Los 10 ladrones de energía con los que convives a diario

¿Te sientes desganada y parece que día a día algo o alguien te “chupa la energía”? Quizás sea porque tienes cerca algunos o varios de estos ladrones de energía que están acechando tu vida y tranquilidad.

Cuando alguien se refiere a “ladrones de energía“, se tiende a pensar en personas o hechos graves que nos desencadenan un desgaste emocional tan grande que nos dejan sin energía por días. O se considera que nos referimos a enfermedades crónicas; y si bien este factor también es real, en esta nota trataremos de mencionar otro tipo de ladrones de energía que muchas veces no son vistos como tal, ya que convivimos diariamente con varias de estas situaciones. No se trata precisamente de personas que acechan nuestros bienes, sino más bien de pendientes que nos drenan la energía.

1. No estar al día

Bien sea cuando alguien nos debe dinero, cuando no hemos pagado alguna deuda, se nos ha hecho tarde o cuando no sabemos qué gasto tendremos que abonar en nuestro próximo recibo, todo este lío de cuentas sin resolver puede convertirse en un verdadero drenador de energía. Por ello, estar al día siempre nos ahorrará este desgaste innecesario. Cuando tenemos cuentas pendientes, de seguro nuestra tranquilidad se verá opacada y nuestro sentido de plenitud se verá sesgado. De hecho, las deudas constituyen uno de los principales problemas de salud emocional de nuestra era.

2. Los quejumbrosos

La queja por sí misma no constituye un verdadero problema; incluso, si se sabe aprovechar, puede resultarnos útil. Sin embargo, seguramente conocerás a alguna que otra persona que se la pasa quejándose de absolutamente todo lo que le rodea. Este tipo de personas difícilmente cambiarán, y si no es alguien cercano, lo mejor es evitarlas. Este tipo de juicios, problemas personales, e historias de chismes y quejas hacia todo, es una energía muy pesada que se nos echa encima. Poder evitarlo es la mejor decisión; sin embargo, si no puedes alejarte completamente de ellas, al menos puedes dejarles en claro que no deseas eso para tu vida.

La energía que son capaces de robar este tipo de “ladrones de energía” es demasiado alta, y no podemos decir que su presencia en nuestra vida merezca este daño. Así que si conoces a alguien así, o tú mismo eres así, comienza a cambiarlo o aléjate de ellos lo más que puedas.

3. Deseos sin cumplir

Tener guardados en nuestro cajón del alma deseos, promesas y objetivos sin cumplir puede robar energía. Los pendientes se acumulan y, si no seguimos en su línea, tarde o temprano reaparecerán situaciones que nos harán pensar en aquello que hemos dejado atrás. Aquellas cosas que anhelábamos alcanzar nos estarán esperando, y aunque no lo pensemos directamente, no cumplirlas puede traernos infelicidad o un vacío a nuestra existencia.

Esto también tiene que ver con ser personas que cumplen, que se dan tiempo para sí mismas, y eso se devuelve en un estado de ánimo más equilibrado. Sigue tus metas, haz el intento, pero no las abandones, aunque eso signifique que tengas que cambiar mil veces tus estrategias.

Ilustración de la energía perdida en una persona

4. Estar estáticos

Darnos tiempo para poder actuar o para descansar es crucial para que nuestra vida funcione en equilibrio. Si no actuamos cuando es debido o dejamos pasar oportunidades, esto se vuelve una carga, una forma más de quitarnos energía. También sucede lo mismo con el descanso y darnos tiempo para no actuar desesperadamente. Lo que deba llegar, llegará si estamos enfocados y apostamos todo a eso, pero no te precipites, ya que esto también hace que nuestra energía se vea gastada.

5. No hacer lo que amas

Muchas personas piensan que vivir es soportar y realizar tareas aunque no les agraden, “total, el fin de semana podemos disfrutar“. Pero esto no es así; la vida se consume rápido y si no somos capaces de hacer aquello que amamos con plenitud, nos sentiremos desdichados y cansados. Nuestro reflejo será el de una persona que actúa por inercia, y esa energía se irá consumiendo a medida que pasen los años.

Si tu trabajo no te agrada y no puedes hacer algo diferente, comienza a pensar cómo podrías, dentro de tus propias posibilidades, comenzar a vivir más tiempo con lo que amas. Seguramente encontrarás alguna forma de sacarle ganancias, además de ser una manera muy efectiva de disfrutar la vida.

6. Descuidar la salud

Tener salud es igual a tener energía, y esto lo puede entender perfectamente quien haya padecido algún problema físico de salud. Si tu cuerpo no recibe adecuadamente los nutrientes y cuidados que necesita, comenzará a reclamarlo y esto demandará mucha energía, ya que repararlo cuesta mucho más que cuidar nuestra salud. Esto incluye desde una alimentación saludable, hacer ejercicio o simples caminatas y disfrutar del sol, hasta tratar nuestros problemas físicos evitando que una situación se agrave.

Muchas veces, no saber si padecemos de esta o aquella enfermedad puede estar robando nuestra energía descomunalmente. Por ello, mantenernos al día con un especialista y estar conscientes de nuestra salud es la mejor manera de devolvernos un poco de tranquilidad.

Hombre haciendo frente a la pérdida de energía por estrés

7. El desorden

El orden, tanto en casa, el trabajo e incluso en nuestra vida, es una de las maneras más fáciles de ahorrar trabajo y, por supuesto, energía. Tanto a nivel físico como emocional, una casa desordenada nos puede hacer sentir aletargados, ya que de manera inconsciente asumimos que hay mucho trabajo por realizar. Lo mismo se puede decir a nivel emocional cuando nuestra vida no tiene un orden, e incluso cuando guardamos rencores, recuerdos y cosas negativas en el cajón de nuestro corazón.

Trata de comenzar por lo simple: deshazte de lo que ya no necesites en tu hogar, mantén un orden y, si es posible y de tu agrado, un diseño de casa minimalista puede hacernos sentir más despejados mentalmente.

8. Las personas y situaciones tóxicas

Las amistades tóxicas, así como los problemas que puedan presentarse en nuestra vida, pueden significar un gran reto. Pero tenemos dos posibilidades: o las toleramos, o las cambiamos por algo diferente. Si tenemos amistades tóxicas o somos víctimas de abusos emocionales, verbales o físicos, esto debe ser erradicado de nuestras vidas si queremos recuperar la energía que nos ha estado drenando esta situación y estas personas.

9. No saber perdonar

Podemos considerar al perdón como nuestra mejor medicina interior para eliminar de nuestra vida aquello que hemos perdonado. Ese peso no tiene por qué seguir siendo una carga, ni tenemos por qué soportarla; está en nuestras manos soltarlo, y el perdón es la mejor manera de hacerlo. Del mismo modo, podemos hacer esto mismo con el sentimiento de culpa o de rechazo. Devolvernos integridad y seguridad es también una manera de recuperar la energía perdida.

10. No saber aceptar

Aceptar es la manera más directa de soltar algo que queremos sujetar con toda nuestra fuerza y que nos está robando energía. Si acepto algo, no tendré que luchar ni resistirme, ya sea al cambio, a que algo no salió como quería o a que alguien no hizo lo que yo quería. Si no está en mis manos, entonces no me corresponde a mí cambiarlo; a mí me corresponde aceptarlo y dejarlo ir. Es increíble la cantidad de energía que se puede perder al intentar conservar algo que ya no es posible sostener.

Si quieres mejorar en gran medida tu vida a nivel mental, físico y emocional, procura hacerle frente a estos ladrones de energía que tú mismo has dejado entrar a casa, y véncelos para conquistarte de nuevo a ti mismo.