Una indigestión después de una comida abundante suele tener una explicación sencilla. Sin embargo, la presión en la parte alta del abdomen, las náuseas o una sensación parecida a la acidez también pueden aparecer cuando el corazón no recibe suficiente sangre. En algunas mujeres, estas molestias son discretas o se presentan junto con cansancio, sudor frío o falta de aire, por lo que pueden confundirse con reflujo, estrés o un virus estomacal.

Esto no significa que cada episodio de acidez sea una urgencia cardíaca. La clave está en observar cómo comenzó, qué otros síntomas lo acompañan y si la sensación resulta nueva o diferente de lo habitual.
El dato que no conviene olvidar
Existe la idea de que las mujeres casi nunca sienten dolor de pecho durante un infarto. No es cierto: el dolor, presión o incomodidad en el pecho sigue siendo la manifestación más frecuente tanto en mujeres como en hombres. Lo que cambia es que ellas presentan con mayor frecuencia síntomas adicionales —como náuseas, falta de aire, cansancio o dolor de espalda y mandíbula— que pueden distraer la atención del problema principal.
Un metaanálisis de 26 estudios encontró que las mujeres con infarto eran más propensas que los hombres a referir náuseas, fatiga, mareo y dolor de cuello o mandíbula, aunque muchas también tenían molestias en el pecho. Por eso, los especialistas desaconsejan pensar en síntomas “típicos” para hombres y “atípicos” para mujeres: esa etiqueta puede hacer que una señal seria parezca poco importante.
1. Presión o ardor en la boca del estómago
El malestar cardíaco no siempre se siente como un dolor agudo. Puede percibirse como presión, peso, opresión, llenura o ardor detrás del esternón o en la zona superior del abdomen. Algunas personas lo describen sencillamente como “indigestión”.
Resulta más preocupante cuando aparece de manera repentina, durante un esfuerzo o incluso en reposo; cuando dura varios minutos, se va y regresa, o cuando no se parece a la acidez que la persona conoce. Que la molestia esté cerca del estómago no permite descartar al corazón.
2. Náuseas o vómitos acompañados de sudor frío
Las náuseas aisladas tienen muchas causas. Pero si aparecen de pronto junto con sudor frío, palidez, presión torácica, mareo o debilidad, merecen especial atención. Un estudio sobre personas evaluadas por enfermedad coronaria encontró que las mujeres diagnosticadas presentaban náuseas, vómitos e indigestión con mayor frecuencia que los hombres.
El sudor cardíaco suele sentirse frío y pegajoso, y no se explica por el calor ambiental o por haber hecho ejercicio. La combinación de varios síntomas es mucho más reveladora que cualquiera de ellos por separado.
3. Una “indigestión” que también se siente en espalda, brazo o mandíbula
El dolor originado en el corazón puede sentirse lejos del pecho. La incomodidad puede extenderse hacia uno o ambos brazos, los hombros, la espalda, el cuello o la mandíbula. A veces no hay un dolor claro, sino presión entre los omóplatos, pesadez en un brazo o tensión mandibular.
Si una aparente molestia digestiva se acompaña de estas sensaciones —especialmente si son nuevas—, no conviene esperar a comprobar si desaparecen con un antiácido.
4. Falta de aire sin una razón evidente
Sentir que cuesta completar una respiración, necesitar sentarse o quedarse sin aire con una actividad que normalmente resulta fácil puede ser una señal cardiovascular. Puede presentarse con dolor de pecho, pero también sin él.
Cuando la falta de aire surge junto con náuseas, molestia abdominal, sudoración o debilidad, el cuadro puede parecer una indisposición general. La aparición súbita y la ausencia de una explicación clara son señales de alarma.
5. Cansancio repentino y fuera de lo común
El cansancio cotidiano suele mejorar con descanso y tiene una causa reconocible. El que merece atención es nuevo, intenso o desproporcionado: por ejemplo, sentirse agotada al vestirse, caminar una distancia corta o realizar tareas habituales.
La fatiga por sí sola no demuestra que exista un problema cardíaco. Pero si coincide con malestar en el pecho o la parte alta del abdomen, náuseas, falta de aire o sudor frío, adquiere otro significado.
6. Mareo, debilidad o sensación de desmayo
Una reducción repentina del flujo sanguíneo puede causar aturdimiento, inestabilidad o la impresión de que la persona va a desmayarse. Con frecuencia se atribuye a no haber comido, a una baja de presión o a un problema digestivo.
Si el mareo aparece súbitamente con presión torácica o abdominal, dificultad para respirar, sudoración o náuseas, debe tratarse como una posible emergencia.
¿Acidez o una señal del corazón?
No existe una prueba casera capaz de diferenciarlas con seguridad. El reflujo suele relacionarse con comidas, sabor ácido en la boca, eructos o empeoramiento al acostarse; aun así, estas pistas no descartan un problema cardíaco. Un infarto puede ocurrir después de comer y la angina puede sentirse como ardor.
Es más prudente sospechar del corazón cuando la molestia:
- es nueva, intensa o distinta a episodios digestivos anteriores;
- aparece con esfuerzo, estrés o también inesperadamente en reposo;
- dura varios minutos o desaparece y vuelve;
- se acompaña de falta de aire, sudor frío, debilidad, mareo o dolor en brazo, espalda, cuello o mandíbula;
- ocurre en una mujer con factores de riesgo como diabetes, hipertensión, tabaquismo, colesterol alto, enfermedad renal o antecedentes cardíacos.
Cuándo pedir ayuda inmediatamente
Ante presión o dolor en el pecho o la parte alta del abdomen acompañado de cualquiera de las señales anteriores, hay que llamar al servicio local de emergencias de inmediato.
En México, el número es el 911. No es recomendable conducir por cuenta propia ni esperar a que un antiácido haga efecto: el personal de emergencias puede iniciar la valoración durante el traslado y el tiempo influye en cuánto músculo cardíaco puede salvarse.
No todas estas molestias terminan siendo un infarto, pero es preferible una evaluación que descarte el problema a perder tiempo frente a una obstrucción coronaria. Para distinguirlo, los profesionales necesitan valorar los síntomas y, cuando corresponde, realizar un electrocardiograma y análisis de troponina. Escuchar esas señales no es alarmismo; es darle al corazón la oportunidad de recibir ayuda a tiempo.
Fuentes consultadas
- American Heart Association. Heart Attack Symptoms in Women.
- Byrne RA y colaboradores. 2023 ESC Guidelines for the management of acute coronary syndromes, European Heart Journal.
- van Oosterhout REM y colaboradores. Sex Differences in Symptom Presentation in Acute Coronary Syndromes: A Systematic Review and Meta-analysis, Journal of the American Heart Association (2020).
- Coventry LL y colaboradores. Sex differences in symptom presentation in acute myocardial infarction: a systematic review and meta-analysis, Heart & Lung (2011).
- Milner KA y colaboradores. Gender differences in symptom presentation associated with coronary heart disease, American Journal of Cardiology (1999).
