Hay un ingrediente que probablemente ya tienes en tu cocina y que la ciencia cardiovascular no deja de investigar: el ajo. Su fama como aliado del corazón no es nueva, pero en los últimos años los estudios han empezado a entender con mucho más detalle por qué funciona, no solo que funciona.

El compuesto que lo hace especial
Cuando cortas o machacas un diente de ajo, se activa una reacción química que libera alicina, el compuesto responsable de su olor característico y también de la mayoría de sus efectos en el cuerpo. Es un detalle práctico importante: la alicina se genera al cortar o triturar el ajo, así que comerlo entero y sin procesar no libera la misma cantidad de este compuesto activo.
Cómo actúa dentro de tus arterias
Investigación reciente, incluyendo estudios en modelos animales publicados en revistas de farmacología, muestra que la alicina actúa sobre varios frentes a la vez dentro de la pared arterial:
- Reduce la oxidación del colesterol LDL, el proceso que lo convierte en la forma más peligrosa para tus arterias.
- Ayuda a relajar los vasos sanguíneos (vasodilatación), lo que favorece una presión arterial más estable.
- Calma la inflamación de la pared arterial, interviniendo en sustancias como el TNF-alfa, implicadas en el desarrollo de placas.
- Estudios en pacientes con enfermedad coronaria y diabetes encontraron que tomar cápsulas de alicina mejoró la función del revestimiento interno de los vasos sanguíneos, comparado con un grupo control.
Un beneficio menos conocido: tu microbiota también participa
Una línea de investigación más reciente encontró que el ajo crudo puede reducir la producción de TMAO, una sustancia generada por bacterias intestinales que se ha relacionado con mayor riesgo cardiovascular.
En un estudio con personas que producían niveles altos de TMAO, una semana tomando jugo de ajo crudo redujo esa producción y mejoró la diversidad de su microbiota intestinal.
La aclaración honesta que le da su justo lugar al ajo
Aquí vale la pena bajar un poco las expectativas del título: no existe evidencia sólida de que el ajo “limpie” o elimine placa ya formada en las arterias.
Lo que sí muestra la evidencia, de forma consistente, es que ayuda a prevenir que la placa progrese y reduce el daño oxidativo que la empeora — es decir, actúa más como un freno y un protector, no como un “limpiador” que revierte el daño existente.
Si ya tienes arterias con placa diagnosticada, el ajo puede ser un buen complemento a tu tratamiento, pero no un sustituto de las medidas médicas indicadas por tu cardiólogo.
Cómo aprovecharlo mejor
- Córtalo o machácalo y déjalo reposar unos 10 minutos antes de cocinarlo — ese tiempo permite que se forme más alicina antes de que el calor de la cocción la desactive parcialmente.
- El ajo crudo conserva más alicina que el cocido, así que agregarlo picado al final de un platillo (en lugar de cocinarlo desde el principio) aprovecha mejor sus compuestos activos.
- Si tomas anticoagulantes, coméntaselo a tu médico antes de aumentar mucho tu consumo de ajo o tomarlo en suplemento, ya que puede potenciar el efecto de estos medicamentos.
Fuentes: revisiones sobre ajo, alicina y aterosclerosis (Frontiers in Pharmacology, 2022 y 2024); estudio sobre alicina y función endotelial en pacientes con enfermedad coronaria y diabetes; investigación sobre ajo crudo, microbiota intestinal y TMAO. Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica o cardiológica.
