5 razones por las que tienes problemas de tiroides y cómo evitarlos

La glándula tiroides tiene forma de mariposa y se encuentra en la región frontal de tu cuello. A pesar de estar localizada en un lugar extraño, esta glándula es esencial para producir hormonas, muchas de las cuales afectarán tu tasa metabólica general y tu rendimiento en el gimnasio. Si no funciona bien, pronto empezarás a notar los signos de problemas de tiroides.

problemas de tiroides

5 razones por las que tienes problemas de tiroides y cómo evitarlos

Los problemas de la tiroides son sorprendentemente comunes y afectan a más de 20 millones de personas tan solo en los Estados Unidos. ¿Pero qué necesitas saber al respecto?

1. Estrés

Las glándulas tiroides no funcionan solas: trabajan en conjunto con las glándulas suprarrenales para producir hormonas. Las glándulas suprarrenales son responsables de liberar cortisol, que es una hormona para el manejo del estrés.

El exceso de estrés puede tensar las glándulas suprarrenales y hacer que produzcan un exceso de cortisol al que te volverás cada vez más resistente. Este desequilibrio hará que tu metabolismo se ralentice, lo que lleva a un aumento de peso, más estrés, resistencia a la insulina, problemas de azúcar en la sangre y una función tiroidea ralentizada o detenida.

Estas son algunas maneras de manejar el estrés:

  • Comer bien
  • Tener un buen horario de sueño
  • Seguir una lista diaria de tareas
  • Meditar y manejar la respiración
  • Tomarse un tiempo para el cuidado personal o la relajación
  • Salir con amigos o familiares de confianza
  • Consumir todos los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios

2. Enfermedades

Las condiciones autoinmunes posiblemente son la causa más común de problemas de tiroides. Las enfermedades autoinmunes son trastornos en los que tu sistema inmunológico se confunde y comienza a atacar a tu propio cuerpo. Las condiciones comunes (y circunstancias médicas) que conducen a problemas de tiroides son:

  • La enfermedad de Graves
  • Enfermedad de Hashimoto
  • Tumores
  • Medicación
  • Nódulos
  • Cirugía de tiroides
  • Condiciones genéticas
  • Terapia de radiación

Para evitar la detección tardía que puede causar complicaciones, asegúrate de estar al tanto de tus análisis de sangre. Acude a los chequeos programados, haz preguntas si tienes dudas y no ocultes los síntomas. El diagnóstico temprano puede lograr maravillas.

3. Inflamación

La inflamación crónica es el comienzo de muchas, muchas enfermedades, y los problemas de tiroides son una de ellas. El dolor natural es saludable y solamente ocurre cuando te lesionas, esa es la razón por la que los cortes arden o los músculos se sienten doloridos después de un entrenamiento. Están inflamados y, por lo tanto, se están curando.

Pero cuando la glándula empieza a producir inflamación constantemente, puede terminar convirtiéndose en una inflamación crónica. Esta condición puede desencadenar la producción de cortisol en el cuerpo, y también conduce a una mayor producción de ciertas hormonas en tu cuerpo.
Estas son algunas formas de reducir la inflamación crónica:

  • • Consume comidas antiinflamatorias y evita las inflamatorias
  • • Aprende a manejar mejor el estrés (ver los consejos anteriores)
  • • Asegúrate de hacer ejercicio durante un mínimo de 150 minutos por semana
  • • Mantén un peso saludable y equilibrado
  • • Vigila tu nivel de azúcar en la sangre

4. Toxinas

Hay toxinas en todas partes, y todas ellas causan que las funciones hormonales sufran, lo que lleva a que la glándula tiroides sufra.

Las toxinas más comunes que afectan a las personas de esta manera son los polibromodifenil éteres, o PBDE, los bifenilos policlorados o PCB, y muchos, muchos más. Lo mejor es mantenerse alejado de cualquier producto a menos que conozcas sus ingredientes con seguridad.

