La canela es mucho más que una especia para el café o la avena: en los últimos años se ha convertido en uno de los alimentos más estudiados en investigación cardiovascular, con docenas de ensayos clínicos y varios metaanálisis que evalúan sus efectos reales sobre el colesterol, la presión arterial y la función de los vasos sanguíneos.

Los resultados son prometedores, aunque —como suele pasar en nutrición— más matizados de lo que un titular llamativo sugeriría.
Reduce triglicéridos y colesterol total (aunque no todos los marcadores por igual)
Un metaanálisis publicado en el Journal of Clinical Lipidology, que combinó los resultados de varios ensayos clínicos aleatorizados, encontró que la suplementación con canela redujo de forma significativa los triglicéridos y el colesterol total en sangre. Sin embargo, es importante ser precisos: ese mismo análisis no encontró un efecto significativo sobre el colesterol LDL (“malo”) ni el HDL (“bueno”) específicamente.
Es decir, el beneficio más consistente está en triglicéridos y colesterol total, no en todo el perfil lipídico por igual — un matiz que rara vez aparece en los artículos que solo dicen “la canela baja el colesterol”.
El efecto parece depender de la duración del consumo
Un hallazgo interesante de ese mismo metaanálisis: cuanto más tiempo se mantiene la suplementación con canela, mayor es la reducción observada en colesterol total, LDL y triglicéridos. Esto sugiere que no es un efecto inmediato tipo “toma canela hoy y baja tu colesterol mañana”, sino un beneficio que se acumula con el consumo sostenido.
Mejora la presión arterial, aunque la evidencia aún es “controvertida” según los propios investigadores
Varios estudios reportan un efecto hipotensor (que baja la presión arterial) asociado al consumo de canela, atribuido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Pero hay que ser honestos con el lenguaje que usan los propios autores de las revisiones científicas: describen los resultados clínicos sobre presión arterial como “controvertidos” — es decir, no todos los estudios coinciden en la magnitud del efecto, y la calidad de la evidencia varía bastante entre ensayos.
El mecanismo detrás del beneficio: más que “antioxidante” genérico
Lo que hace interesante a la canela no es solo que contenga antioxidantes en un sentido vago, sino mecanismos biológicos concretos y bien identificados:
- Aumenta los niveles de óxido nítrico en sangre, una molécula que facilita la dilatación de los vasos sanguíneos (vasodilatación), mejorando el flujo sanguíneo.
- Mejora la elasticidad de la pared arterial, un factor relacionado con menor rigidez vascular con el paso del tiempo.
- Reduce el estrés oxidativo, disminuyendo marcadores como el malondialdehído, asociado al daño de lípidos en las células.
Estos mecanismos son atribuidos principalmente a dos de sus compuestos activos: el cinamaldehído y el ácido cinámico.
Un beneficio adicional en personas con síndrome metabólico
Un metaanálisis centrado específicamente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) —una condición asociada a mayor riesgo cardiovascular— encontró que la canela se asoció con una reducción significativa de peso corporal, además de mejoras en la sensibilidad a la insulina, ambos factores relevantes para el riesgo cardiovascular en esta población específica.
La advertencia que casi ningún artículo menciona: no toda la canela es igual
Aquí está el dato más importante de todo el artículo, y el que casi nunca aparece junto a los beneficios: la canela común que se vende en la mayoría de los supermercados (canela Cassia) contiene cumarina, un compuesto que en dosis altas y consumo prolongado se ha asociado con riesgo de daño hepático.
Las revisiones científicas más recientes son explícitas en este punto: advierten que las dosis altas y sostenidas de canela Cassia representan un riesgo real de hepatotoxicidad, y recomiendan tenerlo en cuenta antes de recomendar su consumo diario en dosis de suplemento.
La canela de Ceilán (Cinnamomum verum), en cambio, contiene niveles mucho más bajos de cumarina y se considera una opción más segura para consumo regular en mayor cantidad — aunque es menos común y más costosa que la Cassia en el mercado general.
En resumen
La canela tiene un respaldo científico real para varios marcadores de salud cardiovascular —especialmente triglicéridos, colesterol total y función vascular—, con mecanismos biológicos identificados y no solo asociaciones vagas.
Pero es un beneficio moderado, no milagroso, que depende de la duración del consumo, y que conviene equilibrar con el tipo de canela que se usa: si el objetivo es un consumo regular y prolongado, la variedad Ceilán es la opción con menor riesgo.
Referencias
- Maierean, S.M., Serban, M.C., Sahebkar, A., et al. (2017). The effects of cinnamon supplementation on blood lipid concentrations: A systematic review and meta-analysis. Journal of Clinical Lipidology, 11(6), 1393-1406.
- Effects of Cinnamon Supplementation on Lipid Profile: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. PMC10866674.
- The effect of cinnamon supplementation on blood pressure in adults: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. ScienceDirect, 2020.
- The effects of cinnamon on patients with metabolic diseases: an umbrella review of meta-analyses of randomized controlled trials. PMC12620228.
- The effect of cinnamon consumption on lipid profile, oxidative stress, and inflammation biomarkers in adults with PCOS. ScienceDirect, 2023.
- The effect of cinnamon supplementation on cardiovascular risk factors in adults: a GRADE assessed systematic review. Journal of Health, Population and Nutrition, Springer, 2025.
