Pasar varias horas en una habitación fría puede parecer inofensivo, especialmente si estás acostumbrado a trabajar, descansar o dormir con temperaturas bajas. Sin embargo, cuando el frío dentro de casa se prolonga y la temperatura permanece demasiado baja, el organismo tiene que trabajar más para conservar el calor, y esto puede repercutir en la circulación, la presión arterial y la salud respiratoria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que 18 °C es una referencia mínima razonable para la temperatura interior durante las épocas frías. Algunas personas, como los adultos mayores, los niños pequeños y quienes padecen enfermedades crónicas, pueden necesitar ambientes más cálidos.
No se trata de evitar cualquier sensación de frío, sino de reconocer cuándo una habitación permanece demasiado fría durante demasiado tiempo.
1. Puede elevar la presión arterial
Cuando el cuerpo se expone al frío, los vasos sanguíneos se contraen para reducir la pérdida de calor. Este mecanismo natural, conocido como vasoconstricción, ayuda a conservar la temperatura corporal, pero también aumenta la resistencia que encuentra la sangre al circular.
Como consecuencia, la presión arterial puede elevarse, especialmente en personas mayores o en quienes ya tienen hipertensión.
Las investigaciones sobre temperaturas interiores han encontrado asociaciones entre vivir en habitaciones frías y presentar cifras más elevadas de presión arterial. Por eso, mantener una temperatura adecuada en casa puede ser especialmente importante para las personas con factores de riesgo cardiovascular.
2. Puede aumentar el esfuerzo del corazón
La vasoconstricción provocada por el frío obliga al sistema circulatorio a adaptarse. En personas vulnerables, este esfuerzo adicional puede contribuir a problemas cardiovasculares.
La exposición prolongada a temperaturas bajas se ha relacionado con un mayor riesgo de eventos como infartos y accidentes cerebrovasculares, aunque el riesgo depende de múltiples factores, entre ellos la intensidad del frío, la duración de la exposición y el estado de salud de cada persona.
Quienes tienen enfermedades cardiovasculares deben prestar especial atención a los ambientes interiores fríos, incluso cuando no están expuestos a temperaturas extremas en el exterior.
3. Puede empeorar los problemas respiratorios
El aire frío puede irritar las vías respiratorias y agravar los síntomas de algunas enfermedades pulmonares.
Las personas con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) pueden experimentar más molestias al exponerse al frío, especialmente si el ambiente también es húmedo o la vivienda presenta problemas de ventilación.
Además, las viviendas frías y mal acondicionadas pueden favorecer condiciones asociadas con problemas respiratorios. La evidencia relaciona las bajas temperaturas interiores con un mayor riesgo de síntomas respiratorios y algunas infecciones, aunque el frío por sí solo no explica todas las enfermedades respiratorias.
4. Puede afectar a las personas mayores con mayor facilidad
Con el envejecimiento, el organismo puede perder parte de su capacidad para detectar el frío y mantener una temperatura corporal estable. Por eso, una habitación que parece simplemente fresca para una persona joven puede resultar demasiado fría para un adulto mayor.
El riesgo aumenta si la persona tiene movilidad limitada, pasa muchas horas sentada, toma determinados medicamentos o no dispone de suficiente ropa de abrigo y calefacción.
En los adultos mayores, el frío prolongado puede contribuir a la hipotermia, una condición peligrosa en la que la temperatura corporal desciende por debajo de lo normal. Puede producir confusión, somnolencia, torpeza y dificultad para coordinar los movimientos.
La hipotermia no ocurre únicamente al aire libre: también puede presentarse dentro de viviendas frías, especialmente en personas vulnerables.
5. Puede reducir la destreza y aumentar el riesgo de caídas
Cuando las manos y los pies permanecen fríos, los movimientos pueden volverse menos precisos y resultar más difíciles. Si la exposición continúa, también pueden aparecer rigidez y menor comodidad al caminar o realizar tareas cotidianas.
Esto merece especial atención en personas mayores o con problemas de movilidad, porque la pérdida de destreza y coordinación puede aumentar el riesgo de accidentes domésticos.
Mantener los pies calientes, utilizar calzado antideslizante y evitar desplazarse por habitaciones muy frías con poca iluminación son medidas sencillas que pueden ayudar a prevenir caídas.
