Estos son los graves efectos del alcohol en el cuerpo después de una resaca

El dolor de cabeza disminuye, el estómago vuelve a tolerar comida y parece que todo ha terminado. Sin embargo, sentirse mejor no siempre significa que el organismo haya recuperado por completo su funcionamiento habitual. Después de beber en exceso, pueden persistir alteraciones de la atención y aparecer problemas del ritmo cardíaco durante las horas de recuperación.

La resaca suele alcanzar su mayor intensidad cuando el alcohol en sangre se aproxima a cero y puede durar 24 horas o más. Sus molestias habituales son transitorias, pero algunas complicaciones del consumo excesivo requieren atención médica.

El corazón puede alterarse cuando ya dejaste de beber

Uno de los hallazgos más relevantes procede del estudio MunichBREW II, publicado en 2024 en European Heart Journal. Los investigadores incorporaron a 202 voluntarios que planeaban beber en exceso y registraron su actividad cardíaca durante 48 horas.

Diez participantes presentaron episodios relevantes de arritmia, principalmente durante la recuperación. Entre los hallazgos hubo fibrilación auricular, un ritmo irregular del corazón, y episodios de taquicardia ventricular.

El riesgo no se limitó al momento de estar bebiendo. En uno de los participantes, una fibrilación auricular comenzó unas 13 horas después de la última copa.

Este fenómeno, conocido como síndrome del corazón de vacaciones, puede aparecer incluso en personas sin una enfermedad cardíaca previamente diagnosticada. No significa que toda resaca provoque una arritmia, pero sí que las palpitaciones persistentes merecen atención.

La atención y la velocidad de reacción pueden seguir afectadas

Hay una diferencia entre dejar de sentirse borracho y estar en condiciones de realizar tareas que exigen concentración.

Una revisión publicada en Addiction reunió 19 estudios con 1.163 participantes. Encontró evidencia de dificultades al día siguiente del consumo excesivo en funciones como la atención sostenida, la memoria y la velocidad de respuesta.

En la vida cotidiana, esto puede traducirse en tardar más en reaccionar, cometer errores o perder el hilo de una actividad. Conducir con resaca puede ser peligroso aunque la concentración de alcohol ya sea muy baja.

La sensación de estar “despejado” tampoco permite comprobar por sí sola que la coordinación y la atención se hayan recuperado.

La deshidratación y el mal descanso prolongan el malestar

El alcohol favorece la pérdida de líquidos por la orina. Esa deshidratación, generalmente leve, contribuye a la sed, el cansancio y el dolor de cabeza.

Además, aunque facilite quedarse dormido, fragmenta el sueño y reduce la calidad del descanso. Por eso es posible pasar varias horas en la cama y despertar agotado.

También puede aparecer ansiedad o irritabilidad cuando desaparece el efecto relajante inicial. Estos cambios ayudan a explicar por qué una resaca puede sentirse tanto en el cuerpo como en el estado de ánimo.

El aparato digestivo puede sufrir más que unas náuseas

El alcohol puede dañar la barrera que recubre el aparato digestivo y favorecer inflamación y sangrado. Las molestias no deben considerarse automáticamente una consecuencia inofensiva de haber bebido.

Otro problema es la pancreatitis, una inflamación del páncreas que puede ser grave. El consumo abundante de alcohol figura entre sus causas reconocidas, aunque también puede deberse a cálculos biliares y otras enfermedades.

Su señal característica es un dolor en la parte superior del abdomen que puede extenderse hacia la espalda. Puede acompañarse de vómitos, fiebre y pulso acelerado.

Un dolor abdominal intenso, persistente o que empeora necesita valoración urgente. No debe confundirse con el malestar estomacal de una resaca corriente ni tratarse esperando a que “se pase”.

Las defensas y el hígado también reciben el impacto

Beber mucho en una sola ocasión puede alterar temporalmente la respuesta inmunitaria. Según el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos, algunos efectos sobre la capacidad de defenderse de las infecciones pueden prolongarse hasta el día siguiente.

Cuando el consumo excesivo se repite, aumenta el riesgo de acumulación de grasa en el hígado, inflamación, fibrosis y cirrosis.

Estas enfermedades no aparecen necesariamente después de una sola resaca. Se relacionan con la exposición al alcohol y con factores individuales. Pero que el dolor de cabeza desaparezca no elimina los riesgos de mantener ese patrón de consumo.

Intentar quitar la resaca puede añadir otros riesgos

El café, una ducha o volver a beber no aceleran la recuperación. Tomar más alcohol puede prolongar el problema.

También hay que tener cuidado con los medicamentos. Combinar alcohol con ibuprofeno o aspirina aumenta el riesgo de irritación y sangrado digestivo; el paracetamol puede añadir riesgo de daño hepático, especialmente con consumo elevado o dosis excesivas.

Los sedantes, algunos medicamentos para dormir y los opioides pueden potenciar la somnolencia y la depresión respiratoria. Las interacciones pueden ocurrir aunque las sustancias no se tomen exactamente al mismo tiempo.

Las señales que no deben confundirse con una resaca

La dificultad para despertar, la confusión intensa, las convulsiones y la respiración lenta o irregular son señales de emergencia. Pueden indicar intoxicación alcohólica grave.

En estos casos hay que llamar al 911 o al número local de emergencias. No es seguro dejar a la persona sola para que “duerma hasta recuperarse”. Si está inconsciente pero respira, debe colocarse de lado mientras llega la ayuda.

Una resaca puede mejorar con el paso de las horas. Una complicación grave necesita atención, y reconocer esa diferencia puede salvar una vida.

Referencias:

  • Brunner y colaboradores. Acute alcohol consumption and arrhythmias in young adults: the MunichBREW II study. European Heart Journal, 2024.
  • Gunn y colaboradores. A systematic review of the next-day effects of heavy alcohol consumption on cognitive performance. Addiction, 2018.
  • NIAAA. Información médica sobre la resaca y los efectos del alcohol en el organismo.
  • NIDDK. Síntomas y causas de la pancreatitis.
  • NIAAA. Interacciones entre alcohol y medicamentos y señales de intoxicación alcohólica grave.