Cómo ser amigo de tu hijo y aun así seguir siendo la autoridad

La crianza de los hijos no es una tarea fácil; requiere estar constantemente vigilándolos sin perturbar su libertad. Hay muchos casos en los que tanto los padres como sus hijos se han quejado de varias cosas entre ellos, como algunos padres ser demasiado estrictos, algunos niños no escuchar a sus padres, etc.

Madre hablando con su hijo

Sin embargo, cuando la relación entre ambos se vuelve muy cercana, se pueden confundir algunas líneas que son necesarias marcar, como por ejemplo quien pone límites y quien debe recibir las instrucciones.

¿Cómo ser amigo de tu hijo sin perder la autoridad?

Saber cuánto controlar (poner orden, dar instrucciones, solicitar atención y determinar responsabilidades) y cuánta libertad necesita el adolescente es la tarea fundamental de un padre.

No debes ser muy frío con ellos y dejar que hagan todo lo que quieran y al mismo tiempo, no debes ser muy grosero o estricto con ellos. Debes mantener esta línea bastante bien para ser un buen padre para tu hijo.

Es necesario un buen equilibrio

Lograr un equilibrio entre ser demasiado estricto y demasiado “blando” es algo que los padres deben aprender al tratar a sus hijos. Cuando eres demasiado estricto, es obvio que tus hijos no estarán muy bien con eso y cuando no eres demasiado serio con ellos, es más probable que te pasen por alto.

Por lo tanto, debes comprender cuándo y cómo trazar la línea mientras eres amigable y estricto al mismo tiempo. A veces puedes hacerle un regalo a tu hijo para que se sienta bien cuando estudia bien o cuando tiene su mejor desempeño en actividades extracurriculares. Estos pequeños gestos te ayudan a conectar mejor con ellos y no deberías perder ninguna oportunidad de sorprender a tu hijo.

Los años de crecimiento son muy importantes

Cuando tu hijo está en la adolescencia, debes tener mucho cuidado con tus deberes de crianza. Estos son los años en los que manejar a tu hijo se vuelve más difícil y debes saber cómo lidiar con ellos. Siempre trata de ser lo más amigable posible con ellos.

Escúchalos y trata de entender lo que quieren transmitir, pero eso sí, no debes ceder siempre a sus ingobernables demandas y en cambio hacerles entender cortésmente con mejor lógica.

Si te vuelves más estricto con ellos durante este período, es más probable que terminen desobedeciéndote, ya que su rebeldía será dirigida contra sus autoridades directas que son los padres. Por lo tanto, elige sabiamente tu deber como padre y haz los movimientos correctos.

Comprender a nuestros hijos es la mayor labor como padres

Para ser un buen padre, debes comprender mejor a tu hijo. No siempre puedes preocuparte por la paternidad y no hacer nada al respecto. A veces, los padres piensan que son superiores en todas las formas y que su hijo siempre debe escucharlos en cualquier caso. Pero están gravemente equivocados si siguen esa mentalidad.

También debes darle espacio y libertad a tu hijo y ayudarlo a crecer y comprender mejor sus habilidades. Si sigues controlando a tu hijo todo el tiempo, solo obstaculizarás el desarrollo de su personalidad. Debes permitir que tu hijo respire y ambos deben coexistir para vivir juntos una vida feliz y saludable. Ser padre es fácil, pero ser un buen padre es difícil.

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