La relación de la grasa corporal y las hormonas

La grasa, las llantitas, el relleno adicional o casi cualquier palabra negativa que sea sinónimo de peso adicional viene con numerosos estereotipos que generalmente nos hacen estremecer. Posteriormente, es cuando se suele mencionar a las dietas de moda, los superalimentos, la limpieza detox, suplementos, nuevos entrenamientos y otros programas que prometen resultados alentadores, pero ¿conoces la relación que tienen la grasa corporal y las hormonas?

Relación de las hormonas con la grasa corporal

Con estas soluciones, crees que nunca más tendrás que preocuparte, pero después de sentir que te estás esforzando tanto y que haces tu mayor esfuerzo, te das cuenta de que no estás obteniendo resultados. Lo racionalizas y dices: ‘no es tan malo o podría ser peor’. Sin embargo, la respuesta a tus problemas de pérdida de peso todavía te confunde, sin embargo no debería ser tan difícil.

Lo más recomendable sería poder analizar nuestro problema de acumulación de grasa de una manera profunda. Nuestras células grasas nos dicen literalmente cómo podemos ayudarlas a funcionar de manera óptima, y hay algunas estrategias principales para finalmente salir de este problema recurrente de pérdida de peso.

Pero: ¿Qué es la grasa corporal?

La grasa nos mantiene vivos al ayudar a almacenar nutrientes y amortiguar nuestros órganos, y las células mismas tienen receptores para hormonas como la vitamina D, el estrógeno, la testosterona, la tiroides, el cortisol (nuestra respuesta al estrés), la insulina y las hormonas que nos dicen cuando dejar de comer. 

Mucas de estas ayudan a controlar el metabolismo energético, los antojos de alimentos, la ansiedad, el sueño, el estrés, el riesgo de enfermedades cardíacas y, por supuesto, el metabolismo. 

A continuación se mencionan algunos datos importantes sobre la grasa corporal que quizás no conocías.

1. No todo los tipos de grasa son iguales

No toda la grasa es igual, hay tipos de grasa llamados adipocitos marrones y beige (células grasas). De hecho, al aumentarlas podemos incrementar aún más nuestro metabolismo. Por lo general, “perder grasa” se refiere solo al tejido adiposo blanco, que es donde se almacena la energía.

2. La grasa también puede advertir sobre padecimientos

La grasa también emite una serie de señales, ya que está muy involucrada en cualquier proceso inflamatorio, un término general para cuando nuestro cuerpo está sobrecargado en general. También ayuda a regular la presión arterial. Nuestro sistema endocrino, el sistema principal que ayuda a controlar el metabolismo, tiene al menos 7 órganos diferentes, cada uno con varias hormonas, muchas de las cuales están basadas en lípidos (grasas).

3 culpables de no conseguir la pérdida de grasa

Existen muchos factores que no permiten que podamos bajar de peso de forma correcta, ahora se mencionarán algunos de los principales culpables.

1. Estrógeno

El principal culpable de que nuestro peso no baje y, en cambio, parezca seguir acumulándose se debe al exceso de una hormona común, el estrógeno (es decir, la dominancia de estrógeno). 

Este ocurre predominantemente en mujeres, pero se encuentra cada vez más en hombres, y es un resultado común de niveles bajos de testosterona, ya que la testosterona puede metabolizarse en el estrógeno, y también en las células grasas. Cuando el estrógeno está en equilibrio, puede ayudarnos a perder peso, no obstante cuando está fuera de equilibrio, puede causar aumento de peso y potencialmente antojos de alimentos. 

También puede ralentizar nuestra función tiroidea, también conocida como metabolismo, lo que hace que sea aún más difícil trabajar en nuestra dieta o ir al gimnasio. El estrógeno adicional se encuentra comúnmente en nuestro entorno, así que considera cambiar tus productos de belleza y hogar por productos cuyos ingredientes no parezcan salidos de un laboratorio de química.

2. Resistencia a la insulina

También es increíblemente común en casos de aumento de peso. Junto con la resistencia a la insulina, generalmente hay niveles elevados de glucosa y otros marcadores de azúcar en la sangre y disminución de la acidez, incluso con una ingesta adecuada de alimentos. Lo que podría suceder es que si tus células se han sobrecargado a lo largo del tiempo con alto estrés, falta de sueño, una dieta deficiente, el cuerpo decide simplemente no dejar entrar la insulina. ¿El problema? Eleva la glucosa, también conocida como tu energía. Esto aumenta nuestro apetito, y no particularmente por alimentos saludables.

3. Demasiado estrés

Lo que sucede en este caso es subjetivo. Algunas personas saben cuándo están estresadas o muy ansiosas, y respiran profundamente, sin embargo otras no… Podemos volvernos insensibles a la reacción al estrés. 

Necesitamos estrés para sobrevivir, pero el problema es cuando hay demasiado. Es ‘demasiado ejercicio cardiovascular’, ir al gimnasio cuando tu cuerpo solo quiere descansar, vivir en una ciudad urbana, acostarse tarde, no dormir lo suficiente, no tener una buena dieta, dejar de lado varios pensamientos, emociones, estar en entornos estresantes. 

Además, los receptores de cortisol de nuestro abdomen son 4 veces más receptivos que en cualquier parte de nuestro cuerpo. Entonces, si deseas volver a poder abotonar tus pantalones sin contener la respiración, considera poner una alarma diaria en tu teléfono a las 3 p.m. que te indique que te tomes 5 minutos de respiraciones profundas.

No te preocupes, incluso estos pocos consejos pueden causar mejoras masivas con el tiempo. Al igual que nuestros síntomas no aparecieron de la noche a la mañana, también tomarán tiempo en irse. Este es un panorama general, e incluso estos tres factores pueden no tener el mismo impacto en todos, y saber que somos muy únicos también es un paso más para saber que necesitamos tener nuestro propio plan. 

Considera consultar a un médico, o un profesional de medicina integral que realmente pueda explorar estas áreas, así como tu propio trabajo de investigar e indagar.