Formas de prevenir la diabetes tipo 2 desde la medicina funcional

Un enfoque de medicina funcional puede ayudar a controlar los índices glucémicos, y también puede ayudar a reducir muchos problemas de salud relacionados con la diabetes tipo 2 y las enfermedades autoinmunes. En particular, el cambio en la dieta como tratamiento de primera línea ha demostrado tener éxito en revertir la diabetes.

Cómo prevenir la diabetes tipo 2 desde la medicina funcional

¿Cómo prevenir la diabetes tipo 2 desde la medicina funcional?

La diabetes tipo 2 es un proceso de enfermedad que se puede atender de forma natural e incluso revertir en ciertas situaciones.

La clave no es pensar en controlar la diabetes tipo 2, sino en ayudar al paciente con diabetes o prediabetes a solucionar la causa o causas subyacentes, antes de que la afección sea irreversible.

1. Mejora tu salud intestinal

Estudios recientes han identificado un efecto previamente desconocido de metformina en la microbiota intestinal: el medicamento aumenta los niveles de Akkermansia muciniphila , una bacteria intestinal comensal asociada con una inflamación reducida y una mejor salud metabólica. Este efecto recientemente descubierto de la metformina indica que la microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la diabetes tipo 2. [1]

Varios prebióticos y probióticos han sido investigados por sus efectos antidiabéticos que promueven la salud intestinal:

En estudios con animales , se ha encontrado que el mananoligosacárido, una fibra prebiótica que se encuentra en los hongos y la raíz de konjac, aumenta los efectos reductores del azúcar en la sangre de la metformina. [2] La inulina, un prebiótico en achicoria, ajo, cebolla, puerro y espárragos, reduce la glucosa en sangre en ayunas al tiempo que promueve una microbiota intestinal más metabólicamente saludable.

Algunas cepas probióticas también demuestran efectos antidiabéticos. La suplementación con lactobacilos y bifidobacterias mejora los biomarcadores de inflamación y estrés oxidativo en diabéticos tipo 2 y reduce el azúcar en sangre en ayunas al promover una microbiota intestinal antiinflamatoria. [3] Las bacterias intestinales antiinflamatorias, a su vez, ayudan a corregir la inflamación subyacente en la diabetes y mejoran la función metabólica.

2. Realiza ejercicios y actividades al aire libre

El sedentarismo no es un buen aliado de las personas con tendencia a desarrollar diabetes, e incluso para nadie, ya que promueve complicaciones en la salud. Un estilo de vida sedentario es un factor de riesgo significativo para la diabetes tipo 2, por lo que el ejercicio debe ser una parte central de cualquier plan de tratamiento para la enfermedad.

Y no es necesario ser un atleta o practicar deportes extremos para conseguirlo. La investigación indica que caminar solo 30 minutos al día reduce el riesgo de diabetes tipo 2 en aproximadamente un 50 por ciento. [4] El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT) también parece beneficioso: reduce el azúcar en sangre en ayunas, la hemoglobina A1c y las complicaciones cardiovasculares en la diabetes tipo 2 y es más efectivo que la actividad aeróbica continua (como trotar) para mejorar el control del azúcar en sangre.

Además de hacer más ejercicio, también es esencial reducir el tiempo sedentario en la vida diaria. Se deben alternar las actividades como estar sentados frente al escritorio y realizar caminatas, o usar una cinta para correr. Se ha demostrado que romper la sesión prolongada de estar sentados y ponerse de pie o salir caminando mejora la respuesta de azúcar en la sangre después de las comidas en aquellos con riesgo de diabetes.

