard Health.

1. Encías que sangran al cepillarte o usar hilo dental

Es la señal más temprana y, según varias fuentes especializadas, la que con más frecuencia se ignora: el sangrado de encías nunca es “normal”, sin importar cuánto tiempo lleve ocurriendo.

Es la manifestación visible de la gingivitis, la etapa inicial de la inflamación causada por acumulación de placa bacteriana — y es también la etapa más fácil de revertir con limpieza profesional y buena higiene, antes de que avance a algo más serio.

2. Encías inflamadas, rojas o sensibles al tacto

Encías que se ven más rojas de lo habitual, se sienten hinchadas, o duelen al tocarlas con el cepillo, son parte del mismo proceso inflamatorio inicial. Es precisamente esta inflamación sostenida —no solo la infección local— la que los investigadores creen que puede tener un efecto sobre la inflamación de los vasos sanguíneos en todo el cuerpo.

3. Encías que se retraen o dan la impresión de que los dientes se ven “más largos”

Cuando la enfermedad avanza de gingivitis a periodontitis, las encías comienzan a separarse de los dientes, formando pequeñas bolsas donde las bacterias quedan atrapadas y continúan causando infección. Esta retracción, visible como dientes que parecen más largos o expuestos en la base, es una señal de que la enfermedad ya avanzó más allá de su etapa más leve y reversible.

4. Mal aliento persistente que no mejora con el cepillado

Un mal aliento que se mantiene a pesar de una buena higiene oral suele reflejar una infección bacteriana activa por debajo de la línea de las encías, no solo restos de comida. Es una señal que muchas personas minimizan por vergüenza en lugar de tratarla como lo que es: un indicio de infección persistente.

5. Dientes flojos o que han cambiado de posición

Esta es la señal más avanzada de toda la lista, y por lo mismo, la más urgente. Cuando la periodontitis progresa sin tratamiento, puede dañar el hueso que sostiene los dientes en su lugar, haciendo que se sientan flojos o que cambien ligeramente de posición. Para cuando aparece esta señal, la enfermedad de las encías ya está en una etapa avanzada, y suele requerir tratamiento más intensivo, a veces incluyendo cirugía.

Un matiz importante sobre esta conexión

La propia American Heart Association señala que la enfermedad periodontal es más común en personas que ya tienen otros factores de riesgo cardiovascular compartidos: presión arterial alta, obesidad, diabetes, tabaquismo, y menor acceso a atención médica y dental.

Esto significa que parte de la asociación observada podría explicarse por estos factores compartidos, no únicamente por un vínculo biológico directo entre boca y corazón.

Dicho esto, la declaración de la AHA también señala evidencia de una asociación independiente entre ambas condiciones, más allá de estos factores comunes — razón por la cual la comunidad médica le está dando cada vez más peso a la salud bucal dentro de la conversación general sobre salud cardiovascular.

Qué hacer con esta información

La buena noticia es que la enfermedad de las encías es, en sus primeras etapas, altamente prevenible y tratable. Cepillarte dos veces al día, usar hilo dental con regularidad, y visitar al dentista para limpiezas profesionales periódicas son medidas simples que reducen tanto el riesgo de perder piezas dentales como, según la evidencia actual, posiblemente parte de la carga inflamatoria que afecta al sistema cardiovascular.

Si notas cualquiera de estas cinco señales, especialmente dos o más combinadas, no esperes a tu próxima limpieza programada — es una señal para adelantar la cita.

Referencias

  1. American Heart Association. Periodontal Disease and Atherosclerotic Cardiovascular Disease: A Scientific Statement. Circulation, diciembre 2025.
  2. Harvard Health Publishing. Gum disease and heart disease: The common thread.
  3. Cleveland Clinic. Are Gum Disease and Heart Disease Linked?
  4. Medscape. Treating Gum Disease Improves Markers Associated With Heart Disease Risk, Statement Suggests.