Infecciones virales crónicas: síntomas y soluciones naturales

Las infecciones virales crónicas pueden ser uno de los principales problemas en el desarrollo de enfermedades inflamatorias crónicas y autoinmunes. Todos sufrimos infecciones virales en algún punto de nuestras vidas. Nuestro sistema inmune es nuestro mecanismo de defensa natural para eliminar los virus de nuestros cuerpos.

Cómo prevenir las infecciones virales

Muchas infecciones virales permanecen en nuestros cuerpos y se vuelven crónicas. De hecho, se estima que los humanos portan entre 8 y 12 infecciones virales persistentes. Esto sucede cuando la respuesta inmune no es suficiente para eliminar el virus de forma permanente.

Las infecciones virales crónicas pueden tener un gran impacto en tu salud. Estas están vinculadas a una serie de problemas de salud, incluidas las enfermedades autoinmunes e incluso el cáncer. Este artículo discutirá los síntomas de las infecciones virales crónicas y las soluciones naturales para vencer estas infecciones.

¿Qué son las infecciones virales?

Un virus es un pequeño agente infeccioso que porta material genético, ARN o ADN, rodeado por una capa de proteínas, lípidos (grasas) o glicoproteínas. Solo pueden replicarse dentro de las células de otro organismo, por lo que se consideran parásitos. Los virus pueden infectar a humanos, animales, plantas y microorganismos.

Hay más de 400 virus que pueden causar infecciones en tu cuerpo. Cuando nuestros cuerpos son invadidos con un virus, nuestra respuesta inmune adaptativa actúa para eliminar la infección primaria. En el caso de algunos virus, la respuesta inmune no es suficiente para erradicarlo y por lo tanto se vuelve crónico.

Las infecciones virales crónicas pueden ser el resultado de una variedad de virus. Estos se escapan de nuestro sistema inmunológico modulando o regulando nuestra respuesta inmune. Estos virus causan infecciones persistentes que pueden durar toda la vida.

¿Cómo se propagan los virus?

Un virus existe con el único propósito de reproducirse. Cuando se reproduce, su descendencia se propaga a nuevas células y nuevos huéspedes. Los virus se transmiten de persona a persona y de madre a hijo durante el embarazo o el parto.

Los virus se transmiten a través de:

  • Contacto directo con fluidos corporales como la saliva, tos o estornudos
  • Contacto sexual
  • Comida o agua contaminada
  • Insectos que los transportan de una persona a otra

Después de la infección inicial, algunos virus permanecen presentes en el cuerpo. Ciertos desencadenantes pueden proporcionar energía para estos virus y entonces el virus inactivo se reactiva. Los virus como el VIH y el virus del herpes simple (VHS) son especialmente dañinos porque pueden ocultarse en nuestros cuerpos y persisten solo en forma de ADN.

De qué manera afectan a nuestra salud las infecciones virales

Las infecciones virales crónicas son sistémicas y pueden durar meses o años. Pueden causar diversas enfermedades ya que comprometen nuestro sistema inmunológico y alteran el material genético dentro de las células que han invadido.

Las infecciones virales crónicas son una causa importante de inflamación y pueden ocasionar muchos síntomas y condiciones de salud indeseables. Uno de los principales síntomas de las infecciones virales crónicas es la fatiga.

Los virus pueden afectar tu sistema nervioso central y periférico. Los virus herpes humano (HHV) son comunes en los cerebros de los ancianos. Por lo general, están inactivos, pero pueden volverse activos en respuesta al estrés o un sistema inmunológico debilitado.

Se sabe que el virus del herpes simple daña el sistema nervioso central y el sistema límbico en el cerebro. Hay pruebas sólidas de que está relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Esto puede suceder años o décadas después de la infección inicial.

Muchas enfermedades autoinmunes están relacionadas con infecciones virales crónicas, incluidas las enfermedades tiroideas autoinmunes y la esclerosis múltiple (EM). Al sufrir de enfermedades autoinmunes, el sistema inmunitario del cuerpo desencadena una respuesta inflamatoria en sus propios tejidos. El cuerpo responde como si los tejidos normales estuvieran infectados y ataca estos tejidos. Como resultado de esto, se puede desarrollar una condición autoinmune.

Estudios también han relacionado las infecciones virales crónicas con el cáncer. De hecho, se estima que uno de cada diez cánceres surge de infecciones virales.

