La sensación de ser rechazado genera ansiedad y depresión

El aislamiento y la marginación son algunas de las peores situaciones sociales que una persona podría atravesar. La sensación de que estás solo y ser rechazado, junto con la ignorancia total de las personas con las que intentas conectar, puede hacer que una persona caiga en una profunda ansiedad y depresión.

ser rechazado

La sensación de ser rechazado genera ansiedad y depresión

La necesidad de aceptación humana es tan poderosa que no necesita ser proclamada. Roe las paredes del corazón de una persona, creando una sensación de anhelo y un fuerte deseo de ser bienvenido. El ansia de pertenencia puede ser tan fuerte que se manifestará físicamente, controlando todos tus nervios y músculos hasta que sientas un colapso.

El psicólogo estadounidense Nathan DeWall, de la Universidad de Kentucky, explica que el cuerpo humano responde al rechazo de la misma manera que lo hace con el dolor. Las personas que sufren un rechazo constante tienden a tener mala salud, y este problema nunca debe tomarse a la ligera.

“Debemos suponer que todos van a experimentar el rechazo de forma semi-regular durante toda su vida”, escribió en un artículo publicado en Current Directions in Psychological Science, Science Daily.

“Muchas veces, las personas se guardan estas cosas para sí mismas porque les da vergüenza o no creen que sea un gran problema. Cuando las personas se sienten solas, o cuando las personas se sienten excluidas o rechazadas, estas son cosas de las que deberían hablar”.

Sentirse invisible ante otros genera dolor

Una respuesta fría o un apretón de manos demasiado rápido pueden hacer que una persona se sienta invisible o sin importancia, y esto no tiene nada que ver con ser demasiado sensible o innecesariamente emocional. Es un rasgo común que tiene todo ser humano, a excepción de las personas que sufren psicopatía.

Cuando una persona sufre dolor físico, el cerebro libera opioides para llenar los espacios entre las neuronas (sinapsis), amortiguando así el efecto del dolor y bloqueando las señales.

Un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan descubrió que el cerebro reacciona de la misma manera cuando una persona experimenta un rechazo social, intentando bloquear las señales de dolor liberando opioides naturales.

Una sonrisa a veces es suficiente para hacer que una persona se sienta aceptada. Le harías un gran favor al enseñarles a tus hijos a hacer algo simple, como saludar a un niño nuevo en la escuela. Donar mantas calientes a las personas sin hogar en invierno es un acto de bondad que nunca se puede olvidar.

Hablar con alguien que parece perdido y confundido en un nuevo entorno puede salvarlo de una angustia mental extrema. Los simples actos de amabilidad y los gestos de aceptación hacen girar al mundo.

La importancia de ser aceptado

Tal fue la convincente historia de Rachel Macy Stafford, autora de superventas y colaboradora principal del equipo Today Parenting Team. Ella inspiró a millones de personas narrando las lecciones aprendidas de sus experiencias personales.

El año pasado, Rachel inscribió a su hija de quinto grado en una actividad extracurricular, y mientras aprendía cómo funcionaban las cosas en el centro de actividades, conoció a otras madres que le enseñaron lo importante que es ser aceptado.

Te puede interesar:
Terapia con perros y sus enormes beneficios

“El primer día, nos acercamos a dos mujeres que esperaban con sus hijos a que comenzara la actividad”, escribió Rachel. “Cortésmente les hice una pregunta sobre el protocolo y les expliqué que éramos nuevos. Me encontré con expresiones faciales molestas y respuestas breves”.

Rachel ya no se molestó en presentarse. Si no pudieran responder sus preguntas amablemente, ciertamente no querrían saber quién era o de qué “agujero había salido” .

“La semana siguiente, volví a ver a las mujeres en la sala de espera. ‘Hola’, dije cálidamente. ‘¿Cómo están las dos hoy?’ Recibí respuestas entre dientes e inmediatamente se volvieron la una a la otra y continuaron hablando. Mi hija y yo hablamos entre nosotras, lo que alivió la dolorosa sensación de sentirse invisibles”.

Rachel se preguntó por qué estaba siendo tratada de esta manera. No tenía idea de quiénes eran las mujeres antes de ese primer día en el centro de actividades. Nunca les había hecho mal, entonces, ¿por qué decidieron tratarla como basura? Ser rechazado varias veces llevaría a cualquiera a renunciar a la internacción humana. La reclusión comenzaría a parecer la mejor opción en ese momento.

“Sentí una punzada de algo que no podía explicar en mi estómago. No era un sentimiento agradable, ¿tal vez ansiedad, vergüenza, incomodidad? Fuera lo que fuese, ese sentimiento me hizo sentir que ya no quería intentar más”.

Lecciones que dejan la marginación y el rechazo

La madre de dos no tenía ningún sentimiento de rencor u odio hacia las otras mujeres. Ella las evitó en reuniones posteriores, pero eso fue solo para mantener su dignidad y autoestima. Ella explica que sintió gratitud hacia ellas. Agradecimiento por recordarle una de las lecciones más importantes del mundo. El trato cruel de la gente no debe influir en ti para ser cruel con los demás. Más bien, debes aprender de ellos el tipo de persona que nunca querrías ser.

Rachel describió algunas de las situaciones más importantes en las que recordaría la humillación que esas mujeres la hicieron pasar. Situaciones en las que dejaría que su experiencia la guiara en el trato con los demás.

“Recuerda esto cuando:

  • Te encuentres en un espacio familiar y alguien nuevo se acerque en busca de orientación.
  • Veas a alguien confundido sosteniendo ansiosamente su propia mano.
  • Alguien se te acerque y te haga una pregunta: reconoce la valentía detrás de las palabras.
  • Veas que alguien deja de intentarlo, tal vez ha sido rechazado demasiadas veces.
  • Veas que alguien está siendo excluido o enajenado: solo una persona amigable puede aliviar la dolorosa sensación de sentirse invisible.”

Sé amable con todos los que conoces. Puede que estés en su posición mañana, e incluso si ese día nunca llega, ser amable no cuesta nada. Eres más feliz, más saludable y estás más en paz contigo mismo cuando irradias amabilidad.

Acepta a las personas que anhelan un sentido de pertenencia e identidad. La marginación solo rompería el mundo y tensaría la esencia de la humanidad. Difunde el amor con los gestos más pequeños, los toques más suaves y las sonrisas más cálidas.

Acerca del autor

Equipo Editorial

Equipo Editorial

Equipo editorial de Vida Lúcida. Somos un equipo de trabajo comprometido con la propuesta de temas informativos y redacción basada en fuentes serias y confiables para asegurar un artículo de calidad a nuestros lectores.