6. Puede agravar el dolor y la rigidez articular
Muchas personas con artritis u otros trastornos musculoesqueléticos notan más rigidez o molestias cuando hace frío.
La evidencia no permite afirmar que permanecer en una habitación fría empeore todas las enfermedades articulares ni que el frío provoque directamente daño en las articulaciones. Sin embargo, las bajas temperaturas pueden aumentar la sensación de rigidez y hacer que algunas actividades resulten más incómodas.
Si notas que las manos, las rodillas o la espalda se sienten más rígidas en una habitación fría, puede ser útil abrigarte, mantener el ambiente a una temperatura confortable y realizar movimientos suaves con regularidad.
7. Puede afectar el bienestar y el descanso
Vivir en una casa demasiado fría puede dificultar el descanso y hacer que las actividades cotidianas resulten incómodas. La preocupación constante por el frío también puede aumentar el estrés, especialmente cuando la persona no tiene medios para calentar adecuadamente su vivienda.
Las investigaciones sobre los efectos del frío interior en la salud mental todavía presentan limitaciones, por lo que no debe afirmarse que una habitación fría cause depresión. Aun así, el confort térmico forma parte de un entorno doméstico saludable, y mantener una temperatura adecuada puede contribuir al bienestar general.
¿A partir de qué temperatura una habitación puede ser demasiado fría?
La OMS señala que 18 °C es una referencia mínima ampliamente aceptada para proteger la salud de la población general durante las épocas frías. Una revisión sistemática publicada en 2023 también encontró que las temperaturas interiores inferiores a ese nivel se asociaban con distintos efectos negativos para la salud.
Esto no significa que 18 °C sea un límite exacto aplicable a todas las personas y situaciones. La humedad, las corrientes de aire, la ropa, la actividad física y el estado de salud también influyen.
Los adultos mayores, los niños pequeños y las personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias pueden necesitar temperaturas superiores.
Cómo protegerte si pasas muchas horas en una habitación fría
No siempre es necesario calentar toda la vivienda de manera uniforme. Puedes comenzar con algunas medidas prácticas:
- Mantén la habitación a una temperatura adecuada, utilizando un termómetro para comprobarla en lugar de guiarte únicamente por la sensación térmica.
- Vístete por capas, con prendas que retengan el calor, y utiliza calcetines y calzado cómodo.
- Evita las corrientes de aire y mejora el aislamiento de puertas y ventanas cuando sea posible.
- Muévete periódicamente si pasas muchas horas sentado, siempre que tu condición física lo permita.
- Presta especial atención a las personas vulnerables, sobre todo si viven solas o tienen dificultades para regular su temperatura corporal.
- Si utilizas calefactores, asegúrate de que sean adecuados para interiores y sigue las instrucciones de seguridad. Nunca uses hornos o braseros de combustión sin las condiciones de ventilación y seguridad apropiadas, debido al riesgo de intoxicación por monóxido de carbono.
Si una persona expuesta al frío presenta confusión, somnolencia inusual, dificultad para hablar o pérdida de coordinación, hay que trasladarla a un lugar cálido y buscar atención médica urgente.
El frío dentro de casa también importa
A menudo prestamos atención a las temperaturas exteriores y olvidamos que podemos pasar gran parte del día dentro de una habitación fría. Sin embargo, la exposición prolongada a temperaturas interiores bajas puede afectar la presión arterial, agravar problemas respiratorios y representar un riesgo especial para las personas vulnerables.
No es necesario mantener la casa excesivamente caliente. La clave es evitar que el ambiente permanezca demasiado frío durante periodos prolongados y adaptar la temperatura a las necesidades de quienes viven en ella.
Una habitación confortable no es solo una cuestión de comodidad: también puede ser una medida importante para proteger la salud.
Fuentes consultadas:
- Organización Mundial de la Salud. WHO Housing and Health Guidelines: Low indoor temperatures and insulation. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK535294/
- Public Health. Cold indoor temperatures and their association with health and well-being: a systematic literature review. 2023. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37820536/
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Preventing Hypothermia. https://www.cdc.gov/winter-weather/prevention/
- National Institutes of Health (NIH). Weather Extremes: Cold-Related Health Effects. https://health.nih.gov/health-topics-a-z/weather-extremes
