Salud

Hernia inguinal: sus síntomas y causas

La hernia inguinal es una causa común de consulta médica, sobretodo, en el género masculino. La hernia inguinal se manifiesta como un aumento de volumen en forma de bulto, la mayoría de las  veces dolorosa, en la región inguinal. En ocasiones suele ser muy molesta, e incluso, puede llegar a impedir la realización de las labores cotidianas. Es por esto, que en este artículo te explicaremos cuáles son sus síntomas y causas.

mujer con dolores abdominales por padecimiento de hernia inguinal

La hernia inguinal es la hernia más frecuente del abdomen en comparación a las hernias femorales o umbilicales y puede aparecer de manera unilateral o bilateral. Se estima que menos del 20% de los pacientes con hernias inguinales, tienen hernias bilaterales.

¿Qué es una hernia inguinal?

Las hernias no son más que la salida, transitoria o permanente, del contenido abdominal (intestino y peritoneo) a través de orificios naturales o anatómicos del abdomen. Específicamente, en la región inguinal, se encuentran los anillos inguinales que son agujeros que permiten la entrada y salida de estructuras a través del conducto inguinal.

En los hombres, dentro del conducto inguinal se albergan los cordones espermáticos que salen hacia los testículos a través del anillo inguinal superficial y en el caso de la mujer, alberga el ligamento redondo del útero que sale por el anillo inguinal superficial hacia los labios mayores de la vulva. En ambos casos, el intestino puede presionar y adentrarse en los conductos inguinales, emergiendo por los anillos inguinales formando una hernia.

Cuando se produce una hernia inguinal, el contenido abdominal (intestino y peritoneo) se introduce en el canal inguinal y puede ser palpado a través de los anillos inguinales superficial y profundo. Al crecer, la hernia inguinal genera dolor y puede constituir una emergencia médica, si su contenido se queda atorado o atascado en el anillo inguinal.

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¿Cuáles son los síntomas de la hernia inguinal?

Los principales síntomas de la hernia inguinal son el dolor y la sensación de bulto o protrusión sobre el pliegue inguinal. Cuando la hernia crece y se hace más dolorosa, se puede acompañar de otros síntomas como náuseas y vómitos.

Estos síntomas suelen agravarse cuando la persona realiza maniobras que incrementen la presión en el abdomen o en la ingle, como toser  y levantar grandes pesos.

Cuando la hernia crece más y se estanca en el anillo inguinal superficial, puede mostrar cambios de coloración, tornándose de un color violáceo, debido a que no existe suficiente aporte de sangre al contenido de la hernia. Esto constituye una emergencia quirúrgica y se debe acudir rápidamente al médico.

¿Por qué se producen las hernias inguinales?

Normalmente, el conducto y el anillo inguinal están cubiertos de una fascia que los protege y que genera cierto grado de soporte a su contenido. Cuando existen condiciones que debilitan la fascie que recubre la pared inguinal, entonces existe más probabilidad de generarse una hernia inguinal.

Las hernias inguinales se producen por defectos congénitos o adquiridos. Dentro de las causas congénitas (el individuo nace con una condición) que hacen que la pared del conducto inguinal esté debilitada, se ve por ejemplo en enfermedades del colágeno o en individuos con padres o tíos que ya hayan tenido hernias inguinales.

Mientras que existen causas adquiridas, que son condiciones que generan un aumento en la presión dentro del abdomen que desplaza, a su vez, su contenido hacia los orificios naturales provocando hernias.

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Esto se ve pacientes con tos crónica, pujo constante en situaciones como estreñimiento o prolapso rectal, trabajadores de carga pesada, personas con sobrepeso, problemas prostáticos que condicionan pujo al orinar, deportistas que levanten pesas, pacientes con historia de cirugía para corrección de hernias y critorquidea (trastorno de descenso del testículo por el canal inguinal).

¿Cómo se tratan las hernias inguinales?

El tratamiento dependerá de los síntomas y de la evaluación del médico. En algunos casos, si la hernia es pequeña, no genera molestias y el riesgo de complicaciones es bajo, el médico puede mantener una conducta expectante, sugiriendo al paciente que no haga actividades que aumenten el tamaño de la hernia.

En cambio, cuando la hernia es grande y no es reductible (es decir, cuando el contenido de la hernia no puede regresar a la cavidad abdominal), entonces el médico planifica una cirugía denominada “hernioplastia” (si se hace con materiales sintéticos como mallas) o “herniorrrafia” (si se realiza con tejidos propios del paciente, sin uso de mallas), que consiste en introducir nuevamente el contenido de la hernia dentro de la cavidad abdominal  y reparar el defecto del pliegue inguinal. Suele ser una cirugía ambulatoria y de bajo riesgo.

En ciertos casos, la hernia inguinal puede convertirse en una emergencia quirúrgica, cuando su contenido se atasca y deja de percibir flujo sanguíneo, lo cual debe operarse de emergencia para evitar una perforación intestinal. Es importante, que si presenta estos síntomas no se automedique y consulte a su médico para que defina el tratamiento más adecuado para cada caso.

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