La especia que los neurólogos recomiendan para la memoria si la tomas en el desayuno (no es la cúrcuma)

Hay una especia, la más cara del mundo por peso, que en los últimos quince años ha pasado de ser solo un ingrediente de cocina de lujo a protagonista de varios ensayos clínicos serios sobre memoria y deterioro cognitivo.

Se trata del azafrán, y a diferencia de muchas otras especias con fama de “buenas para el cerebro”, su evidencia no viene de estudios en placas de laboratorio, sino de ensayos clínicos en personas, algunos comparándola directamente contra medicamentos recetados para el Alzheimer.

Lo que muestran los estudios

El hallazgo más llamativo viene de un ensayo clínico de 22 semanas, publicado en la revista Psychopharmacology, que comparó 30 mg diarios de azafrán contra 10 mg diarios de donepezilo —uno de los medicamentos más recetados para el Alzheimer leve a moderado— en 54 adultos mayores de 55 años.

El resultado: el azafrán mostró efectos similares al medicamento en las escalas estándar que miden función cognitiva (ADAS-cog y CDR-SB), con un perfil de seguridad comparable.

Un metaanálisis que combinó cuatro ensayos clínicos aleatorizados encontró que el azafrán mejoró de forma significativa la función cognitiva frente a placebo, y que no hubo diferencia estadística frente a los medicamentos convencionales.

Los propios autores fueron cuidadosos con sus conclusiones: señalan que, aunque los resultados son alentadores, la cantidad de estudios de alta calidad todavía es limitada, y no es suficiente todavía para convertirlo en una recomendación clínica estándar.

Por qué parece funcionar

El azafrán contiene crocina y safranal, dos compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que, según la investigación, ayudan a proteger las neuronas del estrés oxidativo — uno de los procesos implicados en el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Un estudio adicional encontró que el azafrán, sumado al tratamiento estándar, redujo marcadores de inflamación e incrementó la capacidad antioxidante total en la sangre de pacientes con Alzheimer leve a moderado.

Un matiz importante sobre a quién aplica esta evidencia

Aquí vale la pena ser precisos: la mayoría de estos estudios se hicieron en personas con deterioro cognitivo leve o Alzheimer ya diagnosticado, no en población sana buscando “mejorar la memoria” de forma preventiva.

Eso no significa que no pueda tener algún beneficio en personas sin deterioro cognitivo, pero la evidencia más sólida y específica está en ese grupo de pacientes, comparándolo contra el manejo médico estándar — es una distinción que vale la pena tener en mente antes de esperar un efecto dramático si tu memoria ya funciona con normalidad.

Sobre lo del desayuno

En los estudios, la dosis se dividió generalmente en dos tomas al día (por ejemplo, 15 mg dos veces al día), no en una sola toma matutina específica. Tomar una de esas dosis en el desayuno es una forma práctica y fácil de recordar de incorporarlo a la rutina diaria —mezclado en café, té, avena o incluso disuelto en agua tibia—, pero no hay evidencia de que el desayuno en sí potencie su efecto por algún mecanismo especial.

Cómo incorporarlo

El azafrán en hebra se puede infusionar en agua o leche caliente durante unos minutos antes de añadirlo a una bebida o comida. También existen suplementos estandarizados de extracto de azafrán, con las dosis usadas en los estudios clínicos (14-30 mg al día) claramente indicadas en la etiqueta — una opción más práctica si buscas replicar las dosis exactas de la investigación.

Antes de empezar

El azafrán fue bien tolerado en los estudios, sin eventos adversos serios reportados. Aun así, en dosis muy altas (muy por encima de las usadas en estos estudios) se han descrito efectos secundarios, y no se recomienda en el embarazo en cantidades superiores a las culinarias.

Si ya tienes un diagnóstico de deterioro cognitivo o Alzheimer y tomas medicación, coméntaselo a tu médico antes de sumar azafrán, para asegurar que se use como complemento informado, no como sustituto de tu tratamiento actual.

Referencias

  1. Akhondzadeh, S., Shafiee Sabet, M., Harirchian, M.H., et al. (2010). A 22-week, multicenter, randomized, double-blind controlled trial of Crocus sativus in the treatment of mild-to-moderate Alzheimer’s disease. Psychopharmacology, 207(4), 637-643.
  2. Akhondzadeh, S., Sabet, M.S., Harirchian, M.H., et al. (2010). Saffron in the treatment of patients with mild to moderate Alzheimer’s disease: A 16-week, randomized and placebo-controlled trial. Journal of Clinical Pharmacy and Therapeutics, 35(5), 581-588.
  3. Ayati, Z., Yang, G., Ayati, M.H., Emami, S.A., Chang, D. (2020). Saffron for mild cognitive impairment and dementia: a systematic review and meta-analysis of randomised clinical trials. BMC Complementary Medicine and Therapies. DOI: 10.1186/s12906-020-03102-3.
  4. From Mood to Memory: Unlocking Saffron’s Potential in Brain Health. PMC12103703.
  5. Saffron reduces some inflammation and oxidative stress markers in donepezil-treated mild-to-moderate Alzheimer’s Disease patients. ScienceDirect, 2022.