Virus comunes

Hay 8 tipos de virus del herpes que afectan a los humanos. Después de la infección inicial, todos los virus del herpes permanecen latentes dentro de nuestras células y pueden reactivarse posteriormente. Los virus más comunes son el VEB, CMV, VHS y VVZ.

1. Virus Epstein Barr

El virus Epstein Barr (VEB) es uno de los virus humanos más comunes en el mundo. En los Estados Unidos y las naciones desarrolladas, más del 90 por ciento de las personas mayores de 20 años están infectadas con VEB. En los países menos desarrollados, el 90% de las personas están infectadas a los 2 años. Una vez infectado, el virus permanece en las personas durante toda su vida.

El VEB se conoce como virus herpes humano 4 y es miembro de la familia del virus del herpes. Se transmite de humano a humano a través del contacto directo con fluidos corporales como la saliva, la sangre y el líquido seminal.

El VEB es la principal causa de mononucleosis (también llamada “enfermedad del beso”). También se ha relacionado con diversas complicaciones neurológicas, afecciones autoinmunes, cáncer y otras enfermedades. El VEB puede aumentar el riesgo de desarrollar lupus, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal y diabetes tipo 1.

Los síntomas comunes del VEB son fatiga extrema, dolor de garganta, fiebre, dolor de cabeza, dolores corporales, amígdalas inflamadas, erupción cutánea, ganglios linfáticos inflamados en el cuello y las axilas, e hígado y / o bazo inflamados. Después de la aparición inicial de los síntomas, el virus establece una infección latente en la que el genoma viral persiste en las células del sistema inmunológico. Después, la infección se reactiva periódicamente mediante desencadenantes que alimentan los virus y otros patógenos en el cuerpo.

2. Citomegalovirus

El citomegalovirus (CMV) es un virus herpes del grupo beta que es común y puede afectar a casi cualquier persona. Esta infección se puede eliminar, y el virus infecta persistentemente las glándulas salivales y mamarias, y los riñones. La mayoría de las personas desconocen que tienen CMV porque rara vez causa problemas en personas sanas.

Sin embargo, para las personas con un sistema inmunológico debilitado o mujeres embarazadas, el CMV es motivo de preocupación. Si una mujer embarazada desarrolla una infección activa por CMV durante el embarazo, puede transmitir el virus a su bebé. También se puede propagar a través de la leche materna.

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Cuando alguien es infectado por primera vez con CMV, los síntomas pueden ser similares a los de mononucleosis, que son la fatiga, fiebre, dolor de garganta y dolores musculares. Las personas con sistemas inmunes debilitados pueden experimentar signos y síntomas más graves que afectan sus ojos, pulmones, hígado, esófago, estómago, intestinos y cerebro. Los bebés con CMV también pueden presentar signos y síntomas significativos.

3. Virus del herpes simple

Los virus del herpes simple, comúnmente conocidos como herpes, se clasifican en dos tipos:

  • Herpes tipo 1 (VHS-1) – herpes oral
  • Herpes tipo 2 (VHS-2) – herpes genital

El VHS-1 se transmite a través de secreciones orales o llagas en la piel. Es altamente infeccioso y se puede contagiar besando o compartiendo cepillos de dientes, bálsamo labial, botellas de agua y objetos similares. Se estima que el 67% de las personas menores de 50 años en todo el mundo tienen VHS-1.

El VHS-2 se transmite a través del contacto sexual y la persona infectada puede tener llagas alrededor de los genitales o el recto. Alrededor del 11% de las personas entre 15 y 49 años tienen VHS-2.

Ambas infecciones son de por vida y asintomáticas. El herpes pasa por períodos de inactividad, pero ciertos factores pueden desencadenar la reactivación. Estos factores incluyen el estrés, fatiga, enfermedades y períodos menstruales.

4. Virus varicela-zoster

El virus varicela-zoster causa varicela y herpes zóster. Después de haber tenido varicela, el virus varicela-zoster permanece inactivo en el tejido nervioso cerca de la médula espinal y el cerebro.

Años más tarde, el virus puede reactivarse y viajar a lo largo de las vías nerviosas hacia la piel y manifestarse como culebrilla.

El herpes zóster (también conocido como “culebrilla”) es una infección viral generalmente acompañada de erupciones dolorosas. El herpes zóster puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero lo hace con mayor frecuencia en el torso. Por lo general, se presenta en forma de ampollas que se envuelven alrededor del cuerpo.