3. Duerme lo suficiente

El aumento dramático en la incidencia de diabetes tipo 2 en las últimas décadas ha sido paralelo a una disminución progresiva en la duración del sueño reportada por adultos estadounidenses. ¿La pérdida de sueño está relacionada con la diabetes? La investigación indica que este es realmente el caso: una corta duración del sueño, definida como dormir menos de siete a ocho horas por noche, se ha convertido en un factor de riesgo importante para la diabetes tipo 2 . [5]

La pérdida de sueño puede promover la diabetes tipo 2 al interferir con el metabolismo energético y aumentar la sensibilidad a la insulina. La pérdida de sueño también altera la saciedad, provocando antojos y el consumo excesivo de alimentos procesados ​​azucarados que aumentan el riesgo de diabetes.

La apnea obstructiva del sueño (AOS), una causa común de pérdida de sueño, promueve la diabetes tipo 2 al inducir hipoxia (cuando el cuerpo no recibe suficiente oxígeno), lo que a su vez perjudica la producción de insulina por las células beta pancreáticas. Las estrategias que corrigen la AOS, como el uso de una máquina de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) y la pérdida de peso, reducen la gravedad de la AOS y mejoran el control del azúcar en sangre.

Para mejorar el control del azúcar en la sangre, y prevenir la diabetes tipo 2, intenta dormir de siete a ocho horas por noche.

4. Normaliza tu ritmo circadiano

Tu ritmo circadiano es un conjunto de procesos bioquímicos que ocurren en el cuerpo en un horario de aproximadamente 24 horas y regulan muchos aspectos de tu comportamiento y fisiología. Los factores que interrumpen el ritmo circadiano humano, como el desfase horario, un horario de alimentación irregular y la exposición a la luz azul por la noche, afectan la función de las células beta pancreáticas reguladas por el ritmo circadiano y aumentan el riesgo de diabetes tipo 2.

Si bien gran parte de la investigación sobre la interrupción circadiana y el riesgo de diabetes se ha realizado en animales, el riesgo sustancialmente elevado de diabetes tipo 2 observado en los trabajadores del turno nocturno sugiere que la interrupción circadiana también promueve la diabetes en humanos.

5. Reduce tus niveles de estrés

El estrés crónico es otro factor de riesgo pasado por alto pero significativo para la diabetes tipo 2. Los cambios hormonales que van de la mano con el estrés crónico causan desequilibrios de azúcar en la sangre. El alto estrés percibido se asocia con resistencia a la insulina y un riesgo significativamente mayor de diabetes tipo 2 en adultos.

El profundo efecto del estrés sobre el azúcar en la sangre está mediado por el eje HPA, el sistema de respuesta al estrés del cuerpo. La activación crónica del eje HPA causa disfunción de las células beta, inhibiendo los efectos de la insulina e induciendo resistencia a la insulina. [6]

La investigación indica que reducir el estrés psicológico puede mejorar el control del azúcar en la sangre en la diabetes tipo 2. Se ha descubierto que la meditación, el yoga y los ejercicios de respiración disminuyen la glucosa en sangre en ayunas y la glucosa después de las comidas en los diabéticos. [7] Si eres nuevo en el concepto de atención plena, podrías comenzar con una aplicación como Calm o Headspace, que ofrece meditaciones guiadas y ejercicios de respiración que son simples y efectivos para aliviar el estrés.

6. Evita las toxinas ambientales

Las toxinas ambientales más recientemente han llamado la atención por su papel potencial en el desarrollo de la diabetes tipo 2. La evidencia acumulada sugiere que el BPA, los ftalatos y los contaminantes orgánicos persistentes contribuyen a la diabetes, por lo que tiene sentido reducir nuestra exposición a ellos.

El BPA es un químico que se encuentra en botellas de agua de policarbonato, selladores dentales, el revestimiento de latas y recibos de caja registradora. La exposición al BPA contribuye a la diabetes al causar estrés en las células beta pancreáticas, lo que altera la secreción de insulina.  [8]

También disminuye los niveles de adiponectina, una hormona proteica que regula los niveles de glucosa, reduciendo la sensibilidad a la insulina en las células grasas, el sistema músculo esquelético y el hígado. Es importante destacar que BPS, una alternativa química al BPA que se usa comúnmente en productos “libres de BPA”, puede no ser más seguro para el cuerpo.