5. Sobredosis o subdosis de vitaminas

En muchos casos, la falta de nutrición es lo que conduce a enfermedades. En el caso de los problemas de tiroides, las sobredosis también son un factor común a tener en cuenta. Estas son algunas sobredosis y subdosis de vitaminas comunes que conducen a problemas de tiroides:

Yodo

Sí, necesitas yodo para la producción de hormonas, y la falta de este también puede causar problemas de tiroides. Pero ¿sabías que consumir un exceso de 400 mcg de yodo por día puede provocar muchas complicaciones, incluida la de la tiroides?

Hierro

Para que la tiroides pueda producir la peroxidasa de manera saludable y positiva, necesita hierro. Sin ella, las hormonas tiroideas no pueden sintetizarse, y la anemia por deficiencia de hierro también abre la puerta a una variedad de enfermedades.

Vitamina A

La vitamina A es capaz de unirse a los receptores hormonales en la tiroides, aumentando un tipo cierto tipo de hormona que es muy necesaria. Puedes perder hasta dos tercios de tus hormonas tiroideas si no prestas atención a la vitamina A.

Selenio

La tiroides necesita selenio para convertir ciertos tipos de hormonas a otras. Este nutriente ayuda a proteger contra las enfermedades autoinmunes y también funciona para fomentar la función saludable de la tiroides. Una deficiencia de este puede conducir al hipotiroidismo.

Cromo

Cuanto más selenio tomes, más cromo excretarás. Por eso es una buena idea que prestes atención a tu consumo diario de esta vitamina que es poco conocida.

Cómo evitar los problemas de la tiroides

1. Evitar las toxinas

Muchos productos químicos pueden ser tóxicos para la glándula tiroides, y estos son productos químicos que querrás evitar. Estos productos químicos a menudo se denominan disruptores endocrinos, y afectan gravemente tu sistema hormonal, como sugiere ese término. Los productos químicos que debes evitar son:

  1. Productos químicos perfluorados. Conocidos simplemente como PFC, estos productos químicos se utilizan para proteger contra el agua, el fuego y las manchas.
  2. Estos se encuentran comúnmente en la pasta de dientes, jabones y otros productos antibacterianos. También en plásticos blandos y materiales perfumados.
  3. Recubrimientos antiadherentes. Utilizados principalmente en sartenes y material de cocina. Estos pueden causar un desequilibrio hormonal.
  4. El bisfenol A. El BPA de muy mala fama, se encuentra en los revestimientos de las latas de alimentos, así como en los plásticos baratos.

Por supuesto, es poco probable que puedas evitar por completo estos productos químicos, por eso tienes que tratar de reducir tu exposición a ellos. Puedes hacerlo de la siguiente manera:

  1. Usar aceites esenciales como fragancias.
  2. Use recipientes de vidrio, porcelana o cerámica en lugar de plástico.
  3. Usar agua y jabón común para lavarse las manos.
  4. Comprar más productos frescos o congelados en lugar de alimentos enlatados
  5. Asegurarte de que tu hogar tenga suficiente ventilación

2. No hagas dietas de hambre

Las dietas de moda son populares por su rápida efectividad, pero son objetivamente terribles para tu cuerpo de muchas maneras. No solo es probable que ganes todo el peso de nuevo en el momento en que suspendas la dieta, sino que también estás disminuyendo tu tasa metabólica y exponiéndote a problemas de tiroides.

Según un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, el ayuno mal hecho causa que tu hormona tiroidea primaria que regula el metabolismo disminuya su eficiencia en un 53%.

Muchas otras hormonas tiroideas también sufren una disminución en sus niveles. Además, los niveles de cortisol aumentan cuando pasas hambre, causándote estrés porque tu cuerpo cree que está en peligro. Como resultado, puedes comenzar a retener mucha grasa.

3. Come bien

Una dieta saludable es una de las partes más cruciales para mantener tu tiroides en buen estado de funcionamiento. Esto se debe a que el 71% del sistema autoinmune del cuerpo vive en el intestino. Este se llama tejido linfoide asociado a la mucosa intestinal, o GALT, e investigaciones han relacionado su inflamación con enfermedades de la tiroides.

