Cosas que no deben hacer los padres separados para no afectar a sus hijos

Todos crecimos con valores familiares comunes: un niño debe ser criado por ambos padres, cada uno de los cuales invierte en él sus valores, su sabiduría y su amor, y es correcto. Sin embargo, a menudo llega un momento en el que mamá y papá ya no pueden estar juntos, ni siquiera por el bien de sus hijos.

Niño abrazando a su madre

La tasa de divorcios da resultados cada vez más espantosos cada año. Este fenómeno no se puede ignorar, porque para un niño, no importa la edad que tenga, el divorcio de los padres es un estrés enorme, cuyas consecuencias pueden ser muy deplorables. ¿Cómo debe comportarse una pareja divorciada para que su hijo pueda atravesar este período sin dolor y mantener su equilibrio emocional?

El estado de los niños después del divorcio de sus padres

Una brecha familiar afecta en gran medida el comportamiento y la psique de los niños, y los científicos han notado que los niños están expuestos a las mayores tensiones en estas circunstancias. Para algunos niños es más fácil cuando tienen un hermano o hermana: el sentimiento de solidaridad y participación de otra persona ayuda a aliviar el estrés ante cambios repentinos en la vida.

Entonces, ¿cuáles son los cambios en el comportamiento de su hijo que vale la pena señalar?

1. Cambios en las relaciones con los demás.

En primer lugar, el niño comienza a proyectar su protesta interior contra los cambios que se están produciendo en quienes lo rodean. Podría empezar a mostrar agresión y desobediencia en la escuela y en casa. Esto genera problemas en la escuela, con compañeros y familiares.

Esto se debe a que su propio sistema de comportamiento y sentimiento de armonía y protección está destruido, y no se va a adaptar a otro. Aquí el resentimiento y el egoísmo también juegan un papel: yo fui herido, así que ahora es momento de herir a los demás.

2. Deterioro del estado psicofísico

En la mayoría de los casos, un niño desarrolla una serie de complejos, que luego puede llevar toda su vida. El primero es el sentimiento de culpa por la separación de los padres. En segundo lugar, comienzan a sentir pánico por miedo a perder el amor, especialmente al padre que dejó a la familia (si ese fuera el caso). En tercer lugar, el niño puede estar enojado con la persona con quien se quedó a vivir después del divorcio y no culparse a sí mismo, sino a sus padres o tutores.

Comienzan los caprichos, los complejos, el egoísmo. Debido a la psique influida, la salud general del niño también se podría deteriorar: comienza a enfermarse con más frecuencia, es propenso a la melancolía, la apatía y la pérdida de interés en el mundo que lo rodea.

3. La aparición de sentimientos de celos e inutilidad

Aunque no sucede siempre, pero muy a menudo los niños después del divorcio de sus padres comienzan a temer la aparición de un nuevo extraño en la familia. Sienten que esa nueva persona le está quitando la atención del padre o la madre. Por lo tanto, el niño comienza a tener celos, sintiéndose inútil para nadie. En tal situación, puede huir de casa, buscar pasar la mayor parte de su tiempo con amigos o incluso pasar la noche con ellos para llamar la atención y sentir lo que es una familia completa y el sentido de pertenencia a alguien.

Cómo evitar estas consecuencias en los niños

En primer lugar, no olvides que los padres son siempre las personas más importantes en la vida de sus hijos y el divorcio no debe cambiar la relación que se tiene con los hijos. Para ello, uno no debe olvidarse de los simples pero importantes postulados de la comunicación con ellos.

1. Fomenta la comunicación

Ya sufre, porque ve a su padre o madre con mucha menos frecuencia que antes, se da cuenta y teme que estén cada vez más distantes de él. En ningún caso, deberías imponer la presencia de un tercer adulto en tu familia si el niño lo rechaza; esto destruirá aún más su psique y lo inducirá a responder con agresión.

Intenta mantener un ambiente cálido: realiza caminatas conjuntas por el parque, ve a museos, cines y exposiciones. Esto permitirá que el niño no se sumerja en pensamientos tristes sobre el divorcio y, más tarde, se acostumbre más rápido.

2. Mantener una sensación de estabilidad

Al principio, será muy difícil para un niño acostumbrarse a los cambios en la vida cotidiana y en el entorno, y el padre o la madre debe estar preparado para ellos con anticipación y prepararse gradualmente.

Trata de concertar citas con tu ex pareja con regularidad, en días y horarios específicos. Por lo tanto, el niño aún conservará la sensación de su presencia constante, y el cambio no será tan abrupto y el estrés no será tan fuerte. Y en ningún caso al principio conviene cambiar las condiciones de vida que son habituales para el niño: el colegio al que va, el lugar de residencia, el entorno.

3. Acepta el apoyo de tus seres queridos

Después de un divorcio, la mayoría de los familiares y amigos dejan de participar en la vida del niño, prestan más atención al divorcio en sí y se ponen del lado de uno u otro padre. Naturalmente, esto solo aumentará el sentimiento de resentimiento e inutilidad del niño, que en tal situación es simplemente inaceptable.

Asegúrate de que la familia y los amigos en los que tú y tus hijos están acostumbrados a confiar continúen inspirándole confianza y emociones positivas. En este período difícil, el apoyo del exterior es necesario no solo para ti… Y también, trata de no discutir los detalles del divorcio y ofender a tu expareja con parientes frente a tus hijos. Esto lo mantendrá positivo sobre su entorno.

.4 Se honesto con tu hijo

Si el divorcio es inevitable, debes decírselo a tu hijo de manera abierta y honesta. Una conversación honesta aquí sería la mejor solución. Si puedes explicar correctamente la situación, el niño no acusará a sus padres de trato injusto y mentiras. Habla con tu hijo y convéncelo de que el divorcio no es culpa suya. Ayúdalo a comprender las razones de lo que sucedió y explícale que sus padres lo amarán pase lo que pase. Mejor aún, déjelo sentir.

Desafortunadamente, incluso a pesar de los muchos artículos y recomendaciones, es imposible dar una respuesta inequívoca a la pregunta de cómo un niño puede sobrevivir al divorcio de sus padres, porque cada personalidad, aunque pequeña, es individual. En caso de que surjan dificultades insuperables, siempre puedes comunicarte directamente con un psicólogo.

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