El dolor, a veces intenso, es comúnmente el primer síntoma de la culebrilla. Algunas personas experimentan dolor por culebrilla sin desarrollar una erupción. Otros síntomas de la culebrilla incluyen ardor, entumecimiento, hormigueo, sensibilidad al tacto y picazón.

No todas las personas que tuvieron varicela desarrollarán culebrilla. La culebrilla es más común en adultos mayores y personas con sistemas inmunes debilitados. Esta peude causar complicaciones graves, como la pérdida de visión, problemas neurológicos, infecciones de la piel y neuralgia posherpética.

Formas de reducir las infecciones virales

Cuando se trata de los virus, en muchos casos no podremos eliminarlos por completo, pero podemos reducir significativamente la carga viral y eso tendrá un impacto positivo en nuestra energía y calidad de vida. Tener una dieta antiviral y agregar suplementos específicos a nuestra alimentación puede ayudar a reducir nuestra carga viral y reducir el impacto de las infecciones virales crónicas.

Infección viral

También es fundamental reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño y reducir tu exposición a toxinas. Podrás seguir una dieta y tomar suplementos específicos, pero si estás abrumado por el estrés, no duermes bien, o si tu casa está llena de hongos y moho, entonces no te recuperarás.

1. Dieta antiviral

Tener dieta saludable es una de las mejores maneras de mejorar la capacidad de tu cuerpo para sanar de una infección viral. Los alimentos que comes pueden ayudar a suprimir o estimular el crecimiento viral. Para proteger tu cuerpo de la susceptibilidad a las infecciones virales, debes tener una dieta alta en lisina y baja en arginina.

La lisina es un aminoácido esencial que desempeña un papel activo en el crecimiento y el desarrollo corporal, la formación de colágeno, la absorción de calcio y la regulación del colesterol. Esta es muy compatible con el sistema inmunológico y puede ayudar a suprimir el crecimiento de una infección viral.

La arginina es un aminoácido que compite con la lisina en cuanto a absorción. Se sabe que esta estimula el crecimiento viral. Consumir alimentos con un alto contenido de lisina y relativamente bajo en arginina es importante cuando tienes una infección viral.

Alimentos que deberás incluir a tu dieta:

Los alimentos con una proporción adecuada de lisina y arginina incluyen:

  • Salmón – Coho, salvaje
  • Lácteos – quesos y yogures de animales alimentados con pasto
  • Carne de ave – se recomienda pastoreo, orgánico
  • Carne de res – filetes de vacas alimentadas con pasto
  • Las frutas que puedes incluir en una dieta antiviral son los limones, limas, aguacates y arándanos. También puedes incluir la mayoría de las verduras.

Comidas que debes evitar:

Los alimentos que se deben evitar en una dieta antiviral incluyen las nueces, la mayoría de las semillas (incluyendo de girasol, sésamo, calabaza), granos (trigo, arroz, avena), cafeína, chocolate, lácteos pasteurizados y azúcar. Las verduras que tendrás que evitar son las coles de Bruselas, las cebollas y el maíz, ya que estos alimentos son ricos en arginina.

También es importante evitar los alimentos inflamatorios que pueden debilitar tu sistema inmunológico, como el azúcar y los alimentos procesados. El consumo de azúcares refinados puede suprimir las respuestas inmunes del cuerpo.

Otros alimentos que deberás hacer a un lago son los alimentos procesados ​​y los aceites vegetales, así como la carne y los lácteos de animales criados convencionalmente y peces de granja.

2. Ayunos

El ayuno es una estrategia fantástica para reducir el impacto de las infecciones virales crónicas. El ayuno es una de las estrategias de curación más antiguas y poderosas. Puedes comenzar a implementarlo de manera intermitente.

El ayuno intermitente es cuando consumes tus calorías en un lapso de tiempo determinado y ayunas el resto del día. Esta estrategia de ayuno es excelente para reducir la inflamación y estimular el sistema inmunológico.

3. Suplementos para combatir las infecciones virales

Existen varios suplementos que pueden ser útiles para prevenir y reducir las infecciones virales crónicas. Recuerda que los suplementos no son una “cura”, sino que ayudan al cuerpo a aliviarse un poco más. También es fundamental seguir las estrategias de dieta y estilo de vida, dormir bien, y mantenerte en un entorno libre de toxinas, para obtener los mejores beneficios de estos suplementos.

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