Psicología

Como describes a los demás refleja como te ves a ti mismo

No vemos al mundo como es sino como somos. Es como si lo de afuera se convirtiera en un espejo, un reflejo nuestro. ¿Aplica también a las personas? ¿Cuándo hablamos del otro, hablamos de nosotros? Si esto es así, entonces, cuando describes a los demás en realidad estás hablando de cómo te ves a ti mismo. ¿Sueles ver defectos o virtudes? Eso dice mucho de más ti de lo que crees. Interesante, ¿no?

juzgamos a los demás como nos vemos a nosotros mismos

Juzgar a los demás

A las personas nos gusta juzgar. Parecemos máquinas programadas para emitir juicios sobre los otros. Es intolerante, es un grosero, me parece altanero, es prepotente, es muy agradable, ella es tan sensible, no le gusta trabajar, tiene miedo, está cansada, le cuesta aceptar sus errores… La lista podría continuar, interminable. Hablar de los demás nos resulta fácil, es cómodo decir lo que le pasa al otro porque nada tiene que ver conmigo…

Lo que veo en ti que reconozco en mi

Una vez, en un grupo de terapia, el psicólogo durante un ejercicio, después de contarnos el mito del minotauro, nos pidió identificar la escena que más nos resonara y luego decirle al personaje lo primero que se nos viniera a la mente.  Durante unos minutos muchos de nosotros nos deleitamos insultando al pobre minotauro, fue muy fácil encontrarle defectos o criticar a Ariadna por haberse dejado engañar…

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Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros. – Immanuel Kant –

Y así soy yo…Así es mi vida…

Transcurridos unos minutos una nueva consigna se agregó al ejercicio, se trataba de repetir nuestras frases, pero esta vez debían completarse, según nos pareciera, con las   afirmaciones y así es mi viday así soy yo… Momentos de silencio. Algunos compañeros, los más audaces, siguieron las instrucciones, otros nos quedamos pensando en cómo habíamos caído en la trampa de hablar de nosotros reaccionando a un cuento…

Desde entonces antes de hablar de otro, de su forma de ser o sus problemas, primero pienso en mi, en lo que me pasa y siento.

Nos sucede así en la cotidianidad. Cuando hablas del otro hablas de ti.

Ya lo dijo Freud, cuando hablamos de los demás, estamos poniendo afuera, “proyectando” material de nuestra psique. Con frecuencia hablamos, describimos, emitimos juicios de otra persona porque creemos conocerle, pero lo que hacemos es proyectar sobre ella nuestro mundo interior. En otras palabras, cuando describimos a otro, hablamos de nosotros mismos.

La proyección es un mecanismo de defensa. Los demás actúan como una suerte de espejo para nuestra mente inconsciente. Vemos reflejados en ellos aspectos propios, que nos resultan inaceptables, por eso ponemos fuera lo que tenemos dentro.

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Pero no te preocupes, todos en algún momento de nuestras vidas proyectamos en los demás. Todos somos luz y sombra, conviven en nosotros un ángel y un demonio, saldrá aquel que tú alimentes.

Es cuestión de elegir que parte deseas mostrar, si decides ser un haz luminoso, tu propia luz empezará a iluminar virtudes y bondades.

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