Este es el mejor tipo de café para reducir el colesterol y controlar el azúcar

Hay una bebida que se prepara casi igual que el café de toda la vida —se tuesta, se muele, se pasa por agua caliente— pero que en lugar de granos de café usa cebada tostada.

Se le conoce como café de cebada, y aunque lleva siglos siendo una alternativa popular en varias culturas (sobre todo para quien busca evitar la cafeína), en los últimos años ha llamado la atención de la ciencia por una razón muy concreta: la cebada es una de las mejores fuentes vegetales de un tipo de fibra soluble llamada beta-glucano, la misma que le ha dado a la avena su fama de “aliada del corazón”.

Por qué esta fibra es la verdadera protagonista

El beta-glucano funciona como una especie de esponja dentro del intestino: forma un gel que atrapa parte del colesterol antes de que se absorba, ayudando a que el cuerpo lo elimine en lugar de mandarlo al torrente sanguíneo.

La evidencia detrás de este mecanismo es de las más sólidas que existen en nutrición: consumir entre 3 y 10 gramos diarios de beta-glucano de avena o cebada se ha relacionado de forma consistente con una reducción del colesterol LDL (“el malo”), lo suficiente como para que agencias regulatorias como la EFSA en Europa hayan aprobado declaraciones oficiales de salud sobre este efecto.

Con el azúcar en sangre ocurre algo parecido: ese mismo gel de fibra hace más lento el paso de los carbohidratos hacia el torrente sanguíneo, suavizando el pico de glucosa después de comer. Estudios controlados en personas sanas muestran que dosis suficientes de este tipo de fibra pueden reducir la respuesta de glucosa después de una comida en más de un 20%.

¿Y el café de cebada específicamente?

Aquí vale la pena ser transparentes: la mayoría de esta evidencia viene de estudios con cebada en grano o en hojuelas —comida como cereal o mezclada en el desayuno—, no necesariamente de la versión líquida y colada que se toma como café. Un estudio que sí probó directamente el café de cebada encontró mejoras en el colesterol tras 20 días de consumo, aunque fue en un modelo animal, no en personas.

Es razonable pensar que parte del beta-glucano pasa a la bebida durante la preparación, pero probablemente en menor cantidad que si comieras la cebada entera — así que es mejor pensarlo como un hábito que suma, no como el sustituto completo de comer cebada como alimento.

Un beneficio extra: sin cafeína, sin el subidón y bajón de azúcar

Más allá de la fibra, el café de cebada tiene una ventaja práctica para quien vigila su glucosa: al no contener cafeína, evita el efecto que esta tiene en algunas personas de elevar ligeramente el cortisol y, con él, el azúcar en sangre. Es una opción especialmente cómoda para tomar por la tarde o noche sin preocuparte por el sueño.

Cómo sacarle más provecho

Si quieres que esta bebida realmente aporte a tu colesterol y tu azúcar, ayuda acompañarla de cebada real en tu alimentación —en sopas, ensaladas o como cereal de desayuno—, en lugar de depender solo del café.

Y como con cualquier cambio que afecte colesterol o glucosa de forma sostenida, si ya tomas medicamentos para cualquiera de los dos, vale la pena mencionárselo a tu médico, más que nada para que sepa que estás incorporando algo nuevo a tu rutina.

Fuentes: metaanálisis sobre beta-glucano de avena y cebada y su efecto en colesterol y glucosa (126 estudios clínicos); estudio experimental sobre café de cebada y colesterol; opinión científica de la EFSA sobre beta-glucanos de cebada. Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica o nutricional.