7 señales de advertencia de miomas uterinos

Los miomas uterinos (también llamados leiomiomas) son tumores benignos que se forman en el tejido muscular del útero. Son extremadamente comunes: según la Clínica Mayo, aproximadamente el 80% de las personas con útero desarrollará al menos uno a lo largo de su vida, generalmente entre los 20 y los 40 años.

La mayoría no causa ningún síntoma y se descubre por casualidad durante un examen ginecológico de rutina o una ecografía. Sin embargo, en una parte considerable de los casos —alrededor del 25% según estimaciones clínicas— los miomas sí producen síntomas que ameritan atención médica.

1. Sangrado menstrual abundante o prolongado

Es, por amplio margen, el síntoma más frecuente. Según el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia (ACOG) y la Clínica Mayo, los miomas pueden provocar periodos menstruales mucho más abundantes de lo habitual, o que se extienden más allá de su duración normal —de 10 a 14 días en lugar de los 5 a 7 días típicos, con pérdidas de sangre que pueden llegar a 300-500 mililitros por ciclo, cuando lo considerado normal es hasta 80 mililitros—.

Esto ocurre porque los miomas aumentan la superficie interna del útero y pueden interferir con su capacidad de contraerse correctamente durante la menstruación.

2. Anemia y fatiga persistente

Como consecuencia directa del sangrado abundante y sostenido, es común que se desarrolle anemia por deficiencia de hierro. Esto se manifiesta como cansancio inusual, debilidad, palidez o dificultad para concentrarse, síntomas que muchas veces se atribuyen erróneamente al estrés o la falta de sueño, sin conectarlos con el sangrado menstrual de fondo.

3. Dolor o presión pélvica y abdominal

Los miomas más grandes pueden generar una sensación de peso, presión o hinchazón en la parte baja del abdomen, y en algunos casos, dolor pélvico que empeora durante la menstruación. Cuando el mioma alcanza un tamaño considerable, incluso puede notarse como un bulto en el abdomen.

4. Necesidad de orinar con más frecuencia

Cuando un mioma ejerce presión directa sobre la vejiga, puede reducir su capacidad y generar una necesidad de orinar más seguido de lo habitual, incluso con volúmenes pequeños de orina cada vez.

5. Estreñimiento

De forma similar al punto anterior, un mioma que presiona el recto puede dificultar el tránsito intestinal normal y generar estreñimiento persistente, sin que exista otra causa digestiva evidente.

6. Dolor durante las relaciones sexuales

La presión o el tamaño de ciertos miomas, especialmente los ubicados cerca del cuello uterino, pueden causar molestia o dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).

7. Dificultad para quedar embarazada o pérdidas gestacionales recurrentes

En algunas personas, los miomas —dependiendo de su ubicación, en particular los que se desarrollan dentro de la cavidad uterina— pueden interferir con la implantación del embrión o aumentar el riesgo de aborto espontáneo, según señala la Clínica Mayo. No todos los miomas afectan la fertilidad, pero ante dificultades reproductivas sin otra causa identificada, se recomienda descartar su presencia como parte de la evaluación.

Por qué conviene una evaluación médica y no la autoevaluación

El sangrado abundante y el dolor pélvico pueden tener otras causas además de los miomas —pólipos, adenomiosis, trastornos de coagulación, entre otras—, por lo que la Clínica Mayo recomienda que cualquier persona con sangrado menstrual abundante o dolor pélvico persistente acuda a evaluación ginecológica para precisar el origen.

El diagnóstico de los miomas generalmente se confirma con un examen pélvico y una ecografía, y en algunos casos con resonancia magnética o histeroscopia para determinar su ubicación y tamaño con más detalle.

Quiénes tienen mayor riesgo

La causa exacta de los miomas no se conoce por completo, aunque se sabe que el estrógeno y la progesterona favorecen su crecimiento. Entre los factores de riesgo identificados están los antecedentes familiares, el inicio temprano de la menstruación, la obesidad y no haber tenido embarazos previos.

Las mujeres afrodescendientes tienen un riesgo notablemente mayor de desarrollar miomas, con frecuencia a una edad más temprana y con síntomas más intensos, según reporta la Clínica Mayo.

Tratamiento disponible

Cuando los miomas no producen síntomas o son de tamaño pequeño, generalmente solo requieren seguimiento periódico. Cuando sí generan síntomas, existen opciones que van desde el manejo con medicamentos —analgésicos, suplementos de hierro para la anemia, o tratamientos hormonales que reducen el sangrado y, en algunos casos, el tamaño del mioma— hasta procedimientos para extirpar los miomas conservando el útero (miomectomía) o, en casos más definitivos, la histerectomía.

La elección depende del tamaño, la cantidad y la ubicación de los miomas, además de los planes reproductivos de cada persona.

Fuentes