Cómo detectar las enfermedades renales en la infancia

Para entender un poco los síntomas iniciales que presentan los niños con enfermedades renales es importante tener las nociones de las funciones del riñón.

el aspecto de los riñones

Los riñones cumplen una función vital en el proceso de depuración de nuestra sangre y de detoxificación, así como de la mayor parte de los elementos de desecho de los procesos celulares del organismo. Esto se logra a través de una estructura básica funcional del riñón que es la nefrona.

Aquí se regula la absorción y excreción de agua, sales, electrolitos, nivel de PH del organismo y se eliminan muchos productos del metabolismo.

También en el riñón se producen algunas hormonas:

  • Eritropoyetina, que interviene en la estimulación en la médula ósea para la fabricación de glóbulos rojos o eritrocitos.
  • La vitamina D, fundamental para la absorción del calcio y formación del hueso.
  • Por último, la renina que tiene funciones a nivel de los vasos sanguíneos y control de presión arterial.

Las enfermedades renales pueden ser agudas o crónicas

La enfermedad renal aguda, ocurre en forma repentina por alguna causa renal o general.  Es secundaria a infecciones, sepsis, shock de cualquier origen, fallos cardiacos, deshidratación severa, intoxicaciones, medicamentos y drogas. Se tratan combatiendo la causa que originó la falla renal, y por lo general se revierte el daño por completo sin dejar secuelas en el funcionamiento del riñón.

En el caso de enfermedades renales crónicas, el daño se instaura en forma progresiva, pero son generalmente irreversibles. Son originadas por otro tipo de problemas médicos, en particular en niños.

Aspectos epidemiológicos

No hay muchas estadísticas en relación a la enfermedad renal en niños.  En Estados Unidos hay aproximadamente 18 niños en diálisis por cada millón de habitantes.

La enfermedad renal es más frecuente en varones, alrededor de 65%.

Las causas más frecuentes son las estructurales o anatómicas.

En Europa, se ha publicado que hay 10 a 12 pacientes por millón. Particularmente en España, si se incluyen los estadios más leves, esa frecuencia aumenta a 128 pacientes por millón.

La frecuencia en raza afroamericana en Estados Unidos es 3 veces más alta que el resto de la población.

Las causas estructurales constituyen el 57% de los casos, las enfermedades hereditarias y  poliquistosis renal representa un 16%, las causas  vasculares un 9,4% y finalmente las  glomerulopatías  un 5%.

Se considera enfermedad crónica renal en niños, cuando hay daños estructurales o funcionales por al menos 3 meses continuos, con los hallazgos de:

  • Anormalidades en valores de sangre u orina
  • Alteraciones en estudios de imágenes
  • Cambios en la biopsia renal
  • Filtración glomerular baja, medida por laboratorio.

Principales causas

A diferencia de los adultos, que las causas principales de daño renal son la Diabetes y la Hipertensión arterial; en los niños, las causas son más variadas.

  • Malformaciones congénitas: entre ellas podemos conseguir, uropatías obstructivas, nefropatía por reflujo o reflujo vesico-ureteral que provoca hidronefrosis fetal, duplicación de uréteres, riñones en herradura, displasia o hipoplasia renal.

Todos estos diagnósticos se realizan en el recién nacido, por lo general, con     muchas manifestaciones clínicas y de laboratorio que hacen evidente el problema renal.

  • Enfermedades hereditarias: la más frecuente de ellas es la poliquistosis renal o riñón poliquístico. También pueden verse otras enfermedades hereditarias más raras, como cistinosis, oxalosis y nefroptosis.
  • Infecciones urinarias: el microorganismo más involucrado es la Escherichia coli, es más frecuente en niños varones en el primer año de vida, debido a la mayor frecuencia de anormalidades urológicas. Esta frecuencia en las infecciones urinarias se iguala en las hembras luego de los 5 años de edad.
  • Otras causas: como el tumor de Wilms, es un tipo frecuente de cáncer infantil, que aparece antes de los 2 años de edad, puede ser tratado y curado por cirugía y quimioterapia.
  • En adolescentes, la principal causa es de tipo glomerular: Glomerulonefritis, que no están relacionadas con problemas anatómicos ni hereditarios.

Manifestaciones clínicas

Las manifestaciones clínicas  van a ser consecuencia directa de las alteraciones de la función renal:

  1. Problemas en la regulación de líquidos y electrolitos (sodio y potasio).
  2. Por acumulación de metabolitos tóxicos que se eliminan normalmente por riñón (urea).
  3. Pérdida de la síntesis de ciertas hormonas: eritropoyetina y vitamina d3.
  4. Las alteraciones de la respuesta a hormonas endógenas como la hormona del crecimiento.

Los síntomas comunes para los niños son:

Una niña con síntomas de enfermedad renal

  • Inflamación o edema (incluso leve) de las manos y los pies, principalmente vespertina. Afectando la capacidad del niño de movimiento o desplazamiento.
  • Inflamación o edema en los párpados, alrededor de los ojos, principalmente matutina, causada por la acumulación excesiva de líquido.
  • Además de pies, manos y cara, también hay otros signos de edema que deben llamar la atención de los padres, como por ejemplo, la marca de los calcetines o del cinturón.
  • Falta o disminución del apetito. Esto es especialmente llamativo y hay que mantener el apetito y buena nutrición debido a que la elegibilidad para un trasplante renal está muy relacionada con factores nutricionales y de crecimiento.
  • Cambios en frecuencia de las micciones. Puede ser aumento o disminución. También ardor para orinar.
  • La aparición de Enuresis o falta de control de las micciones durante el sueño, en niños mayores de 5 años, que ya controlaban sus esfínteres de noche. O la Enuresis recurrente o intermitente.
  • Cambios en el aspecto de la orina, bien sea en su color, orinas más oscuras por concentración o bien por sangre (hematuria). También puede observarse orinas muy espumosas por la excreción anormal de albúmina (proteínas).
  • Cefalea o dolor de cabeza secundario a hipertensión arterial o anemia.
  • Síntomas gastrointestinales inespecíficos (por urea elevada en sangre): náuseas, vómitos, cambios en las evacuaciones.
  • Alteración del crecimiento y desarrollo, que es particularmente importante en el primer año de vida.
  • Debilidad generalizada.
  • Los niños no quieren jugar ni hacer deporte.
  • Dificultad para la concentración.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Palidez por anemia.
  • Poca tolerancia al ejercicio y a la deshidratación.
  • Depresión, sobre todo en adolescentes.
  • Pubertad retrasada.
  • Falta de crecimiento en la adolescencia.