Los cacahuetes han sido una merienda habitual en muchas familias durante generaciones. Son económicos, fáciles de conservar y aportan grasas insaturadas, proteínas y otros nutrientes. Pero ¿podría su consumo habitual tener efectos que van más allá de la nutrición?

Una investigación publicada en la revista científica Clinical Nutrition encontró resultados interesantes en adultos mayores que comieron cacahuetes todos los días durante cuatro meses. Los científicos observaron cambios en el flujo sanguíneo cerebral y una mejora en una prueba de memoria verbal.
El hallazgo llama la atención porque la circulación sanguínea es esencial para que el cerebro reciba oxígeno y nutrientes. Sin embargo, conviene entender qué descubrieron realmente los investigadores y qué preguntas siguen sin respuesta.
¿Qué encontraron los científicos al estudiar el consumo diario de cacahuetes?
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos, y publicado en 2025. Participaron 31 adultos sanos con una edad media de 67 años.
Los participantes consumieron 60 gramos diarios de cacahuetes tostados con piel y sin sal durante 16 semanas. En otro periodo del ensayo, siguieron una fase de control en la que no consumieron cacahuetes, con un intervalo entre ambas fases.
Los investigadores utilizaron resonancia magnética para medir el flujo sanguíneo cerebral y realizaron pruebas para evaluar diferentes capacidades cognitivas.
Los resultados mostraron que, durante la fase de consumo de cacahuetes, el flujo sanguíneo cerebral global aumentó un 3,6 % respecto al periodo de control. En la materia gris, el incremento fue del 4,5 %.
También se observó una mejora del 5,8 % en una prueba de memoria verbal que evaluaba la capacidad de recordar información después de un intervalo.
No obstante, no todas las funciones cognitivas mejoraron: los investigadores no encontraron beneficios significativos en las pruebas de función ejecutiva ni de velocidad psicomotora.
Estos resultados sugieren que incorporar cacahuetes a la alimentación podría influir favorablemente en determinados aspectos de la función cerebral, aunque se necesitan investigaciones más amplias para confirmar el alcance de esos efectos.
¿Por qué importa el flujo sanguíneo cerebral?
El cerebro necesita un suministro constante de sangre para recibir oxígeno y glucosa, dos elementos esenciales para el funcionamiento de las neuronas.
Los vasos sanguíneos cerebrales regulan ese suministro de acuerdo con las necesidades del tejido. Con el envejecimiento, diferentes cambios vasculares pueden afectar la circulación y se investigan por su relación con el deterioro cognitivo.
Por eso, los científicos estudian si ciertos alimentos pueden favorecer la salud vascular y, a través de ella, contribuir al funcionamiento cerebral.
En el ensayo, el aumento del flujo sanguíneo fue uno de los principales resultados. Los autores plantean que estos cambios podrían ayudar a explicar la mejora observada en la prueba de memoria verbal.
Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre observar una mejora en una medición cerebral y demostrar que un alimento previene enfermedades como el Alzheimer. El estudio no evaluó si los cacahuetes reducen el riesgo de demencia ni si evitan la pérdida de memoria a largo plazo.
¿Qué tienen los cacahuetes que podría beneficiar al cerebro?
Los cacahuetes, aunque botánicamente son legumbres, tienen una composición nutricional similar a la de muchos frutos secos. Aportan grasas insaturadas, proteínas vegetales, fibra, vitamina E, niacina y otros compuestos bioactivos.
Algunos de estos nutrientes participan en funciones relacionadas con el metabolismo celular, el mantenimiento de los tejidos y la salud cardiovascular.
Las grasas insaturadas pueden ayudar a mejorar determinados indicadores cardiovasculares cuando sustituyen a fuentes de grasas saturadas dentro de una alimentación equilibrada. La vitamina E, por su parte, contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo.
Los cacahuetes también contienen polifenoles y otros compuestos vegetales que se investigan por sus posibles efectos biológicos.
Aun así, no es posible atribuir los resultados del ensayo a un nutriente concreto. Los participantes consumieron el alimento completo, de modo que los efectos observados podrían deberse a la combinación de sus componentes o a mecanismos que todavía no se conocen bien.
¿Cuántos cacahuetes comieron al día?
La cantidad utilizada en el estudio fue de 60 gramos diarios de cacahuetes tostados con piel y sin sal.
Es una porción considerable: aporta aproximadamente entre 330 y 360 calorías, según el producto. Por eso, no conviene interpretar la cantidad del ensayo como una recomendación universal para todas las personas.
Si quieres incorporar cacahuetes a tu alimentación, puedes empezar con una porción más pequeña, por ejemplo, unos 25 a 30 gramos, y ajustar la cantidad a tus necesidades energéticas y al resto de tu dieta.
Elige preferentemente cacahuetes naturales o tostados sin sal añadida. Las versiones cubiertas de azúcar, miel o chocolate pueden aportar cantidades importantes de azúcares añadidos, mientras que las variedades muy saladas pueden dificultar el control del sodio.
También puedes añadir una pequeña porción a la avena, acompañar fruta con cacahuetes o utilizarlos en preparaciones caseras. Lo importante es integrarlos en una alimentación variada, no consumir grandes cantidades con la expectativa de obtener un efecto cerebral garantizado.
Si tienes alergia al cacahuete, debes evitarlo por completo y seguir las indicaciones médicas correspondientes.
¿Deberían comer cacahuetes todas las personas mayores para proteger su memoria?
La investigación ofrece una pista interesante, pero todavía no permite recomendar los cacahuetes como tratamiento para mejorar la memoria ni como método para prevenir la demencia.
El ensayo incluyó solo a 31 adultos mayores sanos y duró 16 semanas. Aunque su diseño controlado permite comparar los efectos del consumo con un periodo sin cacahuetes, el tamaño reducido de la muestra limita la posibilidad de generalizar los resultados a toda la población.
Además, los participantes no eran necesariamente representativos de personas con deterioro cognitivo, enfermedad de Alzheimer u otras enfermedades neurológicas.
Para saber si el consumo habitual de cacahuetes produce beneficios duraderos, serán necesarios estudios con más participantes y seguimientos más prolongados.
Mientras tanto, incluir cacahuetes sin sal puede ser una opción nutritiva para muchas personas, siempre que no exista alergia y que la porción se adapte a sus necesidades.
Una pequeña costumbre que merece seguir investigándose
El estudio publicado en Clinical Nutrition encontró que consumir cacahuetes tostados sin sal a diario durante 16 semanas se asoció con un mayor flujo sanguíneo cerebral y una mejora modesta en una prueba de memoria verbal en adultos sanos de alrededor de 67 años.
El resultado es prometedor, pero no demuestra que los cacahuetes prevengan el Alzheimer, eviten la demencia o mantengan la memoria intacta con el paso de los años.
La mejor conclusión es más sencilla: los cacahuetes pueden formar parte de una alimentación saludable y la ciencia está investigando si su consumo habitual ofrece beneficios adicionales para el cerebro. Por ahora, conviene disfrutarlos como alimento nutritivo, sin atribuirles propiedades que todavía no se han demostrado.
Fuentes científicas consultadas:
- Kerkhof L. y colaboradores. Longer-term skin-roasted peanut consumption improves brain vascular function and memory: A randomized, single-blind, controlled crossover trial in healthy older adults. Clinical Nutrition, 2025; 55: 170–179. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2025.10.020
- U.S. Department of Agriculture. FoodData Central: información nutricional de los cacahuetes. https://fdc.nal.usda.gov/
- National Institute on Aging. Cognitive Health and Older Adults. https://www.nia.nih.gov/health/brain-health/cognitive-health-and-older-adults