Muchos médicos recomiendan una dieta mediterránea para controlar la inflamación. No es estrictamente necesario, pero tus comidas deben incluir:

  • Proteínas magras
  • Pescado grasoso; ejemplos incluyen arenque, caballa y salmón
  • Tres o cuatro porciones de fruta al día
  • Cuatro a cinco porciones de verduras al día
  • Grasas saludables; ejemplos incluyen nueces, aceite de oliva y aguacates

Sin embargo, también hay alimentos que debes evitar, ¡algunos de los cuales pueden sorprenderte! Debes mantenerte alejado de:

Alimentos procesados

Estos alimentos están llenos de azúcares, colorantes, conservantes añadidos, grasas trans y todo tipo de ingredientes peligrosos. También son perjudiciales para todo el cuerpo, no solo para la tiroides.

Soja

Para ser justos, la soja tiene muchos beneficios positivos para la salud en general. Desafortunadamente, más y más investigaciones han demostrado que la soya afecta la capacidad del cuerpo para absorber la levotiroxina, que puede interferir con la medicación relacionada con las hormonas.

Verduras crucíferas crudas

Sí, debes cuidarte incluso de estas verduras super saludables. O más bien, debes tener cuidado de no comerlas crudas. Las verduras crucíferas crudas contienen bociógenos, que son químicos naturales que pueden causar problemas en el sistema tiroideo.

Ejemplos de estas verduras son las coles de Bruselas, la col rizada, la coliflor, los berros y el repollo.

4. Reduce el ejercicio de resistencia

Los ejercicios de resistencia, como clases de spinning, carreras de larga distancia y otras formas similares de actividad, pueden ser perjudiciales para la tiroides si los haces en exceso.

Esto por la misma razón por la que las dietas de hambre son malas para ti: tus niveles de cortisol se disparan, se producen menos hormonas y comienzas a almacenar grasa y a tener hambre rápidamente.

Entonces, ¿qué tipo de entrenamientos puedes hacer? Los entrenamientos de alta intensidad, especialmente el entrenamiento en circuito, son buenas opciones. Los ejercicios cortos de hasta 40 minutos pueden funcionar muy bien, permitiendo la máxima quema de grasa sin el cardio excesivo que aumenta el cortisol.

5. Deja de fumar

El humo de los cigarrillos está lleno de toxinas, incluido el tiocianato, que interrumpe los procesos de yodo, lo que impide que la tiroides produzca tus hormonas naturales.

Fumar también puede cambiar la forma en la que produces hormonas, y las investigaciones indican que los fumadores tienen un mayor riesgo de enfermedad de Graves, que es una de las principales causas de hipertiroidismo en todo el mundo.

Por supuesto, dejar una adicción al tabaco es más fácil decirlo que hacerlo. No tengas miedo de buscar ayuda de un médico. Con comprensión médica, pensamiento positivo y un deseo genuino de dejar de fumar, puedes dejar atrás tus días de fumador.

6. Ten cuidado con los rayos X

La glándula tiroides es susceptible a la radiación, y se encuentra entre los órganos más sensibles a esta. Recuerda que hay muchos tipos de radiografía que son solamente como los ves en las películas. Los tipos de radiografías incluyen:

  • Mamografías
  • Radiografías dentales
  • Exploraciones por resonancia magnética

Una investigación realizada por el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. encontró que las personas que reciben radiografías dentales tienen muchas más probabilidades de desarrollar cáncer de tiroides, ¡hasta cinco veces más probabilidades, de hecho!

Pero si no puedes evitar las radiografías, entonces, ¿qué puedes hacer? Siempre que necesites someterte a un procedimiento que implique radiación, ¡solicita un escudo de tiroides! Básicamente es un delantal hecho de plomo que cubre el cuello mientras el técnico toma la imagen.

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