Así se desarrolla la relación entre un narcisista y un empático en 18 pasos

Empáticos y narcisistas: dos tipos de personas muy diferentes y, sin embargo, los empáticos a menudo quedan atrapados en una relación con este tipo de personas. Los empáticos son extremadamente humanas, sensibles al mundo y a sus emociones y pueden interiorizar las experiencias emocionales de los demás como si fueran propias.

Una persona empática teniendo una relación con un narcisista

Los narcisistas, por otro lado, son personas extremadamente ensimismadas y tienden a manipular a los demás para que sirvan a sus propias necesidades egoístas. Necesitan ser cuidados y admirados. 

Las 18 etapas de la relación entre un narcisista y un empático

Las razones por las que estos dos tipos de personas quedan juntos son complejas, pero a menudo se relacionan con el hecho de que los narcisistas son personas heridas que necesitan la atención de los demás y los empatizadores están directamente dispuestos a ayudar.

1a etapa: Atracción

El narcisista atrae al empático y allí comienza a desarrollarse una relación. La persona empática se siente segura y necesitada por alguien; al principio, se siente valorada por el cuidado que ofrece. Comienza a desarrollarse un fuerte sentido de amor incondicional por el narcisista, y este último no tiene intención de corresponder ese amor, incluso si parece que lo hace.

2: La ilusión

A medida que la relación continúa, la persona empática comenzará a sentir como si se hubiera establecido un vínculo verdadero entre ellos y a creer que finalmente ha conocido al amor de su vida. La persona narcisista creará la ilusión de que es la pareja perfecta y usará esa máscara de que quiere exactamente la misma relación con el empático, mientras que su objetivo será tener el control.

3: La manipulación

Con el tiempo, el narcisista querrá romper la autoestima del empático. Nunca lo atacará de inmediato, pero hará comentarios que cuestionarán las elecciones y habilidades del empático, hasta que finalmente este último comience a dudar de sí mismo. Se sentirá débil, pero también afortunado de tener al narcisista en su vida, creando así una adicción poco saludable.

4: Control

Una vez que el narcisista tome el control, hará el papel de víctima y se nutrirá de la necesidad del empático de cuidarlo, de estar siempre presente para él. Esto se convierte en un ciclo continuo de manipulación.

5: Fracaso

El empático tendrá intenciones puras de amor y hará todo lo posible para ayudar al narcisista porque no ve las cosas con claridad. Lo cierto es que lamentablemente el narcisista no ve que está herido, que hay algo a lo que tiene que enfrentarse. El empático nunca podrá curarlo.

6: La trampa

La relación llega al punto en que todo ahora concierne al narcisista. Todo gira en torno a sus necesidades, deseos y decisiones. La persona empática comienza a darse cuenta de esto con el tiempo. Pero odia herir a los demás o hacer que le desagrade a alguien. Es por eso que continuará satisfaciendo al narcisista, incluso si es infeliz en la relación.

7: El ciclo

Cuanto más da la persona empática, más control gana el narcisista. El ciclo de manipulación continuará succionando cada acción del empático y esto hasta que la situación llegue a su límite.

8: La conversión

La persona empática finalmente levantará el tono de su voz, se defenderá. Al mismo tiempo se sentirá deprimido, cansado y por fin habrá visto que, de hecho, sus propias necesidades nunca fueron satisfechas. La ilusión de la relación colapsará y se revelará su verdadero rostro. Al narcisista no le gusta en absoluto esta conversión.

9: Nunca es suficiente

Los narcisistas son personas que necesitan atención constante y harán todo lo que esté a su alcance para estar satisfechos, especialmente cuando se trata de relaciones. Su ego siempre necesitará algo más.

10: Regreso a la 3ra etapa

Cuando el empático comienza a articular y expresar todo lo que le molesta, el narcisista lo confrontará, degradándolo, llamándolo “paranoico”, “loco”, para desanimarlo y continuar el ciclo de manipulación.

11: abuso psicológico

El empático comienza a sentir que tiene la culpa de todo lo que sale mal en la relación, que no es lo suficientemente bueno y digno de ser amado. No comprende que está siendo manipulado. Ya no puede ver el control que se le impone. En este punto, el narcisista ha hecho que el empático se sienta como el malo. Este lo culpa por lo que sale mal, para tener la ventaja.

12: El retiro

El empático dará un paso atrás para tratar de entender todo lo que siente. Comprenderá lo perdido y herido que se siente. Llevará tiempo obtener algún resultado.

13: Curación

Las personas empáticas son consideradas sanadoras de la sociedad. Tienen el poder y la capacidad de curar a otros. Pueden encontrar la misma habilidad para sí mismos. Para hacer esto, a veces necesitan dar un paso atrás, renunciar a este trabajo, protegerse.

14: La realización

A medida que el empático trabaja para curar sus heridas, se da cuenta de la amarga verdad de su relación. Necesitan afrontar el hecho de que lo que tienen no es auténtico.

15: ¿Quién es la víctima?

En este punto crucial, la persona que siente empatía finalmente se dará cuenta de quién fue la víctima de la relación.

16: el final

Cuando también se da cuenta de que el narcisista nunca cambiará, que no es él quien lo ayudará, llega el doloroso despertar. El que lo llevará a la separación.

17: La secuela

El narcisista continuará, seguirá adelante, encontrando otra víctima, que satisfará sus necesidades.

18: El cambio

La persona empática todavía tiene mucho trabajo que hacer consigo mismo, pero si no se rinde, saldrá más fuerte, más sabio y más cuidadoso. Esto significa que le resultará más difícil volver a caer en la misma trampa.