Epilepsia Salud

Causas de la epilepsia y ¿cómo se diagnostica?

La epilepsia es un trastorno convulsivo crónico, en la cual el cerebro tiene una predisposición de generar crisis a lo largo del tiempo. Según la Liga Internacional contra la Epilepsia, esta enfermedad no sólo provoca convulsiones, sino que impacta el desarrollo neurológico, psicológico y social de los pacientes que la padecen.

Conoce las causas de la epilepsia

Las convulsiones son alteraciones neurológicas, que ocurren cuando se genera una actividad eléctrica anormal y repentina de las neuronas del cerebro.

Las convulsiones pueden ocurrir una sola vez en la vida o manifestarse en varios episodios y son debidas a varias causas como infecciones del sistema nervioso central, tumores cerebrales, traumatismos craneales y enfermedades como la epilepsia.

La epilepsia en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud, la epilepsia afecta al menos a 50 millones de personas en el mundo, por lo que es una enfermedad relevante en la salud global. Sin embargo, se estima que apenas dos tercios de la población con epilepsia reciben el tratamiento adecuado para su enfermedad.

La epilepsia se manifiesta tanto en hombres como mujeres, con un pico de aparición en la niñez y posteriormente, en la vida adulta después de los 70 años, pero puede aparecer a cualquier edad.

¿Cuáles son las causas de epilepsia?

Las causas de la epilepsia son variadas. Pero la forma más frecuente que afecta al menos al 60% de los pacientes con esta condición, es la llamada epilepsia idiopática (es decir que no tiene una causa determinada). El otro 40% de los pacientes presenta epilepsia secundaria, debido a:

  • Hipoxia o isquemia cerebral (cuando el cerebro no recibe suficiente oxígeno), esto puede ocurrir durante el nacimiento o por un accidente cerebro vascular.
  • Malformaciones arterio-venosas cerebrales.
  • Infecciones del sistema nervioso central como meningitis, encefalitis, neurocisticercosis.
  • Tumores cerebrales.
  • Traumatismos craneoencefálicos (accidentes de tránsito, accidentes laborales, heridas por arma de fuego, entre otros).
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Es importante señalar que no toda convulsión se trata de una epilepsia, por lo que a un paciente que convulsiona por primera vez se le deben descartar otras causas no epileptógenas que pudieran desencadenar un trastorno convulsivo.

Síntomas de la epilepsia

Los síntomas de la epilepsia dependerán del área cerebral en la cual se activen las descargas epilépticas.

La epilepsia se caracteriza por convulsiones parciales o generalizadas, en forma de crisis o ataques con movimientos tónicos (aumenta el tono muscular), clónicos (movimientos repetidos) o tónico-clónicos del cuerpo, que pueden estar asociados a pérdida del estado de conciencia, pérdida del control de esfínteres, retroversión ocular (el paciente desvía hacia un lado la mirada) y un episodio de recuperación lenta, en la cual el paciente pude perder alguno de los sentidos como la audición, visión u olfato momentáneamente. Cabe destacar, que estos episodios se repiten en el tiempo y no son desencadenados por una causa aparente.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia?

El diagnóstico de la epilepsia se realiza en base a la historia clínica del paciente, evaluando el número de convulsiones y  descartando otras patologías que han podido desencadenar una convulsión (causas infecciosas, tumorales o metabólicas). El médico considerará la realización de exámenes complementarios como estudios de neuroimagen y el electroencefalograma.

Historia clínica:

Los síntomas de la epilepsia deben ser evaluados por el médico, éste debe realizar una historia médica detallada del paciente, descartando con su interrogatorio una causa no epiléptica de las convulsiones (antecedentes de diabetes mellitus, tumores cerebrales, familiares con malformaciones arteriovenosas, enfermedades del tejido conectivo, entre otras.)

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Estudios de neuroimagen:

Es necesario que posterior a una convulsión, el médico indique la realización de una tomografía cerebral con contraste o una resonancia magnética cerebral, con la finalidad de descartar una lesión estructural de la corteza cerebral.

Electroencefalograma:

Es un estudio que evalúa el funcionamiento de la corteza cerebral y detecta descargas eléctricas anormales en los lóbulos cerebrales. Algunos pacientes con epilepsia pueden tener un electroencefalograma normal, por lo que el diagnóstico debe basarse en todas las pruebas en conjunto.

Estudio de líquido cefalorraquídeo:

Se obtiene mediante la realización de una punción lumbar, que se realiza sólo si es necesario descartar la presencia de una neuroinfección (como meningitis o encefalitis) o de una hemorragia subaracnoidea. Se recomienda realizar este estudio posterior a la realización de una tomografía cerebral que descarte una lesión ocupante de espacio o edema cerebral moderado o severo.

Laboratorios:

El médico considerará realizar estudios en sangre ante la sospecha de estado infeccioso (para evaluar los glóbulos blancos), una hipoglicemia o para descartar una pseudoconvulsión (movimientos que semejan una convulsión que son de origen psiquiátrico), por lo que solicitará niveles de prolactina y CK que se elevarán posterior a 10 a 20 minutos de una convulsión verdadera.

Otro estudio de laboratorio que puede solicitar el médico, en pacientes que ya tengan tratamiento para la epilepsia, son los niveles de anticonvulsivantes (como la carbamacepina, lamotrigina y oxcabazepina); ya que algunos pacientes convulsionan con niveles por debajo de los terapéuticos para controlar su patología.

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