Los ftalatos son un tipo de plastificante común que se encuentra en juguetes para niños, vinilo y productos de cuidado personal. Los ftalatos exacerban la diabetes tipo 2 al interrumpir la vía PI3K / AKT, reducir la cantidad de receptores de glucosa en el páncreas e inducir resistencia a la insulina. Para reducir la exposición a los ftalatos, evita comprar productos plásticos tanto como sea posible y usa solo champú, acondicionador, loción y otros productos para el cuidado personal a base de plantas naturales.

Los contaminantes orgánicos persistentes (COP), una categoría de toxinas ambientales que incluyen pesticidas organoclorados, PCB y compuestos fluorados, reducen la secreción de insulina de las células beta pancreáticas, causando hiperglucemia. La toxicidad metabólica de los COP aumenta cuando se combinan estos compuestos. Para reducir su exposición a los COP, compra productos orgánicos y filtra el agua porque los productos cultivados convencionalmente y el agua del grifo son una fuente importante de contaminantes orgánicos persistentes. [9]

La puesta en práctica de varios de estos puntos de forma constante y de la mano de una actitud de cambio, puede ser un aliado fundamental para prevenir la diabetes tipo 2 y otros padecimientos relacionados con las enfermedades autoinmunes.

Bibliografía:
  1. Wu H, Esteve E, Tremaroli V, et al. Metformin alters the gut microbiome of individuals with treatment-naive type 2 diabetes, contributing to the therapeutic effects of the drug. Nat Med. 2017;23(7):850-858. doi:10.1038/nm.4345
  2. de la Cuesta-Zuluaga J, Mueller NT, Corrales-Agudelo V, et al. Metformin Is Associated With Higher Relative Abundance of Mucin-Degrading Akkermansia muciniphila and Several Short-Chain Fatty Acid-Producing Microbiota in the Gut. Diabetes Care. 2017;40(1):54-62. doi:10.2337/dc16-1324
  3. The effect of probiotic and synbiotic supplementation on biomarkers of inflammation and oxidative stress in diabetic patients: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials
  4. Hamasaki H. (2016). Daily physical activity and type 2 diabetes: A review. World journal of diabetes, 7(12), 243–251. https://doi.org/10.4239/wjd.v7.i12.243
  5. Zhilei Shan1,2, Hongfei Ma1,2, Manling Xie1,2, Peipei Yan1,2, Yanjun Guo2, Wei Bao1,2, Ying Rong1,2, Chandra L. Jackson3, Frank B. Hu4⇑ and Liegang Liu. Sleep Duration and Risk of Type 2 Diabetes: A Meta-analysis of Prospective Studies. https://doi.org/10.2337/dc14-2073
  6. Black PH. The inflammatory consequences of psychologic stress: relationship to insulin resistance, obesity, atherosclerosis and diabetes mellitus, type II. Med Hypotheses. 2006;67(4):879-891. doi:10.1016/j.mehy.2006.04.008
  7. Priya, G., & Kalra, S. (2018). Mind-Body Interactions and Mindfulness Meditation in Diabetes. European endocrinology, 14(1), 35–41. https://doi.org/10.17925/EE.2018.14.1.35
  8. Provvisiero, D. P., Pivonello, C., Muscogiuri, G., Negri, M., de Angelis, C., Simeoli, C., Pivonello, R., & Colao, A. (2016). Influence of Bisphenol A on Type 2 Diabetes Mellitus. International journal of environmental research and public health, 13(10), 989. https://doi.org/10.3390/ijerph13100989
  9. Lee, Y. M., Jacobs, D. R., Jr, & Lee, D. H. (2018). Persistent Organic Pollutants and Type 2 Diabetes: A Critical Review of Review Articles. Frontiers in endocrinology, 9, 712. https://doi.org/10.3389/fendo.2018.00712

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