El error que casi todos cometen con los huevos y que puede causarte salmonella

Cada vez que compras huevos, los guardas en la puerta del refrigerador o los lavas bajo el grifo antes de usarlos, es muy probable que estés cometiendo un error que multiplica el riesgo de contraer salmonella. Y lo más preocupante es que la mayoría de las personas lo hace de forma automática, sin saber que está facilitando la entrada de la bacteria al interior del huevo.

La salmonella no siempre viene de fuera. Puede estar presente dentro del propio huevo, alojada en el ovario de la gallina antes incluso de que se forme la cáscara. Por eso, aunque el huevo se vea limpio y sin grietas, la bacteria puede estar allí sin que nadie lo note.

El gran error: lavar los huevos

Uno de los errores más comunes y peligrosos es lavar los huevos antes de guardarlos o cocinarlos. La cáscara tiene una capa natural protectora (la cutícula), una especie de aceite mineral que sella los poros y evita que bacterias como la salmonella penetren al interior.

Cuando lavas el huevo con agua, eliminas esa barrera natural y, además, puedes empujar bacterias de la superficie hacia adentro a través de los poros.

Los expertos de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) y la American Egg Board son muy claros: no debes lavar los huevos. Si están sucios, simplemente límpialos con un paño seco o un cepillo suave justo antes de usarlos.

Otros errores habituales que facilitan la salmonella

  • Guardarlos en la puerta del refrigerador: la temperatura allí varía mucho cada vez que abres y cierras la puerta, lo que favorece el crecimiento bacteriano. Lo correcto es guardarlos en su empaque original, en un estante interior donde la temperatura sea constante (alrededor de 4°C o menos).
  • Usar la cáscara para separar la yema de la clara: al tocar la cáscara con la yema o clara, puedes transferir bacterias directamente al contenido del huevo.
  • Cocinarlos poco hechos: para destruir la salmonella, la clara y la yema deben quedar completamente firmes. Un huevo frito debe cocinarse al menos 2-3 minutos por cada lado, y un huevo hervido debe cocerse durante 7 minutos como mínimo.

¿Quiénes corren más riesgo?

La salmonella puede causar fiebre, diarrea intensa, calambres abdominales y vómitos, con síntomas que aparecen entre 12 y 72 horas después de consumir el huevo contaminado. La mayoría de los adultos sanos se recuperan en una semana, pero en niños pequeños, adultos mayores, embarazadas e inmunodeprimidos puede derivar en complicaciones graves e incluso hospitalización.

Cómo manipular los huevos de forma segura

  • Compra siempre huevos sin grietas ni roturas.
  • Guárdalos en la parte más fría del refrigerador, dentro de su cartón original.
  • Nunca los laves antes de guardarlos.
  • Lávate las manos con agua y jabón después de tocar huevos crudos.
  • Usa utensilios limpios (no la propia cáscara) para separar yemas.
  • Cocina bien los huevos y evita recetas con huevo crudo o poco cocido si perteneces a un grupo de riesgo (en ese caso, opta por huevos pasteurizados).

Los huevos siguen siendo uno de los alimentos más nutritivos y versátiles que existen, pero como con cualquier producto de origen animal, la manipulación correcta es fundamental para evitar problemas.

La próxima vez que saques un huevo de la nevera, recuerda: no lo laves, guárdalo bien y cocínalo completamente. Un pequeño cambio de hábito puede evitarte un problema de salud mucho mayor.