Deberías dejar este hábito si quieres evitar la demencia, recomienda un neurólogo

Cuando se habla de prevención de la demencia, normalmente pensamos en hacer ejercicio, dormir bien o mantener la mente activa. Sin embargo, existe un hábito cotidiano que puede afectar no solamente a los pulmones y al corazón, sino también a la salud cerebral: fumar.

La evidencia científica ha relacionado el tabaco con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. De hecho, las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud incluyen abandonar el tabaco entre las medidas que pueden contribuir a reducir el riesgo de demencia.

Esto no significa que fumar provoque demencia inevitablemente. La enfermedad tiene múltiples causas y factores de riesgo, pero dejar el tabaco es uno de los cambios modificables que pueden favorecer la salud del cerebro a largo plazo.

¿Por qué fumar puede afectar al cerebro?

El cerebro necesita un suministro constante de oxígeno y sangre. El tabaco afecta al sistema cardiovascular y favorece procesos que pueden perjudicar los vasos sanguíneos.

El tabaquismo está relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular, dos problemas que también están vinculados con el deterioro cognitivo. Además, las sustancias presentes en el humo del tabaco pueden contribuir al estrés oxidativo y la inflamación.

Por eso, el problema no consiste únicamente en los efectos directos del humo sobre los pulmones. Lo que perjudica a los vasos sanguíneos también puede terminar afectando al cerebro.

La OMS considera el tabaquismo un factor de riesgo modificable de demencia y señala que abandonar el consumo de tabaco forma parte de las estrategias para reducir ese riesgo.

El riesgo no desaparece porque fumes “poco”

Una idea frecuente es pensar que fumar solamente algunos cigarrillos al día no representa un riesgo importante. Sin embargo, desde el punto de vista de la salud, no existe un nivel seguro de exposición al tabaco.

La relación entre tabaquismo y demencia se ha observado especialmente en personas que continúan fumando. Una revisión de evidencia recopilada por la OMS encontró una asociación entre el tabaquismo actual y un mayor riesgo de demencia, aunque, como ocurre con muchos estudios observacionales, esto no significa que fumar sea la única causa del desarrollo de la enfermedad.

Por eso, reducir el consumo puede ser un paso en la dirección correcta, pero el objetivo más beneficioso para la salud es dejar de fumar.

Dejar de fumar también protege los vasos sanguíneos

Una de las razones por las que abandonar este hábito resulta importante después de los 40 o 50 años es que el cerebro depende enormemente de una buena salud cardiovascular.

La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo y la falta de actividad física están entre los factores que pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Las nuevas recomendaciones de la OMS destacan precisamente la importancia de controlar estos factores durante la vida.

Por ello, dejar el cigarrillo no debería verse como una medida aislada. Puede formar parte de un conjunto de cambios destinados a proteger simultáneamente el corazón, los vasos sanguíneos y el cerebro.

¿Qué otros hábitos conviene revisar?

Eliminar el tabaco es importante, pero no es la única medida relacionada con la prevención del deterioro cognitivo.

La evidencia actual también señala otros factores modificables:

Mantenerse físicamente activo. El ejercicio regular beneficia la salud cardiovascular y forma parte de las recomendaciones para reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

Controlar la presión arterial. La hipertensión durante la edad adulta se relaciona con un mayor riesgo de problemas cerebrovasculares y demencia.

Cuidar el azúcar y el colesterol. La diabetes y los niveles elevados de colesterol forman parte de los factores que deben controlarse.

Dormir adecuadamente. Dormir poco o tener una mala calidad del sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas cognitivos.

Evitar el consumo excesivo de alcohol. El consumo nocivo de alcohol también figura entre los factores modificables relacionados con el riesgo de demencia.

Mantener relaciones sociales y actividad mental. La OMS recomienda mantenerse social y cognitivamente activo como parte de un estilo de vida favorable para la salud cerebral.

No existe un método que garantice evitar la demencia

Es importante poner el titular en contexto. Ningún hábito puede garantizar que una persona nunca desarrollará demencia.

La edad sigue siendo el principal factor de riesgo conocido y existen componentes genéticos y enfermedades que no pueden eliminarse simplemente cambiando el estilo de vida. Además, la demencia engloba diferentes enfermedades y mecanismos.

Lo que sí sabemos es que una parte importante del riesgo está relacionada con factores que pueden modificarse. En sus nuevas directrices publicadas en 2026, la OMS estima que hasta el 45 % del riesgo de demencia podría estar relacionado con factores modificables, entre ellos el tabaquismo, el consumo nocivo de alcohol, la inactividad física, el aislamiento social, la contaminación y enfermedades como la hipertensión y la diabetes.

Por eso, dejar de fumar no es una garantía contra la demencia, pero sí representa una decisión importante para proteger la salud cerebral y cardiovascular.

Si fumas, dejarlo sigue siendo útil

No importa si llevas años fumando: abandonar el tabaco puede mejorar numerosos aspectos de la salud.

Si te resulta difícil hacerlo por tu cuenta, no significa que te falte fuerza de voluntad. La dependencia de la nicotina puede requerir apoyo médico y estrategias específicas para conseguir dejarla.

Un profesional sanitario puede ayudarte a elegir el método más adecuado y, cuando corresponda, utilizar tratamientos que faciliten el abandono.

Cuidar el cerebro no comienza cuando aparecen los primeros problemas de memoria. Comienza mucho antes, controlando los factores que sí podemos modificar.

Dejar el tabaco es uno de los cambios más importantes que una persona puede hacer para mejorar su salud general y reducir uno de los factores asociados con el riesgo de demencia.

Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Demencia: factores de riesgo y prevención.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Nuevas directrices: hasta un 45 % del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse, 2026.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines, second edition, 2026.
  • National Institute on Aging (NIA). Cinco preguntas sobre el riesgo de enfermedad de Alzheimer.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Tobacco and dementia: evidence summary.